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¿Qué
pasa U. S. A?
Por
Francisco H. Tabernilla
Cuando miré la fotografía en El Nuevo Herald de más de 500 comensales miembros de la Young Presidents Organization, de Estados Unidos y sus familiares
disfrutando de una fastuosa cena que les fue ofrecida en una de las zonas más
pobres de la capital cubana en la Plaza
de la Catedral de la ciudad de La Habana, después de celebrar una reunión con Fidel Castro, el tirano de Cuba mis
sentimientos patrióticos se conmovieron y disgustaron de veras. La abominable
fotografía es condenable porque 500 norteamericanos se trasladaron a Cuba para
rendirle personalmente pleitesía a un déspota como Fidel Castro, precisamente
en la Plaza de la Catedral, donde se levanta majestuosa y oprimida la Santa
Iglesia de Dios. Es repugnante porque escogieron la Plaza de la Catedral para
con alimentos prohibidos al pueblo celebrar una gran fiesta, lo que constituye
una afrenta a la religión católica que asiste a un pueblo hambriento que lleva
40 años con la tarjeta de racionamiento y desde donde sus principales
sacerdotes fueron expulsados en masa para satisfacer las apetencias de un régimen
ateo.
Prominentes legisladores han visitado La Habana en
la primera semana del año, seguidos de cientos de empresarios. Manuel Zomoza / AFP, nos escribe “es como si Cuba estuviera
poniéndose de moda en Estados Unidos”. Alberto González, taxista de profesión,
le aseguró que La Habana se “está llenando de yanquis que pagan muy bien”,
agregando Camila Fuster, vocera
del Hotel Nacional, “los norteamericanos se han convertido en el tercer mercado
de la casa”. El embargo de Estados Unidos está vigente: “Quienes violen las
regulaciones federales al respecto se arriesgan a multas de hasta $55,000 ”, ha dicho el Departamento del Tesoro, pero los
estadounidenses siguen viajando a Cuba como los senadores republicanos Arien Specter y Lincoln Chafee, que se
entrevistaron con Fidel Castro para decir que “Estados Unidos debería buscar la
colaboración de Cuba en su lucha contra el terrorismo y el narcotráfico”. “Cuba
tiene vastas fuentes de inteligencia que pudieran ser de gran ayuda”, dijo Arien Specter, senador de Pennsylvania. Specter y Chafee en reunión de
seis horas y media se entrevistaron en privado con Fidel Castro, éste les
expresó que estaría interesado en cooperar con Estados Unidos en los esfuerzos
para impedir el tráfico de drogas y la guerra contra el terrorismo; también que
no se opondría al uso de la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo para
alojar a los prisioneros de guerra capturados en Afganistán, dando la noticia a
los dos senadores y no a la prensa oficial.
No obstante, Cuba sigue figurando en la lista de
naciones que apoyan el terrorismo, lista que, según Specter
necesita “ser examinada y vuelta a examinar”. Otros seis legisladores que representan
a estados agrícolas también estuvieron en Cuba en viaje separado. Este viaje
forma parte de un amplio esfuerzo para levantar el embargo, dijo Mac Carey, principal ejecutivo del Instituto de Lexington, quien organizó el viaje de los miembros de la Cámara
de Representantes.
Así que a Fidel Castro el gobernante que le pidió
a Nikita Kruschev lanzara bombas atómicas contra Estados Unidos
cuando la Crisis de los Cohetes; el mismo que en una reunión de la Cumbre de
Presidentes se negó a condenar el movimiento terrorista ETA que azota a España;
el que en la universidad de Teherán, en Irán, el 10 de mayo de 2001 dijera:
“Irán y Cuba pueden poner de rodillas a Estados Unidos”; el mismo sujeto que no
le paga a nadie y mantiene una deuda exterior de 12,000 millones de dólares,
una de las más alta per capita, y ha reducido el país
a la más espantosa miseria, vienen ahora estos congresistas norteamericanos a
buscar dinero y tratar de sacar a flote a su régimen de oprobio, asesinatos y
donde no se respetan los derechos humanos, no puedo imaginarme que estos
congresistas viajeros desconozcan la inmensa tragedia que padece el pueblo
cubano hace 43 años.
Qué jugada secreta, y no es la primera vez que
Estados Unidos nos hace lo mismo, prepara esta nación con este delincuente que
aspira a prolongarse en el poder indefinidamente; a qué acuerdos secretos han
llegado con el tirano para que se mantenga callado y no arremeta con furia contra
Estados Unidos por insignificante que sea el caso, insultos y desdén como nos tiene
acostumbrados sobre cualquier decisión para mantener su inalterable posición antinorteamercana que también alcanza al exilio histórico y
beligerante amigo de Estados Unidos. Recordemos las palabras de Winston Churchill “la derrota
nunca es final, lo que cuenta es el coraje”. El exilio, como el primer día se
mantendrá firme, más ahora, en la seguridad de que no nos fallará el Presidente
George W. Bush.
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