![]()
Error presidencial
Por
Francisco H. Tabernilla
En una semana y media, el jueves 25 de diciembre
es Navidad, el nacimiento del Niño Jesús, el acontecimiento más trascendental
de la historia y de la vida humana, el Hijo de Dios que nos trajo la Buena
Nueva. En el destierro, los cubanos, sin perder nuestra esperanza y nuestra fe,
llevamos esperando 44 años el retorno a una Patria Libre, donde no mande un
tirano que ha envilecido a un pueblo digno y honrado que lo arrastra como un
huracán sin rumbo al abismo, la miseria y la desesperación.
Todo
este drama comenzó cuando el gobierno del Presidente Eisenhower
decidió eliminar al gobierno que presidía
el Presidente Batista el 17 de marzo de 1958 al suspender la venta de
pertrechos de guerra para las Fuerzas Armadas Constitucionales y así brindar
incondicional apoyo logístico al guerrillero comunista de extenso historial “gangsteril” Fidel
Castro Ruz. Los errores se pagan y ese error garrafal
de Estados Unidos lo estamos sufriendo los cubanos y los mismos Estados Unidos,
pues no hay día que pase en que el tirano no se ensañe para mostrar su odio
mortal contra este gran país, cuna de la democracia, creando con su malévola
intención un problema cuyos resultados siempre pudieran perjudicar la
condescendencia y los sentimientos humanitarios en que se basa el sistema
democrático y surja él como el que todo lo puede lograr y tergiversar a su
manera para satisfacer su egocentrismo y falta de pudor que no respeta ni
derechos ni fronteras que no sean las que su propia diabólica mente le
dictamine.
Esta
tragedia que pronto se extenderá a los
45 años, a no ser que algo imprevisto suceda,
se inició culpando a las Fuerzas
Armadas y a los Oficiales Superiores, sobre todo aquellos en operaciones en la
Sierra Maestra de no combatir como era debido a un enemigo que sólo presentaba
combate cuando en emboscadas traicioneras mataban a nuestros soldados
desapareciendo como por encanto. Los comunistas
sostuvieron una campaña de calumnias y descrédito contra nuestras
fuerzas, inclusive acusaban a los jefes de venderse por dinero. Infinidad de
calumnias sostenidas por una intensa propaganda de descrédito, creída por
muchos lamentablemente, hicieron gran daño al prestigio de las instituciones armadas. Se han publicado
decenas de libros escritos por testigos de aquella contienda y no hay un solo autor que haya podido presentar
una sola prueba o un solo hecho de esta
naturaleza ni el nombre del oficial o los oficiales involucrados en tan grande
traición a la patria. Fidel Castro desembarcó en las Playas de las Coloradas el
2 de diciembre de 1956. El 3 de diciembre de 1956 arribó al pueblo de Niquero un batallón de infantería del Regimiento No. 7 de
Artillería, al mando del comandante Juan González y como los alzados llevaban
una ventaja de 24 horas le ordenó al capitán
Juan Moren Bravo (bravo entre los bravos y valiente entre los valientes,
que peleaba de pie con la pistola en la mano derecha) que se dirigiera a Sevilla Arriba y Agua Fina, sorprendiendo al enemigo el día 5 en Alegría de Pío, donde se producen bajas
por ambas partes. Debido a las explosiones de varias granadas tiradas por el
enemigo se desata un incendio en el cañaveral donde se combate y las tropas
tienen que abandonar el cañaveral. El 6 de diciembre llega a la Zona de
Operaciones el general Luis Robaina
Piedra, Inspector General del Ejército, enviado especial del Presiente de la
República, ordena que el batallón se retire a Niquero
y anuncia que una avioneta tirará unos volantes exhortando a los alzados a
rendirse. El comandante González envía un telegrama en clave al Estado Mayor
pidiendo una prórroga de varios días al conocer el lugar donde se encuentra
Fidel Castro, contestándole el Estado Mayor que regrese a La Habana, pues sólo
queda una labor de limpieza de la Guardia Rural a cargo de los escuadrones de
Manzanillo y de Bayamo.
La
historia recogerá en su día el reconocimiento a los cientos de oficiales y
soldados que se mantuvieron firmes en el cumplimiento de su deber: coroneles Merob Sosa García, Rafael García Casares, Ugalde Carrillo, Víctor Dueñas Robert,
Pablo R. Corzo Izaguirre, Ángel Sánchez Mosquera,
Leopoldo Pérez Coujil, Ignacio Leonard
Castells, Pedro A. Barrera Pérez, Armando Echemedia
Leiva, José de la Campa Méndez, Nelson Carrasco Artiles,
Armando Suárez Suquet, Joaquín Casillas Lumpuy, Arcadio
Casillas Lumpuy, Cándido Curbelo
del Sol, Artemio Pérez Díaz, Pedro Valdivia; comandantes Roger
Rojas Lavernia, Armando Acosta, Ramón I. Martínez Morejón, Noelio Montero Díaz,
Esteban Pérez Pantoja, Jesús Sosa Blanco, Orlando
Enrizo, Ignacio Gómez Calderón; capitanes Abon Lyn, Caridad Fernández, Juan Moreno Bravo, Wilfredo Suárez Suquet, Adriano Coll Cabrera, y tantos
otros más…
Error
táctico: “ Al enemigo hay que perseguirlo hasta su
total destrucción para evitar que se reorganice” . Fue una orden presidencial y
había que cumplirla.
Corneta:
Toque silencio en memoria de nuestros
militares muertos en combate o arbitrariamente fusilados.
000ooo000
12/07/03