Planes contra el terrorismo

y la pobreza

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Son tantas y seguidas las “cumbres”, conferencias, reuniones, y grupos que muchas veces pasan desapercibidas a pesar de los adelantos en las comunicaciones y los amplios y diversos medios de difusión de que dispone el mundo en la actualidad. Una de ellas, en Tegucigalpa, donde el presidente de Honduras Ricardo Maduro inauguró la cumbre del Sistema de Integración Centroamericana (SICA). Allí coincidieron los presidentes y representantes de Estados Unidos, México, Centroamérica, y República Dominicana durante dos días del mes de junio, 2005, acordaron coordinar planes para enfrentar las pandillas y crear una fuerza regional para el combate al narcotráfico y el terrorismo, según reporte de la AP. Los acuerdos fueron aprobados en la última etapa de la cumbre los días 29 y 30 de junio, 2005,  en la que se reitera el apoyo a la democracia en Nicaragua y se suscribió un convenio para crear la visa única en la región.

Los presidentes Fox, Uribe y Oscar Berger de Guatemala, Tony Saca de El Salvador y Martín Torrijos de Panamá, regresaron a sus países la noche anterior de la clausura. Estuvieron presentes en la conferencia de prensa, Dan Fisk, Maduro, Enrique Bolaños de Nicaragua,  Abel Pacheco de Costa Rica, y los cancilleres Carlos Morales Tronncoso de República Dominicana, el vicecanciller Eduardo Cáliz de El Salvador y Jorge Briz de Guatemala. “Queremos fortalecer los mecanismos de defensa, especialmente en lo que se refiere a maras y pandillas”, declaró el subsecretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Dan Fisk.

Según la declaración conjunta de los presidentes y representantes acordaron crear “una fuerza de respuesta rápida que permita una mayor cooperación y flexibilidad y éxito en la lucha contra el narcoterrorismo y otras amenazas emergentes”.

Costa Rica manifestó su reserva de participar en las iniciativas sobre orden de detención regional, fuerza de respuesta rápida y pasaporte centroamericano, por razones propias de su ordenamiento jurídico nacional”.

 Ahora se acaba de verificar otra cumbre: los líderes de los ocho países más ricos del mundo se reunieron en Gleneagles, Escocia, auspiciado por el Grupo de los Ocho, concluyendo esta cumbre

el viernes 8 de julio, 2005.

A Bolivia, Nicaragua, Honduras y Guayana se les ha perdonado una deuda de 4,000 millones de dólares, lo que constituye un sustancial estímulo para los 4 países más pobres de América Latina que arrastran grandes deudas internacionales.

La medida es un plan más amplio del G-8 que fue anunciado el mes pasado y que está dirigido a aliviar las deudas financieras de los 18 países más pobres del mundo, nos reporta en El Nuevo Herald el periodista Frances Robles. La mayoría de los beneficiarios están en África y la Autoridad Palestina, pero la inclusión de cuatro naciones latinoamericanas señala la disposición de las mismas a aceptar estrictas condiciones para sus gastos, así como para afrontar el grave problema de la corrupción, dijeron expertos en la materia.

“Hablamos hoy a la sombra del terrorismo, pero no opacará lo que vinimos aquí a lograr”, declaró Tony Blair, el anfitrión de la cumbre, al terminar el encuentro de tres días. Mientras las banderas de sus países flotaban a media asta, los líderes del Grupo de los Ocho emitieron una serie de comunicados en los que presentaron lo que describieron como una determinación colectiva de lidiar con algunos de los mayores retos que enfrenta el mundo. Con un compromiso de último minuto de Japón, Blair consiguió una victoria clave de los líderes del mundo, al anunciar que la ayuda al África aumentará de los 25,000 millones de dólares actuales a 50,000 millones de dólares.

Los líderes adoptaron la posición de Estados Unidos acerca del recalentamiento global y emitieron el viernes una declaración que no fija objetivos ni impone plazos para reducir las emisiones de gas de invernadero. Pero en su discurso final, Blair anunció que los países del G-8 y cinco de las principales economías emergentes del mundo –Brasil, China, India, México y Sudáfrica-, habían accedido a colaborar para reducir el recalentamiento.

Aparte de la ayuda para el continente africano, los líderes expresaron su apoyo a nuevos acuerdos comerciales, cancelaron la deuda de algunos de los países más pobres del mundo, prometieron acceso universal a tratamientos del sida, se comprometieron a enviar una fuerza de paz a África y escucharon la promesa de los líderes africanos de avanzar hacia la democracia.

Blair también anunció un acuerdo de ayuda económica de 3,000 millones de dólares a la Autoridad Palestina en los próximos años, una promesa que sostuvo permitirá que “dos estados, Israel y Palestina, dos poblaciones y dos religiones, vivan lado a lado en paz”.

La cumbre constituyó un éxito aunque concluyó un poco antes de lo previsto de modo que el primer ministro británico Tony Blair pudiera regresar a Londres para hacerse cargo de la respuesta de su gobierno a los ataques terroristas del jueves 7 de julio de 2005.

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7/11/05

    

               

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