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Anarquía en
Irak
Por
Francisco H. Tabernilla
Para comprender la ola de terrorismo que sacude
hoy al mundo islámico conviene apuntar primero las medidas que tomó el mundo
occidental cuando el islam estaba a punto de
desaparecer. En 1918 el sultanato otomano (Turquía),
el último de los grandes imperios musulmanes, fue derrotado, y Francia e
Inglaterra impulsaron las divisiones políticas de toda la zona, nos dice el
profesor Luis Aguilar León en reciente artículo
publicado en El Nuevo Herald. Irak y Palestina les
tocaron a los británicos y Siria a los franceses, quienes más tarde insertaron en ella el Líbano. Desde entonces,
las acciones de esos “imperialistas” provocaron un creciente sentido de abuso
histórico y, sobre todo, el desdén que se tiene por la importancia de la
realidad musulmana. Esto ayuda a entender algunas de las reacciones de muchos
musulmanes que añoran la paz, pero toleran el envío de castigos terroristas a
sus enemigos.
Los
hombres que disparaban en Irak ayer domingo 4 de abril, 2004 contra las tropas
de la Coalición eran chiitas, una mayoría largamente
sojuzgada en Irak, que recibió la libertad de organizarse una vez que la
invasión encabezada por los Estados Unidos derrocó al brutal régimen de Saddam Hussein y su partido Baas. Los combates anteriores de la resistencia contra
Estados Unidos ocurrieron predominantemente en lkas
zonas centrales de Irak, en torno a Tikrit y Fallujah, áreas sunitas árabes consideradas como bastiones
de simpatizantes de Saddam Hussein..
“ Estas de hoy fueron operaciones de combate” dijo un alto oficial de la Coalición. Al
tiempo que los tiroteos asediaban a las fuerzas de la Coalición, los jefes
estadounidenses enviaron aviones de combate de la Fuerza Aérea y helicópteros
Apache del Ejército para proteger a un batallón español en el sur y despacharon
aviones y vehículos blindados hacia un barrio chiita
en Bagdad para recuperar una estación de Policía de la que se habían apoderado
los rebeldes.
Ocho
soldados estadounidenses y un soldado aliado salvadoreño murieron en el
transcurso de los violentos enfrentamientos ocurridos durante el día, al igual
que por lo menos 20 seguidores chiitas del enardecido
clérico de 30 años Sheik Muqtada
Sadr, perecieron en acciones de combate. A casi un
año del día de la caída de Bagdad, la violencia fue significativa tanto por
quienes se levantaron en armas contra los estadounidenses y sus aliados como
por su extensión, llegando a más de 300 millas de la capital a través de la
sagrada tierra chiita y la ciudad portuaria de Basra.
“ Estos incidentes no son insignificantes” , dijo el alto
asesor de la Coalición Dan Senor, pero se ordenó el
despliegue de los aviones porque necesitábamos añadir algún poder de combate
para cambiar los términos de la batalla”. Pero, la mayoría de los iraquíes
–añadió- está colaborando con nosotros. Caracterizó a los atacantes de ayer
como “focos aislados” y un “ porcentaje minúsculo” de
los 26 millones de iraquíes.
Ambas partes reportaron
encarnizados combates que comenzaron alrededor del mediodía y se extendieron
hasta la noche. Los seguidores de Sadr, vestidos de
negro, hicieron fuego con ametralladoras, armas de pequeño calibre y granadas
contra una guarnición española llamada Camp Golf,
cerca de Najaf. Estados Unidos envió apoyo aéreo,
para sobrevolar y amenazar a los atacantes, pero no disparó.
Por otra parte, en la Gran Bretaña tuvo lugar una
masiva operación contra el terrorismo en la que participaron más de 700
policías que culminó con el arresto de nueve sospechosos y lo que parece haber
servido para demostrar que la cara de un nuevo terrorismo parece estar
cambiando. Durante 24 registros simultáneos llevados a cabo en hogares y
negocios la policía ocupó media tonelada de un fertilizador denominado nitrato
de amonio. El historial de los sospechosos alarmó a Scotland
Yard: Todos eran ciudadanos británicos, de origen
paquistano entre los 17 y 32 años Todos
tenían pasaporte Europeo y capacidad para moverse libremente por los
Continentes. Un funcionario del Departamento de Estado, experto en terrorismo declaró
ante un tribunal congresional la semana pasada que un
70% de los líderes de Al Qaeda están muertos o
detenidos y la organización está bajo “ catastrófica
conmoción” y una nueva generación de militantes está emergiendo para
reemplazarlos. Son terroristas no probados que están asumiendo grandes
responsabilidades y vemos como el movimiento terrorista se va esparciendo y
atrayendo a grupos afines en todos los continentes. El mensaje es claro: Al Qaeda y sus simpatizantes son más que seguidores de Osama bin Laden
y sus tenientes. Las bombas en España y el ataque separado a Uzbekistán
hicieron el mes de marzo el mes más mortal para el terrorismo islámico desde
9/11.
El trabajo realizado por la
policía británica puede haber prevenido otro ataque y salvado muchas vidas. Es
importante para EE UU compartir servicio e informes con sus aliados para poder derrotar
al enemigo global que nos acecha y ataca diariamente.
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04/05/04