UNA CARTA QUE SÍ LLEGÓ

AL PRESIDENTE CLINTON

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Nuestro compatriota, columnista de El Nuevo Herald, el Dr. Luis Aguilar León, en sus días de profesor en la Universidad de Georgetown tuvo como alumno al presidente Bill Clinton. El Presidente, posteriormente, lo alentó a escribirle “cuando hallara algo que debía aplaudir o criticar en su política”. Aguilar León nunca había utilizado esa prerrogativa, pero en el caso del niño náufrago Elián González –le dice- “parece que usted, lamentablemente, ha dado su apoyo a una de las decisiones más erróneas de ésta época: enviar al niño Elián González a Cuba”; y el domingo 9 de enero publica El Nuevo Herald una carta abierta dirigida al Presidente de Estados Unidos, firmada por él donde le manifiesta que sus líneas son una apelación a su sentido de justicia para que le dé una revisión a la complejidad de la situación en donde se está jugando el futuro de un niño. Ocurre que la burocracia suele poner las reglas por encima de las leyes y así, en este asunto se soslaya el sacrificio de una madre y el tipo de vida que le espera al niño en Cuba, porque el padre de Elián vive en un país totalitario donde hace 41 años un solo hombre controla todas las decisiones; el color de los uniformes estudiantiles, las escuálidas raciones que pudieran dárseles a los niños; y quienes deben ser fusilados o sepultados en las prisiones.

Observemos –sigue diciendo Aguilar León- como hace poco el patriarca mostró su desdén por los niños y por la ley; hizo que todos los colegios cerraran de inmediato y miles de niños fueron obligados a desfilar por tres días clamando por un infante desconocido. En esa sociedad totalitaria vive el padre del niño. Voceros del régimen ya han proclamado a Elián, que tiene seis años, como un “héroe” socialista. Si el niño vuelve a Cuba, ese título aplastará su vida y lo convertirá en otro zombie sin alma. Elián será educado y vigilado para que no se le escape una palabra de crítica al sistema socialista, ni pueda ser entrevistado libremente por la prensa extranjera, ni se le permita invocar a su madre una “traidora” a la revolución. Enviar a Elián a Cuba es barrer con los principios de justicia y humanidad que le dan sentido a las leyes, quebrar la tradición democrática de los Estados Unidos de proteger a los más débiles y ofrecer la apariencia de rendirse ante las amenazas de la tiranía más larga del mundo.

Son muchos los ejemplos y las justificaciones que expone en su  brillante carta abierta al Presidente el profesor Aguilar León; además, de las cálidas demostraciones que se han producido en Miami por el destierro apoyando la permanencia de Elián en Estados Unidos y las cuales han sido secundadas en otras partes de la nación, como la efectuada en la tarde del 7 de enero en la Plaza Martí de la ciudad de West Palm Beach donde se reunieron todas las organizaciones patrióticas, culturales, fraternales y sociales para protestar por la injusta decisión del Servicio de Inmigración de los Estados Unidos y del Departamento de Justicia, quienes, con la aprobación del Presidente Clinton, ordenaron deportar sin proceso judicial en una Corte Familiar del Estado de la Florida al niño Elián González.. El exilio combatiente y honroso está demandando que se suspenda la Orden de Deportación hasta que la Corte del Estado de la Florida escuche la petición hecha por los actuales guardianes provisionales de Elián, sus familiares en Miami, con respecto a su estado legal en este país y emita una decisión legal.

El destierro debe ser respetado no debe ser engañado ni discriminado. Un error puede convertirse en traición y el Presidente Clinton está en el deber de evitar que ésta se consuma, sobre todo hay que saber distinguir los campos, y saber quién es el amigo y quién es el enemigo.

 

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1/10/00

 

   

                         

           

 

 

 

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