Irak: Combatiendo la Insurgencia

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Desde el 3 de mayo, 2005, cuando el gobierno de Irak fue formado, más de 400 personas civiles y militares iraquíes y soldados estadounidenses han perecido a causa de la violencia. El primer ministro iraquí decidió prolongar el estado de emergencia en todo el país el viernes 13, durante 30 días, a excepción del Kurdistan, indicó un comunicado oficial. Una docena de personas murieron en Bagdad, cuatro de ellas en un atentado suicida. Uno de los directores generales del ministerio de Relaciones Exteriores fue abatido el sábado por hombres armados delante de su casa en la capital.

El Ejército estadounidense anunció ayer sábado 14 de mayo haber matado a 125 insurgentes en el oeste de Irak, en la frontera con Siria en una serie de incursiones agrupadas bajo el nombre Operación Matador.

Los infantes de Marina concluyeron con éxito la operación Matador hoy, mayo 15, tras siete meses de combate contra rebeldes sospechosos de estar relacionados con el grupo del jordano Azu Massab al Zarqaui, el jefe de la red terrorista Al Qaida en Irak. “Durante la operación Matador el Ejército estadounidense neutralizó este santuario de los rebeldes al matar a más de 125 insurgentes y herir a muchos otros”, precisa el comunicado del Ejército, añadiendo que otros 39 han sido hechos prisioneros. El Ejército anunció que en estos últimos días nueve de sus soldados habían muerto y otros 40 habían sido heridos.

La operación lanzada el 7 de mayo fue llevada a cabo por más de 1,000 soldados con amplio apoyo aéreo.

Los combates tuvieron lugar alrededor de las localidades de Karabila, Ramana y Obuidí donde los soldados norteamericanos encontraron una fuerte resistencia. “Combatientes extranjeros, fuertemente armados y con chalecos a prueba de balas intentaron reprimir el ataque de los Marines. Unos 70 terroristas murieron en la primeras 24 horas”, indicó el Ejército.

La Operación Matador permitió confirmar “las relaciones de los servicios de inteligencia”  de la región con la presencia de rebeldes. Se descubrieron varios arsenales, seis carros bomba y materiales de fabricación de bombas. La región era “una vía tradicional de infiltración y un lugar de refugio” para que los rebeldes se abastecieran de armas y prepararan sus ataques contra las ciudades claves de Irak, como Ramada, Bagdad, Mosul o Faluya.

Para demostrar su apoyo y preocupación por las tropas y los acontecimientos que se suceden a velocidad vertiginosa en Irak el domingo 15 de mayo voló hacia ese país para confrontar personalmente la situación la secretaria de Estado Condoleezza Rice. En medio de una violenta ofensiva rebelde respaldó al gobierno iraquí, dijo que deseaba un pronto retorno de las tropas estadounidenses e instó a los líderes chiitas y kurdos a hacer un lugar a los sunitas en la estructura de poder. La secretaria de Estado comprende lúcidamente que es esa la única manera de que el gobierno tenga instrumentos eficaces para combatir la violencia y también que no es posible pensar que las tropas de Estados Unidos permanezcan allí indefinidamente. Rice se destaca por estar donde se le necesita y en el momento preciso, aunque sea un lugar tan inseguro y peligroso como Irak.

Rice se nego a fijar una fecha de la retirada de los 138,000 soldados estadounidenses presentes en Irak y destacó el “progreso” de las fuerzas de seguridad iraquíes, que están siendo entrenadas.

“Seguiremos activos hasta que Irak sea capaz de defenderse”, declaró Rice y calificó el entrenamiento de las fuerzas iraquíes de “objetivo mayor” para Estados Unidos.

Rice subrayó su apoyo al jefe del gobierno iraquí, el chiita Ibrahim al Jaafari.

La visita de Rice coincidió con el descubrimiento de los cadáveres de al menos 38 hombres, aparentemente asesinados en tres áreas distintas de Irak en un período de 24 horas.

Los insurgentes continuaron con sus ataques  en una campaña que busca desestabilizar al nuevo gobierno iraquí y sacar del país a las fuerzas extranjeras.

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5/16/05

         

          

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