El General en Jefe

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Evidentemente que el Presidente George W. Bush es un jefe que le  place reunirse con sus soldados y sabe aquilatar la labor y el patriotismo de las tropas a su mando como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. El 27 de noviembre 2003, sorprendió al mundo al aterrizar, a oscuras, el avión Air Force One en el aeropuerto de Bagdad. El 27 de noviembre fue el Día de Acción de Gracias, que es  fiesta  tradicional de este país, cuna de la democracia y paladín en la defensa de los derechos humanos en el mundo, día en que el pueblo americano da gracias a Dios por todas las bendiciones que nos otorga.

          El vuelo hacia Irak se realizó bajo estrictas medidas de seguridad meticulosamente estudiadas por los servicios de inteligencia y seguridad de la nación. La Casa Blanca logró uno de los mejores golpes de relaciones públicas de la historia. Incluso algunos de los agentes del servicio secreto estadounidense no sabían que el Presidente partía rumbo a Bagdad, donde Estados Unidos enfrenta una insurgencia creciente. Debemos recordar que no es la primera vez que el presidente norteamericano da un golpe de efecto positivo en relaciones públicas sobre su política iraquí. El primero de mayo declaró que el grueso de los combates, al ser destruido el ejército iraquí, había terminado en Irak ante varios miles de militares reunidos en la cubierta de un portaaviones que regresaba de Irak, en las costas de California.

Ante 600 soldados reunidos para almorzar que aclamaron constantemente al Presidente Bush, éste les dijo: “ Traigo un mensaje en nombre de Estados Unidos: les damos las gracias por su servicio, estamos orgullosos de ustedes y Estados Unidos está sólidamente detrás de ustedes” . Los soldados quedaron sorprendidos cuando el Presidente entró por una puerta lateral a un salón en el Aeropuerto Internacional de Bagdad.  La visita relámpago mantenida en el máximo secreto levantó la moral de las tropas en Irak al ver los soldados que su General en Jefe se preocupa y piensa en ellos constantemente como lo acababa de demostrar. En una maniobra extremadamente inusual, Bush salió de su rancho de Texas en la noche del miércoles, llegó el jueves 27 a Irak y paso dos horas y media con las tropas. “El ejército estadounidense realiza un trabajo formidable. Ustedes están venciendo a los terroristas de Saddam”, aseguró el Presidente, agregando: Nosotros venceremos. Ganaremos porque nuestra causa es justa.

          En referencia a los recientes ataques que han sufrido las tropas estadounidenses en Irak, Bush dijo en tono emotivo: “ No hemos recorrido cientos de kilómetros hasta el corazón de Irak, pagando el elevado precio de las pérdidas que hemos sufrido, no nos hemos quitado del camino un dictador brutal y liberado 25 millones de personas para retirarnos después ante una banda de delincuentes y asesinos”.

          Las tropas en su mayoría de la Primera División Blindada y de la 82a División Aerotransportada del Ejército, no tenían idea de que Bush estaría ahí. Sin dar pistas sobre la sorpresa que estaba por venir, el administrador estadounidense en Irak, Paul Bremer, dijo a los soldados que tenía previsto leer un mensaje enviado por el Presidente, pero que cedería su puesto a la persona de más alto rango en las instalaciones; en ese momento el Presidente entró en el salón con una chaqueta militar y fue ovacionado. Sólo estaba buscando una comida caliente en algún lugar, dijo Bush. “Gracias por invitarme a cenar…No puedo pensar en un mejor grupo de personas para compartir la cena del Día de Acción de Gracias”. Finalmente, el Presidente dijo: “ Me siento muy orgulloso de ser vuestro comandante en jefe. Aporto los mejores deseos de Estados Unidios. Que Dios los bendiga” .“ Fue algo absolutamente sorprendente” , dijo el sargento Aaron Hildernbrandt, del estado de Florida, mientras veía imágenes de la televisión en Tikrit, donde nació el derrocado presidente Saddam  Hussein. “ Creo que esto muestra un valor personal” , dijo el sargento Gilbert Nail, del estado de Oklahoma, mientras regresaba de una patrulla nocturna. “ Yo no llegué a verlo, pero lo que importa es que se preocupa lo suficiente como para venir a visitarnos” .Los verdaderos jefes se preocupan y velan por sus hombres, se comportan así, como lo ha hecho el Presidente George W. Bush  que es uno de ellos. La nación puede estar confiada y tranquila…sentirse segura porque tiene un Presidente que es todo un hombre que arriesga su vida por estar al lado de los suyos y compartir sus penas y sus glorias.

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11/30/03

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