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EXTRAVAGANCIAS DEL TIRANO
Por
Francisco H. Tabernilla
El
24 de febrero de 1895 José Martí lanzó el inolvidable "Grito de
Baire" que nos dió la libertad. El 24 de febrero de 1996 fueron fulminadas
en el aire, en aguas internacionales, dos avionetas indefensas de la
organización humanitaria y patriótica Hermanos al Rescate. Esas dos avionetas
iban piloteadas por cuatro jóvenes cubanos: Pablo, Armando, Carlos y Mario. La
orden del derribo de las avionetas fue dada por el tirano Fidel Castro a dos
aviones de combate de la fuerza aérea cubana. En el destierro y en Cuba a lo
largo y ancho de la Isla los grupos opuestos al régimen rindieron tributo de
recordación a los Mambises de 1895 y a los Mártires de 1996, exigiendo a la vez
respeto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la libertad de los
presos políticos cubanos en los Estados Unidos y en la isla esclava. Esto
muestra evidencia de que la llama de la Libertad continúa encendida y cada día
con mayor intensidad en los corazones de todos los cubanos, los de aquí y los
de allá, y que no descansaremos en nuestros empeños hasta ver a nuestra patria
libre, democrática y soberana.
Increíblemente, coincidiendo con la
divulgación de un informe blandengue y apaciguador del Departamento de Estado
al Congreso de Estados Unidos atribuyéndole a la tiranía de Cuba "una
ligera mejoría en materia de derechos humanos en la isla", un tribunal
condenó a 3 años de cárcel al disidente cubano doctor Oscar Elías Biscet por
ultraje a los símbolos patrios, desorden público e instigación a delinquir.
Igualmente la Corte juzgó sumariamente a Fermín Scull Zulueta por desorden
público, condenándolo a un año y a Eduardo Díaz Fleitas quien recibió un año de
arresto domiciliario por el mismo motivo.
El documento de unas 20,000 palabras
añade: "El gobierno de Castro niega a la ciudadanía la libertad de
palabra, de prensa, de asamblea y de asociación. El pueblo de Cuba no tiene el
derecho de cambiar pacíficamente su gobierno, y las autoridades cubanas siguen
amenazando, hostigando y encarcelando a los activistas, el gobierno usa el
exilio interno y externo, y en ocasiones, ofrece a los prisioneros el exilio o
continuo encarcelamiento". Muy parecido a lo que practica el gobierno estadounidense
con nuestros compatriotas en los prisiones de EU que, no obstante, haber
cumplido la condena impuesta por la ley los mantienen arbitrariamente en
prisión cuando deberían estar disfrutando de libertad.
Fidel Castro sigue con su brújula
descompensada, dando pasos propios de un demente en la conducción de los
problemas de Estado. Contra todas las reglas y normas establecidas quiere
imponer su capricho en los asuntos internacionales de la misma manera que los
aplica al pueblo cubano. La posición adoptada por el "diplomático
cubano" José Imperatori, cumpliendo órdenes de Fidel Castro carece de la
seriedad que caracteriza a la diplomacia, ya que el hecho no tiene
antecedentes. La costumbre de declarar a un diplomático persona non grata, para
pedir su salida del país, ha sido históricamente respetada por la comunidad
internacional, por cualquiera que sean las razones. El Sr. Imperatori dijo al
principio que se quedaría en los Estados Unidos, para probar su inocencia como
espía en el caso de Mariano Faget, Jr., al mismo tiempo que se declaraba en
huelga de hambre. Llegó el FBI a su apartamento y en cinco minutos lo sacó de
su apartamento y lo trasladó en avión a Montreal, Canadá, donde todavía
permanece al redactar estas líneas. Eventualmente se unirá con su esposa y su
hijo de 3 años que embarcaron un día antes hacia La Habana.
Igual hizo Fidel Castro cuando le dió
72 horas al gobierno norteamericano para que le devolvieran al niño náufrago
Elián González. Esta actitud dramática del gobierno cubano al reaccionar de
manera violenta e inconsulta, movilizando a miles de ciudadanos diariamente sin
sentido ni excusa posible, como no sea la de disipar la tensión y el hambre que
impera en el país, exigiendo soluciones caprichosas a países regidos por las
leyes que se respetan y se cumplen, son las extravagancias y ridiculeces que,
en su desesperación e incertidumbre cae el tirano, tratando de ocultarle a su
pueblo la gravedad de la situación reinante en la nación que caprichosamente ha
destruido sin compasión, protegida por una cortina de humo a la que contribuye,
inexplicablemente, la prensa liberal e independiente de los países
democráticos.
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2/28/00