La libertad se abre paso

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Pese a la densa nube tóxica que el periódico The New York Times y otros diarios “liberales”norteamericanos mantienen sobre Cuba desde hace más de 40 años, la razón, el derecho y la justicia laboran en conjunto, con la ayuda de Dios, para que nuestra Patria víctima de las atrocidades cometidas contra el pueblo cubano por Fidel Castro, el tirano de Cuba, hagan reaccionar a los pueblos, sus mandatarios y a los organismos internacionales creados para mantener la paz, los derechos humanos y la dignidad de los ciudadanos en defensa de la libertad y la democracia, harán que vuelva a reinar en Cuba la doctrina martiana y los principios que proclamaba con tanta entereza y convicción José Martí, el Apóstol de nuestra Independencia.

No obstante el tiempo transcurrido y las pruebas y acusaciones acumuladas contra Fidel Castro, el periódico The New York Times persiste en su error de apoyar hasta el final a una dictadura brutal y perversa y trata por todos los medios que ese engendro de gobierno se mantenga en el poder subyugando a la nación cubana. Precisamente, el 7 de febrero, 2002,  ese diario haciéndole el juego a las maniobras de Fidel Castro publica un artículo que da grima al contemplar a un periódico de esa categoría llamar “Presidente” a un tirano que se ha declarado enemigo público de Estados Unidos más de una vez, preside a un país señalado como terrorista por el Departamento de Estado de Estados Unidos mucho antes de estar en tiempos de guerra, como estamos ahora, citado como enemigo de Estados Unidos por el Congreso de la nación, ahora The New York Times lo quiera presentar a la opinión pública estadounidense como un amigo de Estados Unidos para formar parte de la comparsa que ha inundado a La Habana de norteamericanos y apoyar a Fidel Castro en el vasto plan que inició hace unos cuantos meses para que el gobierno americano levante el inexistente “bloqueo” y se prolongue el padecimiento del pueblo de Cuba por esta conjura internacional que  él  (Castro) dirige personalmente. Recuerde el lector que The New York Times jamás ha llamado “dictador” al tirano de Cuba.

La información en cuestión es larga, pero deseo citar varias manifestaciones para que el exilio combatiente y digno, lo mismo que el pueblo cubano, analicen con sus propias palabras al enemigo que nos combate. Nos dice The New York Times: “A raíz de los ataques terroristas a los Estados Unidos el Presidente Fidel Castro ha silenciado sus expresiones hostiles sobre Washington y ha ofrecido cooperar con la administración de Bush en su guerra contra el terrorismo”. “En cuestión de horas al producirse los ataques a New York y Washington, el Presidente Castro ofreció asistencia médica, incluyendo sangre y brigadas de auxilio, así como cooperación de inteligencia en los movimientos de los grupos terroristas”. “En los días que el espacio aéreo estuvo cerrado al tráfico también ofreció dejar aterrizar en sus dos aeropuertos internacionales a aviones en dificultades”. “Tampoco criticó la decisión de Estados Unidos de alojar en la base militar de Guantánamo a los Talibanes del movimiento Al Qaeda”. “Su cálido tono parece ser parte de un esfuerzo para evitar el deterioro de las relaciones con Washington, ya que Cuba sufre una crisis económica”. “El Señor Castro ha recibido numerosas delegaciones norteamericanas que han viajado a Cuba en recientes semanas. Unos 2,000 políticos, cabilderos, hombres de negocios, estudiantes universitarios llegaron a Cuba el mes pasado incluyendo un grupo dirigido por dos senadores republicanos, Arlen Specter y Lincoln Chafee y el gobernador de Illinois, George Ryan. Un gran número de visitantes expresaron su apoyo a un mejoramiento de las relaciones diplomáticas con Cuba”.

Como Fidel Castro ha hecho mutis, The New York Times expone algunas frases de Felipe Pérez Roque, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, citando que la base naval de Guantánamo ha sido transformada de símbolo de territorio hostil a un símbolo de detente. Esperamos que un día las relaciones oficiales puedan desarrollarse con respeto y colaboración como está sucediendo ahora en Guantánamo, manteniendo constante comunicación en relación con los prisioneros que están llegando a Guantánamo. No hay sentimiento anti-norteamericano en Cuba. No hay odio contra Estados Unidos o contra su pueblo, por el contrario hay un sentimiento de respeto, agregó Roque. ( ¿Y el sentimiento de odio y culpa que han inculcado al pueblo contra Estados  Unidos en las obligadas concentraciones de masas por las calamidades que está pasando la nación en el orden económico y social  por las barbaridades y fracasos en que ha incurrido Fidel Castro, qué dice de esto The New York Times?).

La realidad es que Fidel Castro no ha dado ni una sola señal en mover a Cuba hacia la democracia, por eso en esa misma información, Vicki Huddleston, de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana nos dice, refiriéndose a los últimos movimientos de Castro: “Son todos una fachada. Todo es cosmético, Castro es muy inteligente, y su meta  principal es mantenerse en el poder”. “Los Estados Unidos no han aceptado ninguna de las propuestas de ayuda procedentes de Cuba ofrecidas desde septiembre 11”…La Libertad se abre paso, la firmeza y la palabra del Presidente Bush  ganan terreno.

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2/10/02

 

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