EL GULAG CUBANO EXISTE

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

La periodista Nancy San Martin de, The Miami Herald, nos ofrece el lunes 22 de septiembre, 2003, una reseña objetiva de la real existencia del GULAG cubano. Cuba es uno de los mayores sistemas carcelarios del mundo, con un estimado de 100,000 reclusos en unas 200 cárceles y campos de trabajo forzado dispersos por toda la isla.

          Las cartas sacadas clandestinamente de las prisiones y escritas por disidentes encarcelados describen celdas apretadas e inmundas, repletas de insectos y roedores; las comida demasiado asquerosa para comerla; acceso limitado a la atención médica, y abusos mentales y físicos.

          Los 300 prisioneros políticos en Cuba representan una fracción de lo que pudiera ser el mayor GULAG carcelario por capita del mundo, incluso mayor que el sistema penitenciario de Estados Unidos, que ocupa el primer lugar de la lista que mantiene el Centro Internacional de Estudios de Prisiones, con sede en Londres.  El centro considerado una importante autoridad en los sistemas de prisiones, utiliza un estimado de 1997 con 33,000 prisioneros por cada 100,000 habitantes. Eso la colocaba en el sitio 32 en la lista de 100 países que establece el centro.

          Funcionarios de Human Rights Watch y Amnesty Internacional dicen que ellos no tienen conocimiento independiente de la cantidad de prisioneros, pero no disputan la cifra de 100,000. Un reporte de la ONU de 1995 sobre la situación de los derechos humanos en Cuba consideraba que había allí “entre 100,000 y 200,000 prisioneros de todas las categorías”. Si fuera precisa la cifra de 100,000 presos significaría que en la isla de casi 11.3 millones de habitantes hay 888 presos por cada 100,000 personas, muy por delante de Estados Unidos que cuenta con 701 presos por cada 100,000 personas.

          Es difícil de determinar la cantidad de presos en Cuba ya que el gobierno no reporta oficialmente las cifras y tampoco permite que los supervisores independientes de derechos humanos visiten las cárceles. La última visita extranjera a las cárceles de Cuba se produjo en 1989, por el Comité Internacional de la Cruz Roja. En aquel momento la población carcelaria era de unos 40,000, dijo Joanme Mariner, vicedirectora del Programa de las Américas de Human Rights Watch.

          Las autoridades cubanas no pudieron ser contactadas para que comentaran. Pero Vladimiro Roca, un activista de derechos humanos que cumplió casi cinco años de prisión, dijo que no era una sorpresa el que la población carcelaria de Cuba fuera tan grande. “Aquí la gente es encarcelada por cualquier cosa”, dijo Roca en una entrevista telefónica desde La Habana, añadiendo que quebrantar la ley con frecuencia es una cuestión de supervivencia en un país donde las raciones de alimento mensuales que da el gobierno duran menos de dos semanas y el salario promedio es de unos $10.00 al mes.

          “Si usted mata una vaca para alimentar a su familia, irá a la cárcel”, dijo Roca. “Eso forma parte del método del gobierno para mantener el control sobre la población”. Los dueños de restaurantes particulares conocidos como “paladares”, por ejemplo, pueden ir a la cárcel si venden langosta, oficialmente reservada para los hoteles de turistas y restaurantes propiedad del gobierno. Igual que aquellos que muestran una conducta considerada por las autoridades como “peligrosa” o que venden sus casas o sus autos sin la aprobación del gobierno.

          Más allá de la alta tasa de prisioneros, las duras condiciones de los penales, como las describen los reos, también han despertado preocupación entre las organizaciones internacionales, especialmente porque no ha habido inspecciones extranjeras desde la visita de la Cruz Roja en 1989.

          Annick Bouvier que cubre la América Latina para la organización que radica en Ginebra, dijo que las visitas cesaron porque “nuestros procedimientos no fueron aceptados por las autoridades carcelarias”, ya que la organización generalmente busca acceso total y la posibilidad de hablar en privado con los prisioneros.

          Vladimiro Roca dijo que las descripciones no captan completamente el horror. Sus primeros tres años los pasó en confinamiento en una celda tan estrecha “que apenas tenía espacio para sentarme”. El antiguo piloto de la Fuerza Aérea dijo que las colchonetas de la prisión infectadas de insectos, el agua con frecuencia estaba sucia y las tuberías tupidas. “Es muy difícil poner en palabras las condiciones de la cárcel aquí. Uno tiene que vivirlo para creerlo. En realidad la mayoría de los presos que estuvieron en aquella cárcel conmigo deben haberse muerto ya. Así de horrible era”.

          Lula y Chávez son incapaces de visitar una prisión en Cuba sabiendo que son espejo del régimen, pero prefieren no disgustar al Tirano  Y el resto de la América Latina ¿qué hace?…

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9/22/03

 

   

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