Y  FALTAN  DOS  MÁS

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

 Jean Bertrand Aristide renunció ayer domingo 29 de febrero a la presidencia de Haití y huyó hacia el exilio dejando al país en extrema pobreza, después de haber dominado la  vida política de la nación desde 1990.  Gobernó por primera vez desde 1991 a 1996 y, luego regresó al poder para un segundo mandato que debía concluir en 2006, pero que tuvo que interrumpirlo ante la presión de la oposición política, los insurgentes armados y la comunidad internacional que le retiró su apoyo comenzando con los Estados Unidos y Francia. Su crisis se agravó cuando el 13 de enero Haití se quedó sin Parlamento por no haber podido organizar a tiempo las elecciones. Aristide fue excluido por la jerarquía católica de la orden de los salesianos en 1988 por “ incitación al odio y la violencia y la exaltación de la lucha de clases” .Antes de su elección presidencial en 1994 consideraba al “ imperialismo”  como “más peligroso que el sida”, no obstante la intervención de 20,000 soldados norteamericanos para devolverle el poder. Una de sus primeras medidas fue disolver el ejército en 1995 y constituir grupos militantes armados para apoyarlo en el poder. También reconoció a Cuba en víspera de abandonar el poder el 7 de febrero de 1996. La  insurrección armada que lo tenía cercado en la capital estaba integrada por uno de los grupos armados que él formó que se rebelaron al ser asesinado su jefe. En sus filas hay cientos de ex militares del disuelto ejército.

          La política de Aristide puede resumirse como un rotundo fracaso. Habló mucho, prometió más, cumplió muy poco. Su fachada democrática la descubrió el pueblo antes que los legisladores norteamericanos que lo apoyaban a toda costa. Las protestas del pueblo; la participación de los insurgentes armados y la comunidad internacional que le retiró su apoyo lo expulsaron del poder, quiso escudarse en los grupos y partidarios que tenía, pero no eran suficientes para contrarrestar el descontento y las ansias del pueblo que exigía la renuncia del Presidente. Aristide agotó todos sus recursos para continuar en el poder pero no le fue posible y huyó convertido para la historia en dictador de su pueblo, amparándose en la frase que huyó para evitar más derramamiento de sangre, sangre derramada que él provocó. La situación exige ahora una generosa ayuda internacional y que la OEA y la ONU coordinen esfuerzos lo más rápido posible para salvar a una nación destruida por sus propios dirigentes. La culpa no es solo de Jean-Betrand Aristide…

          Pero quedan en el hemisferio occidental dos dictadores más. Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías. Dos hombres peligrosos, incontrolables, que se hacen los locos, pero que son otra cosa más temible todavía: son enemigos del sistema democrático. Son dictadores y verdugos de sus respectivos pueblos a los que someten por métodos arbitrarios e inaceptables para una sociedad civil y civilizada.

          El cable de la agencia Reuters desde Caracas nos informa que el presidente venezolano Hugo Chávez llamó “cobarde”  al presidente norteamericano George W. Bush y amenazó con cortar el suministro petrolero de EE.UU por financiar a grupos de personas violentas en la oposición, que protestaron por tercer día consecutivo en respaldo a un referendo contra el mandatario.

Los hechos violentos, dijo Chávez, están propiciados por “grupúsculos” fascistas,

es decir, usa las mismas frases que el tirano Fidel Castro en Cuba. Los últimos acontecimientos dejaron tres heridos de bala en el este de Caracas, donde soldados de la Guardia Nacional lanzaron granadas lacrimógenas y perdigones contra miles de manifestantes que los enfrentaron con piedras, palos y botellas.

Las protestas contrastaron con las consignas de miles de “chavistas” que se congregaron en una marcha en la principal autopista capitalina. Chávez se unió a la manifestación y tras saludar a la masiva manifestación, dijo: “ no permitiremos intervención en los asuntos internos de Venezuela” (lo mismo que Castro acusando a los Estados Unidos)…” Debe saber el señor Bush –continuó diciendo-  que si se le ocurre la locura de bloquear o de tratar de bloquear a Venezuela, o peor aún para ellos, de invadir a Venezuela (lo mismo dice Fidel Castro) ni una gota de petróleo les llegará desde Venezuela, ni una gota de petróleo más”.

Ahora Bush apoya una nueva conspiración, atendiendo recomendaciones de sus asesores y de la CIA que “le calientan la oreja” diciéndole que Chávez perdió apoyo popular y que la fuerza armada está en su contra. “ El muy pendejo se lo creyó” , agregó.

La comunidad internacional debe definirse sobre las actitudes de Castro y Chávez.

No olvidemos que  estamos en guerra contra un enemigo temible y estos dos “monstruos” constituyen la quinta columna de la democracia y el mundo civilizado. La época del avestruz ha pasado, hay que darle el frente a las situaciones con entereza y coraje y así evitar que los problemas nos sepulten esperando soluciones rápidas y apropiadas que nunca se producen por falta de acción y planes conjuntos..

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03/01/04

 

      

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