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COLOMBIA HACIA EL ABISMO
Por
Francisco H. Tabernilla
Colombia
es un país de América del Sur, situado en el extremo Noroeste de dicho
continente, que limita al Norte con el océano Atlántico; al Oeste con el océano
Pacífico; al Este con Venezuela y Brasil; al Sur con Ecuador y Perú y al
Noroeste con Panamá. Tiene una superficie de 1,138,000 km2; 38,000,000 de
habitantes y su capital es Bogotá.
Colombia es un país de habla hispana,
un pueblo noble y culto, lleva años desangrándose en una lucha cruel y
combinada por múltiples tendencias que reclaman el control de la nación por la
vía bélica. El nefasto ejemplo de las guerrillas en Cuba, no ha sido suficiente
para hacer comprender a los guerrilleros colombianos, miles bien armados y
avituallados, que su lucha no conduce a la paz ni a la tranquilidad de la
nación, ni a la democracia ni al respeto y la observancia de los ansiados
derechos humanos. La cifra de muertos, que aumenta por días, alcanza a decenas
de miles y los esfuerzos de paz del gobierno del Presidente Andrés Pastrana,
repletos de buenas intenciones no son suficientes para satisfacer las
ambiciones de la guerrilla comunista. Pastrana ha destacado que la fuerza
pública colombiana viene combatiendo a las "guerrillas izquierdistas"
como a los paramilitares de ultraderecha, así como los esfuerzos que realiza en
materia de derechos humanos. Agregando: "quiero resaltar la inmensa labor
de promoción y aplicación de los derechos humanos y el derecho internacional
humanitario que se viene realizando por la fuerza pública, que ha dado un
vuelco total a la imagen de los militares y policías colombianos ante el
mundo".
Por diferentes motivos, las naciones
del mundo se han marginado de la inmensa tragedia del sufrido pueblo colombiano.
El respeto a la soberanía nacional es, desde luego, factor primordial, pero
tampoco el mundo y tantos organismos internacionales que se han formado para
evitar que los pueblos indefensos y desarmados sufran situaciones similares,
pueden contemplar impasibles que un país sucumba por la fuerza y la ambición
descontrolada de unos cuantos líderes guerrilleros que llevan años matando sin
compasión a sus hermanos y sometiendo a pueblos enteros amparados
indirectamente por la desidia oficial e internacional. 800 mil colombianos han
abandonado su país hacia Estados Unidos en los últimos cuatro años. El
congresista de Estados Unidos John Murtha asegura que hay preocupación porque
Colombia se convierta en "otro Vietnam" y espera que el Congreso norteamericano
apruebe una ayuda de 1,700 millones, destinados al llamado Plan Colombia. El
Presidente Clinton instintivamente ha evitado involucrarse en el conflicto,
sabiendo que los problemas son severos y deben tener el apoyo contra los
marxistas, aceptando enviar 30 helicópteros avanzados Blackhawk, los cuales
arribarán seis meses después que él haya dejado la presidencia. Tampoco a nadie
ha sorprendido la declaración del jefe guerrillero de la FARC Raúl Reyes
considerando el Plan Colombia del Presidente Pastrana como un proyecto de
guerra de los Estados Unidos sabiendo que dicho Plan es una respuesta a los
muchos problemas sociales que enfrenta el país, por culpa de los mismos
guerrilleros y que al solucionarse los dejaría sin argumentos para continuar su
sucia guerra contra las instituciones, contra la riqueza nacional, contra el
pueblo colombiano sometido a crueles ataques, secuestros y atentados
terroristas. Además, como dice Eucario Bermúdez en Diario Las Américas, ese
proyecto dará fondos suficientes para combatir el narcotráfico que es
precisamente la fuente de financiamiento mediante la cual adquieren armas para
fortalecer sus ambiciones de poder. No se puede ceder terreno a las guerrillas,
hay que tener en cuenta que el Plan Colombia busca estabilizar a la nación,
reducir el desempleo, parar la fuga de capitales y evitar la debacle económica
y por encima de todo lograr el bienestar general de la martirizada nación.
3/20/00
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