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EL 41 ANIVESARIO
Por
Francisco H. Tabernilla
El
próximo viernes 18 de febrero se cumplen 41 años del fusilamiento del Cmdte.
del Ejército de Cuba, Jesús Sosa Blanco. El Tte. Coronel Nelson Carrasco y el
Dr. Rafael Díaz Balart invitan a los y civiles a honrar su memoria y la de los
miles de militares y civiles que han sido vilmente asesinados ante el infame
pelotón de fusilamientos con una Misa que será ofrecida por Mons. Emilio
Ballina a las 6 de la tarde en la Iglesia de San Juan Bosco, Miami. El
Cor.Carrasco fue herido grave en combate en la Sierra Maestra y hecho
prisionero por los comunistas, permaneciendo 97 días como el primer preso
tapiado en las manos del tirano Fidel Castro.
A
continuación transcribo un artículo escrito por él publicado hace años por el
semanario América Libre:
"El 18 de febrero de 1959 fue
vilmente asesinado uno de los valientes de las fuerzas armadas profesionales de
Cuba Republicana que con coraje y valor espartano se enfrentó y dirigió el
pelotón de fusilamiento sin que se le aflojaran las piernas y arqueando el
pecho les dijo..."tiren al pecho". Nos referimos al comandante Jesús
Sosa Blanco acusado por aquella jauría que llenaba el Palacio de los Deportes,
pronunciando aquella inolvidable frase "estoy siendo juzgado en el Coliseo
de Roma". Integraban el tribunal los guerrilleros Humberto Sorí Marín,
Raúl Chibás y el capitán Universo Sánchez, actuando como fiscal inplacable Papito
Serguera, alias "charco de sangre" y en la defensa el pundonoroso
capitán auditor Dr. Aristides D'Costa Caldheiro, a quien no le permitían
exponer sobre la inocencia de su defendido en el cumplimiento de su deber como
militar y en tiempo de guerra defendía su patria contra delincuentes al margen
de la ley. Durante el juicio oral, de 6:00 p.m. hasta 6:00 a.m. desfilaron más
de 80 testigos montunos en su mayoría analfabetos y carentes de moral, en
ningún momento pudieron demostrar pruebas de culpabilidad contra el Cmdte. Sosa
Blanco. Recordemos que se vió por la televisión cuando a una testigo se le
preguntó "¿cuál era su nombre?" contestó como una zorra amaestrada:
Sosa Blanco, Sosa Blanco, paredón. También comparecieron como testigos acusadores
toda la familia "Argote" que eran once hermanos y que por ciento
todos estaban vivitos y coleando y cuando un miembro del tribunal le preguntó
¿usted conoce a Sosa Blanco? señálelo con un dedo, ninguno lo conocía pese a
que Sosa Blanco estaba esposado y custodiado como apareció en una foto. Y
cuando uno de la jauría apuntando con el dedo decía ¡es ese!. No obstante, sin
pruebas lo condenaron a muerte.
La mayoría cubana aplaudió y vió por
TV el espectáculo denigrante en que la chusma y la metralla comunista adoctrinada
en el Hotel Habana Hilton gritaba paredón para Sosa Blanco y por qué no decirlo
muchas personas de bien favorecidas por nuestro gobierno también aplaudieron y
hoy andan rumiando su miseria humana por este exilio y con ínfulas de
dirigentes-disidentes para el regreso que se avecina. Sosa Blanco es un símbolo
del valor militar como lo fueron el Cor. Cornelio Rojas, los hermanos Casillas,
Suárez Suquet, Despaigne, Castaño y otros cientos más cuyos asesinatos fueron
aprobados con su silencio por nuestros aliados del Norte y otros países amigos.
Conocimos de cerca al Sargento-Cadete
Jesús Sosa Blanco,él y su hermano Prudencio (fallecido) fueron soldados en la
Fortaleza de la Cabaña, estudiaron e ingresaron en la Escuela de Cadetes donde
nos graduamos. Era un buen esposo y padre de familia, inteligente, osado y
atrevido en todas las asignaturas peligrosas de la escuela...caballería por
mencionar una. La noche del 29 de diciembre de 1958 su familia lo visitó en el
Hospital Militar de Columbia por haber sido herido en combate con doce
perdigones de escopeta, después de cumplir su misión de rescatar al personal
del puesto de la Guardia Rural de Cueto. En el camino de regreso al central San
Germán, le hicieron dos emboscadas, le volaron el tanque con una mina, le reventaron
las gomas de los vehículos, sufriendo 7 bajas, ordenando enterrar sus muertos y
los heridos al hospital, siendo el último en tomar el avión hacia el hospital
de Columbia. Entre las bajas estaban el valeroso capitán Argelio Avila
Velázquez y el sargento Piedrahita. Se produce el fatídico 31 de diciembre
1958. El gobierno se desploma. Se presenta en el Estado Mayor del Ejército el 2
de enero-1959 ante el ex-Coronel Ramón Barquín que estaba preso por la
conspiración que dirigió en 1956 el que le ordenó se presentara en la División
de Infantería al ex-Comandante Enrique Borbonet siendo allí desarmado e
ingresado en los calabozos de Columbia donde había más de 700 oficiales presos,
tres días después lo trasladaron a las prisiones militares de La Cabaña.
Después del juicio romano ya condenado a muerte lo metieron en bartolina con el
Tte. Coronel Ricardo Grau y el capitán Pedro Morejón Valdés. Los dos también
fueron fusilados. Su hermano le dijo a sus hijas en una visita que le hicieron,
"que su padre no fue ningún asesino ni mucho menos criminal, sino un
militar de honor que defendía el futuro de su patria y su bandera".
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