Carrera  armamentista

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Venezuela acaba de gastar más de $2,000 millones en la compra de ocho barcos patrulleros y 10 aviones de transporte militar de España, 44 helicópteros y 50 aviones de combate MIG-29 de Rusia, y hasta 24 jets de combate Super Tucano de Brasil. Chile ha ordenado 6 aviones de combate F-16 hechos en Estados Unidos y está considerando  comprar otros 28 de segunda mano en Europa, además de dos submarinos de ataque Scorpene de Francia. Colombia ha anunciado que comprará 22 aviones de combate y Brasil ha hecho averiguaciones para adquirir nuevos aviones de guerra por $700 millones.

Estas fueron las informaciones que puso a través de la línea telefónica el periodista Andrés Oppenheimer en conversación con el secretario de Defensa de Estados Unidos Donald Rumsfeld. “Bueno, si un país pacífico y democrático, por las razones que sean, desea tener alguna clase de capacidad militar, eso es una cosa”, dijo Rumsfeld. “Pero si usted tiene un país que acaba comprando 100,000 rifles AK-47,tiene que hacerse la pregunta: ¿Qué van a hacer con todos esos rifles?”.

Rumsfeld se refería a los 100,000 fusiles AK-47 y AK-103 que el presidente venezolano Hugo Chávez anunció que comprará a Rusia. Los funcionarios de Estados Unidos señalan que el ejército venezolano sólo tiene 35,000 efectivos regulares, y temen que muchos de esos rifles terminen en las manos de la guerrilla colombiana, o de otros grupos rebeldes en América Latina. “Uno se tiene que preocupar por la proliferación de esas armas que se están trayendo a la región provenientes de otras partes”, dijo Rumsfeld.

“¿Qué amenaza ve Venezuela que le hace querer tener todas esas armas para un ejército que es considerablemente más pequeño que ese número de rifles?”.

Entiendo –le dijo Oppenheimer- , ¿pero que hay de las armas mucho más grandes y más costosas, como los MIG 29 y los F-16? ¿No les preocupan? Obviamente, me refería al hecho de que esas compras se están haciendo en una de las regiones con las mayores tasas de pobreza del mundo, crecientes tensiones sociales y varios conflictos fronterizos sin resolver.

“Creo que la preocupación es qué harán los países con esas capacidades”, respondió Rumsfeld. “Yo personalmente pienso que España está cometiendo un error (vendiendo armas a Venezuela). Esa es mi opinión personal. Y creo que el tiempo dirá. El problema es que si uno espera hasta que el tiempo diga, puede ser una historia con final poco feliz”.

Interesante, Rumsfed estaba criticando a España por vender armamento sofisticado a Venezuela. Sin embargo, obviamente estaba más preocupado por los rifles AK-47 que por los miles de millones de dólares que se están gastando en aviones de guerra.

Mi conclusión: hubiera preferido que Rumsfeld me dijera lo siguiente: “Efectivamente nos preocupa la posibilidad de una carrera armamentista. De hecho, cometimos un gran error en 1987, cuando levantamos el embargo de las ventas de armas sofisticadas a América Latina y empezamos a vender aviones F-16 a la región” .

“Eso no funcionó muy bien. Según el Instituto Internacional de Investigaciones sobre la Paz de Estocolmo, el gasto militar de América Latina fue de $22,000 millones en el 2003. Eso es mucho dinero, y la cifra ha aumentado desde entonces. Los países latinoamericanos harían mucho mejor utilizando parte de su presupuesto militar para crear un fondo regional para la educación o para combatir el hambre”.

Desgraciadamente, no fue lo que dijo.  Rumsfeld tiene razón en preocuparse por los 100,000 rifles AK-47. Pero ojalá comenzara a preocuparse también por la venta de armas más grandes y sofisticadas. Quizás, a corto plazo, la venta de armas signifique un buen negocio para los fabricantes norteamericanos y europeos de armamento. Pero a la larga, sólo hará que los países latinoamericanos sean más pobres y más positivos a iniciar guerras absurdas. Es algo que ya hemos visto pasar antes y que hay que contener ahora antes de que sea tarde.             

Lo esencial es que los países mantengan sus ejércitos bien equipados y con armas modernas, la época de los arcos y flechas ya pasó, pero deben estar en proporción a su población y los recursos y presupuestos de cada país y sean los poderes ejecutivo y legislativo de cada nación los que en definitiva controlen la carrera armamentista.

Desgraciadamente la ONU y la OEA son organismos burocráticos que a menos que surjan cambios positivos en su organización y reglamentos que rigen a ambas instituciones las misiones para las que fueron creadas no han dado los resultados esperados.

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4/10/05

          

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