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Política Exterior
Desconcertante
Por
Francisco H, Tabernilla
La mayoría de las naciones del planeta coinciden
en que los Estados Unidos de Norteamérica es la primera potencia mundial, que
su pueblo es abnegado, trabajador, cumplidor y posee infinidad de ventajas y
conocimientos, habiendo salido sus ejércitos de sus fronteras para pelear en
guerras todas en defensa de la libertad y la dignidad plena del hombre. También
se dice con frecuencia que los Estados Unidos ganan las guerras, pero las pierden
en las mesas de negociaciones donde el
enemigo obtiene ventajas en detrimento del ideal y los principios por los que
se luchó.
Nuestra
patria, Cuba, ha sido dañada por la política exterior desconcertante del
Departamento de Estado de los Estados Unidos desde el comienzo de nuestra joven
República hasta estos días, cuando hace más de 43 años tomó la decisión de
apoyar a las huestes comunistas de Fidel Castro en la Sierra Maestra. El propio
libro del embajador de Estados Unidos en Cuba, Earl
T. Smith, titulado El Cuarto Piso es una denuncia de
la ineficacia de dicho Departamento de Estado que nunca le permitió a dicho
Embajador llegar hasta el despacho del Presidente Eisenhower
para explicarle la real situación cubana. Dos altos funcionarios Roy Rubottom y William Weiland fueron responsables directos de la toma del poder
por los comunistas que dirigía Fidel Castro y que todavía los sigue dirigiendo
a los 43 años de haber llegado al poder por la salida inesperada del Presidente
Batista, la cual trató de justificar diciendo que se fue “para evitar más
derramamientos de sangre”, aunque más bien me inclino a creer que lo hizo para
vengarse de los Estados Unidos porque conocía del problema que les dejaba en
las manos, ya que, inexplicablemente, a un ejército constitucional que combatía
a los rebeldes que le habían declarado la guerra al gobierno le fue suspendido
el suministro y la venta de armamentos el 14 de marzo de 1958, incluyendo dos
mil fusiles Garand –ya pagados- que se encontraban en
los muelles de New York
para ser embarcados hacia Cuba y cancelado su envío por la intervención directa
del Departamento de Estado.
Cuando
el comandante Martínez Morejón estaba al mando de un
batallón de infantería combatiendo a los alzados en armas en las cercanías de
la base naval de Guantánamo, visitó la base naval de Guantánamo quejándose ante
el jefe de la referida base naval de la cooperación y apoyo que prestaban a los
comunistas, explicándole éste al comandante Martínez Morejón
que ellos, como militares, tenían que cumplir las órdenes que recibían de su
gobierno, aunque comprendían las razones por él expuestas.
Todos
recordamos con tristeza la indiferencia de los Estados Unidos cuando miles de
ciudadanos inocentes con la sola justificación de implantar el terror, los
comunistas fusilaron a miles de compatriotas nuestros sin juicio, sin las
mínimas garantías judiciales, ni tribunales competentes, para llevar a cabo una
masacre escalofriante bajo la mirada “austera”de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU) y la Organización
de Estados Americanos (OEA).
¿Y
por qué no recordar la invasión de Bahía de Cochinos donde 1200 hombres
equipados y entrenados por la CIA fueron abandonados en Playa Girón? Porque al
Presidente Kennedy se le aflojaron las piernas y no cumplió su palabra de dar a
los invasores de la libertad y la democracia la ayuda prometida, dejando
abandonados a su suerte a 104 mártires para que murieran en manos del enemigo y
el resto se viera forzado a rendirse por falta de apoyo.
Venezuela y Colombia están sufriendo los estragos de las directrices
comunistas que se originan en La Habana.
Fidel Castro, el tirano de Cuba, es el máximo
dirigente del magno plan comunista que aspira a “poner de rodillas a los
Estados Unidos”.
Y
no obstante todas las advertencias, afirmaciones, antecedentes e indicios,
dentro de esta misma gran nación tenemos políticos, personalidades empresarios
y hombres de negocios que, con tal de poder ganar algunos dólares son capaces
de violar los principios fundamentales de la democracia, la justicia y la razón
que han hecho grande a esta nación.
El
tirano de Cuba se consume cada día más en sus propios fracasos, el pueblo
cubano con la paciencia y el aguante hasta el máximo ha
llegado a borde del límite y se apresta a liquidar al régimen que lo oprime y
explota. Pero el embargo norteamericano a Cuba está bajo asedio. Las sanciones
económicas que por más de cuatro décadas Estados Unidos ha mantenido contra
Fidel Castro, pudieran desaparecer si el Presidente George
W. Bush incumple su promesa de veto, o si el Congreso
logra revertir el fallo presidencial con los votos necesarios.
Para
nosotros que formamos parte de más de dos millones de cubanos exilados en todo
el mundo nos es muy difícil comprender que el Congreso norteamericano, nuestro
aliado natural en nuestra lucha contra la tiranía pueda salir en defensa y en
rescate de Fidel Castro que ha destruido a nuestra patria en todos los sentidos
imaginables y que estos señores congresistas no se detengan a pensar por unos
segundos lo que es la angustia del pueblo esclavo de Cuba y lo que representa su
compromiso con el deber y el honor de un exilio honrado y amigo, despojado de
su patria. Esperamos que la histórica
página blanca de honor de Estados Unidos no sea manchada por acumular unos
dólares…
000ooo000