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TODO A CAMBIO DE NADA
Por
Francisco H. Tabernilla
La III Conferencia “La Nación y la Emigración”
está anunciada que se realizará en La Habana del 11 al 13 de abril. El grupo
que aquí en Miami comanda Max Lesnik, delegado de la
Alianza Martiana planeó una conferencia de prensa, el viernes 7 de marzo, en el
hotel Holiday Inn de 205 LeJeune Road, Coral Gables y minutos antes de que empezara la conferencia la
administración del hotel canceló la reunión con el pretexto de que allí se iban
a tratar asuntos que afectaban la imagen pública de la referida entidad. La
policía de Coral Gables intervino para evacuar el
local a solicitud de la administración del hotel. Entre los grupos citados por Lesnik estaban Hedí Levy, de
Solidaridad Judía, Elena Freyre, de la Liga de Defensa Cubanoamericana,
los que aseguraron que nada impediría su asistencia a la III Conferencia La
Nación y la Emigración. Esperan unos mil cubanos residentes en el exterior,
mayormente en Estados Unidos, concurriendo al encuentro con
Fidel Castro en La Habana.
No
sé quienes son estos “cubanos”, pero les aseguro que aquellos cubanos que
perdieron un ser querido fusilado, que han sufrido años de prisión en las
ergástulas castristas y los rigores de vivir en un estado totalitario, les
produce indignación ver como todavía a los 44 años de dictadura brutal y
perversa en su patria, hay cubanos que no les duela o hayan comprendido la
tragedia de Cuba al ver el estado de miseria en que ha convertido a la nación
el régimen despótico de Fidel Castro. Hay mucho dolor y sufrimiento, muchos
muertos y mártires en la isla y en el exilio, son miles los presos y expresos políticos, para aspirar a un “borrón y cuenta nueva”. Únicamente
la justicia en un sistema de derecho - no de revancha - , hará posible la
reconciliación de todos los cubanos; ya que nuestra tragedia sólo terminará
cuando todos nos reunamos en una Cuba democrática, libre y soberana. Todos
sabemos que Fidel Castro jamás cambiará. Los dialogueros,
por llamarle algún nombre, nada le piden al tirano, ni rectificaciones ni
cambio de rumbo, ni pluralidad de partidos políticos, ni elecciones libres ni
libertad de expresión ni respeto para los derechos humanos, en fin, lo que él
hace y dice es intocable…
Precisamente
en estos momentos hay ocho congresistas norteamericanos en Cuba visitando a
Fidel, llevan como objetivo promover cambios en la política hacia Cuba no en la
política de Fidel Castro hacia Estados Unidos. No sé en que planeta han vivido o
están viviendo estos congresistas: Jo Ann Emerson, Dennos Rehberg, C.L. Otter
y Jeff Flake (republicanos)
y John Tanner, Nita Lowey, Dennos Moore y William Delahunt
(demócratas). Persiguen –dijeron- eliminar las restricciones de viajes
impuestas por Washington a los norteamericanos que desean visitar la isla. Se entrevistaron
el sábado 8 de marzo con los opositores Vladimiro Roca, Héctor Palacios, Víctor
Arroyo, Osvaldo Alfonso, Gisela Delgado, Oscar Espinosa y Miriam Leiva.
Mientras,
el jueves 6 de marzo, 2003, la Asamblea Nacional de Cuba (Parlamento) eligió a
Castro presidente por otros cinco años, tratando de darle una imagen de institucionalidad al régimen. En su
discurso ante el plenario, Fidel Castro enfatizó en “el carácter irrevocable
del socialismo en Cuba”, cerrando la puerta a quienes demandan una apertura
política y económica para sortear la crisis que abate el país, y retomó su ya
clásico discurso “antiimperialista” y de reivindicación de la vía socialista. “El
decadente sistema imperialista en su etapa de globalización neoliberal, carece
ya en absoluto de soluciones para los grandes problemas de la humanidad”,
sentenció el tirano.
El
Departamento de Estado por su parte dio una fuerte réplica a las amenazas de
Fidel Castro refiriéndose a su discurso del jueves ante la Asamblea Nacional al
criticar la actuación del jefe de la Sección de Intereses estadounidense en La
Habana, James Cason e indicando la posibilidad de
cerrar la oficina diplomática declarando: “Estados Unidos tiene como una alta
prioridad apoyar al pueblo cubano en una transición pacífica hacia la
democracia y pese a la repetida amenaza de Castro de cerrar la Sección de
Intereses, seguiremos llegando a los cubanos para asegurarles que no están
solos mientras trabajan hacia un futuro libre, democrático y próspero”, dijo Philip Reeker del Departamento de
Estado en un comunicado. “El lenguaje difamatorio de Castro y su crítica a los
comentarios de Cason en apoyo a la democracia y la
libertad subrayan una vez más que Castro aborrece la libertad de expresión y
teme cualquier medida de apoyo a los derechos humanos en Cuba”, añadió. Reeker dijo que Estados Unidos “apoya completamente” el
trabajo de Cason y afirmó que “lleva a cabo sus
responsabilidades con el mayor grado de profesionalismo y de una manera
constante con los valores y prioridades estadounidenses”. “Protestamos contra
los comentarios despectivos realizados contra él por Fidel Castro ayer (jueves)
ante la Asamblea Nacional de Cuba”. Muy bien por el Departamento de Estado.
James Cason, además, tiene el respaldo de todos los
cubanos libres amantes de la libertad y la democracia.
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