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Cómplice con el crimen
y el terrorismo
Por
Francisco H. Tabernilla
Veintiún jóvenes cubanos irrumpieron en la
embajada de México en La Habana en busca de libertad a las 9:45 p.m. del
miércoles 27 de febrero, 2002, estrellando un autobús contra la entrada del
edificio. El tirano de Cuba, Fidel Castro, movilizó rápidamente fuerzas
especiales y reafirmando su estilo gangsteril a las brigadas de respuesta
rápida que arribaron en camiones
provistas de palos, garrotes y caños de metal para dispersar a las personas que
se aventuraran a acercarse a la embajada mexicana, agrupando también a agentes
de la policía con perros policías que lanzaban contra los núcleos de
compatriotas que iban aumentando en proporción. Más de 500 cubanos fueron
arrestados mientras el tirano en su jeep dirigía personalmente la operación
contra personas desarmadas e indefensas.
Fidel
Castro se aprovecha de la ocasión para tratar de cambiar el peligroso rumbo que
han tomado las relaciones con el país azteca, la única nación del continente que
nunca rompió con Cuba y que hasta el gobierno del presidente Ernesto Zedillo
fue el principal aliado de la revolución. Vicente Fox se reunió con disidentes
en su reciente visita a Cuba, mientras el canciller Jorge Castañeda al
inaugurar el Consulado de México en Miami decía “que las puertas de su Embajada
en La Habana estaban abiertas para todos los cubanos”. Declaraciones que fueron
repetidas por la radio en Miami y la televisión oficial del régimen comunista. Los
dos libros de Castañeda, La utopía desarmada
y la biografía del Che Guevara son
anatema en Cuba, según expone en El Nuevo Herald Carlos A. Montaner; el primero
porque contiene una lúcida ruptura con el discurso de la izquierda radical al
que Castro, indiferente a la realidad, no está dispuesto a renunciar. Y, el
segundo, porque la objetividad de Castañeda al repasar la vida y la obra de
Ernesto Che Guevara convierte la obra en una crítica demoledora contra el
aventurismo revolucionario. O sea, Castañeda ataca a las dos pasiones
fundamentales que han dominado la vida
de Fidel Castro: su misión tercer mundista y su espíritu de cruzada. Su
objetivo era destruir a Castañeda y al lograr el apoyo del Presidente Fox para
violar de una manera flagrante el derecho interamericano de asilo y las normas
del derecho internacional sobre los perseguidos políticos, todo lo echa abajo
cuando acepta las palabras de Fidel Castro que los jóvenes eran unos lumpen
antisociales que habían sufrido detenciones y prisión. Y lo que es más grave
aún, permitir que tropas militares extranjeras penetraran en los terrenos de la
sede diplomática mexicana, sacando por la fuerza, a las 4:40 de la madrugada a
los 21 jóvenes cubanos cuyo destino a estas horas. 4 de marzo, 2002, se
desconoce propiciando que sus familiares estén viviendo en zozobra y angustia
constante.
Esta
entrega indigna y canallesca sitúa al presidente Vicente Fox como cómplice de
Fidel Castro que una vez más ante la timidez y la falta de resolución de un
gobernante se ha salido con la suya mediante el chantaje, la amenaza y el
terror; jugada que pagarán los infelices que en busca de libertad, serán
condenados por traición y por atentar contra la seguridad del Estado ya que al
subir al tejado de la Embajada donde profirieron gritos contra Fidel Castro y
por la libertad estaban desmintiendo a Fidel Castro.
En
la mañana de hoy lunes 4, todas las organizaciones del exilio cubano, reunidas
en el edificio de la Brigada de Asalto 2506, acordaron dar a la publicidad el
documento de la dignidad pidiendo boicotear por 90 días los viajes de turismo a
México y productos alcohólicos mexicanos.
La manifiesta complicidad del Presidente Fox con Fidel Castro ha herido la
dignidad del exilio cubano y hecho trizas el derecho internacional de asilo
político. El documento elaborado por el Foro Patriótico Cubano y Unidad Cubana es
la respuesta del exilio beligerante al Presidente Fox.
Nosotros
nos mantendremos firmes en la lucha por la libertad de Cuba, pero es triste ver
a las democracias de América protegiendo
y defendiendo a un tirano asesino y brutal que lleva 43 años enseñoreándose en
el continente haciendo y actuando tan caprichosamente como le venga en ganas. Para
colmo el general retirado Barry Mc
Caffrey estuvo 3 días en La Habana el pasado domingo 3, según dijo a la prensa
habló 12 horas con Fidel Castro y lo exhortó a liberar 250 presos políticos
para facilitar diálogo con Estados Unidos. “Cuba no representa una amenaza
militar o terrorista y quizá sirva de puente entre países y estados que Estados
Unidos considera hostiles, pero con los que Cuba mantiene estrechas relaciones;
tampoco veo ninguna evidencia de que Cuba esté facilitando el tráfico de
drogas”, agregó el general Caffrey que da la impresión de haber estado viviendo
en la luna estos últimos 43 años…
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