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La OEA y
su Secretario General
Por
Francisco H. Tabernilla
La secretaria de Estado de
Estados Unidos, Condoleezza Rice acaba de terminar su
gira por cuatro países de América Latina: Brasil, Colombia, Chile y El
Salvador. En 13 semanas Rice ha visitado más de 20 países. Sus viajes por
Europa, Asia y América Latina la hacen la representante oficial del Presidente Bush en su guerra contra el terrorismo y un estandarte
verdadero en el programa de promover la democracia en el mundo, que es la única
manera de sacar de la pobreza a los países que luchan por superarse y mejorar,
ya que con la democracia vienen la apertura del comercio y créditos con las
naciones en pleno desarrollo económico que son los únicos que pueden impulsar
el avance de esos países en subdesarrollo.
Según una encuesta
realizada en Bogotá, además del mandatario de Brasil, los de Venezuela y Cuba
son los líderes más destacados de Latinoamérica, mientras que los de la
República Dominicana, Uruguay, Argentina y Chile ostentan los mayores índices de
popularidad en sus países.
El Barómetro
Iberoamericano de Gobernabilidad señala que los mandatarios Luiz
Ignacio Lula da Silva, de Brasil, Hugo Chávez, de
Venezuela; y Fidel Castro, de Cuba, son considerados los líderes más connotados
de la región en 17 de los 18 países donde se realizó el estudio.
El estudio indica que si
bien Lula tiene el mayor provecho de reconocimiento en el exterior, esa
percepción cambia sustancialmente en cuanto a su popularidad interna.
Chávez ganó 40 puntos en
aprobación de su labor entre mayo 2004 y mayo 2005, al dar un salto del
25% al 65% de apoyo. Respecto a Fidel
Castro, la investigación sólo menciona su reconocimiento como líder
continental, pero no se refiere a la situación interna de su gobierno.
Indiscutiblemente que los
millones de dólares que Fidel Castro gasta en propaganda surten efecto en las
masas más desposeídas que se dejan influenciar por las promesas de estos
“líderes populosos” que se pasan horas frente a un micrófono proclamando sus
hazañas a favor de los pobres y los humildes, que viven en la más espantosa
miseria esperando que se cumplan las promesas de estos sujetos inescrupulosos
que dicen hoy una cosa y otra mañana.
Pero en el caso de Cuba,
por ejemplo, qué van a esperar si el propio mandatario de la nación ha reducido
a cenizas los valores y la producción de la isla esclava, no obstante los
80,000 barriles de petróleo que diariamente le remite Chávez para sostenerlo en
el poder, a pesar de ello sus habitantes desesperados se lanzan hacia la mar
con la esperanza de alcanzar tierras de libertad y un porcentaje altísimo
sucumbe en el intento bajo el fragor y el embate de las olas que los engullen
como seres indefensos que son y pierden sus vidas en busca de un porvenir
mejor.
La tragedia de la América
Latina es mucho más grave de lo que parece. Y es hora que los organismos
internacionales creados al efecto reconstruyan sus cartas magnas y reglamentos
y comiencen a trabajar a favor de millones de seres humanos que viven de
milagro y necesitan que los “poderosos” hagan un alto en sus agendas y piensen
y actúen a favor de los que realmente sufren y padecen.
La
Organización de Estados Americanos (O.EA.) La renuncia del canciller mexicano Luis Ernesto Derbez a la
secretaria general de la OEA se efectuó para impulsar la candidatura del
ministro chileno del Interior José Miguel Insulza. La
OEA se reunió hoy lunes 2 de mayo, 2005 y eligió por mayoría absoluta, 31 votos
a favor, 1 voto en blanco y dos votos en
contra, al Secretario General de la OEA: José Miguel Insulza.
En estos momentos críticos
que está viviendo el mundo la elección de Insulza, un
hombre de profundo sentido democrático, es de esperanza y seguridad. Sólo Perú
y Bolivia se opusieron a Insulza: estos países tienen
un reclamo pendiente con Chile desde la llamada guerra del Pacífico en 1879.
Sin juzgar la legitimidad del reclamo, la situación actual indica que, sobre
todo para Perú y Bolivia, el riesgo de inestabilidad que logró derrocar al
gobierno en Ecuador, necesita al organismo panamericano unido. Es
imprescindible dar apoyo y franca solidaridad a la OEA para asegurar la
estabilidad continental, que se abran las inversiones y el comercio y se inicie
el desarrollo económico de la América Latina en gran escala.
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5/02/05