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La Tumba del Soldado Desconocido
Por
Francisco H. Tabernilla
Desde que el mundo existe,
sus habitantes, por una causa o la otra siempre han estado en guerras. Las más
sobresalientes han sido, desde luego, la I Guerra Mundial y la II Guerra
Mundial. Está pendiente la III Guerra Mundial si los organismos internacionales
creados para evitar las guerras y proteger a los pueblos no cumplen con su
deber.
Los Estados Unidos están en
guerra en Afganistán y en Irak. Ambas guerras están justificadas para proteger
al pueblo norteamericano, la democracia y la libertad. El presidente George W. Bush ha dado un gran
ejemplo al mundo de firmeza, coraje, determinación y decisión en estos momentos
críticos y trascendentales que estamos viviendo por la envida y el odio que encierran
ciertos líderes contra la nación más poderosa y magnánima del universo. Con la
guerra oculta desatada, hace años,
contra occidente por el terrorismo internacional, la nación ha tenido
que adoptar medidas únicas para protegerse, pero lo grave es que cuando un país
está en guerra todos los ciudadanos unidos deben de luchar contra el enemigo
común que quiere despedazarnos. Desgraciadamente no es así, ya están enseñando
las uñas los pacifistas de todas las épocas, los izquierdistas y los elementos
desorientados, opositores sistemáticos disfrazados de palomas blancas de la paz
y en realidad son lobos feroces que tratan de destruir y dividir las raíces de
patriotismo, familia y moral de una nación para debilitarla. Positivamente la prensa izquierdista de los
Estados Unidos se opone a la guerra en Irak y Afganistán. Esta actitud
tiene la intención de perjudicar el
poder combativo y el entusiasmo de las tropas, recalcando en los problemas e
ignorando los progresos realizados en ambas naciones, sobre todo en Irak.
Cindy Sheehan que perdió un hijo en la guerra y ha recibido mucha
cobertura de la prensa por su protesta este mes en las cercanías del rancho del
presidente Bush en Texas, expresó el punto de vista
de la izquierda en una entrevista con sus partidarios el 10 de agosto. El
capitán Sherman Powell en
un programa televisado en Bagdad el miércoles, dijo: “si yo recibiera mi
información de los periódicos, yo también estaría deprimido, los que hemos
tenido la oportunidad de conocer a los miembros del ejército y la policía
iraquí y de salir a patrullar con ellos, estamos muy satisfechos con el modo en
que van las cosas”.
Pensando en todos estos
inconvenientes me vino a la mente la visita que hice a la Tumba del Soldado Desconocido
en Washington, DC. Estimo que el ciudadano norteamericano debe conocer cómo las
Fuerzas Armadas honran y respetan a los hombres que han ofrendado sus vidas
cumpliendo con su deber en defensa de la libertad:
1. ¿Cuántos pasos da el
centinela durante su recorrido a través de la Tumba del Soldado Desconocido y
por qué? 1. 21 pasos. Se refiere a los veintiún cañonazos de saludo, que es el más
alto honor que se le da a un militar o dignatario extranjero.
2.¿Qué tiempo
toma el centinela después que hace media vuelta para comenzar su regreso al
caminar y por qué? 2. 21 segundos por la misma razón que la pregunta
numero 1.
3. ¿Por qué
sus guantes están mojados? 3. Sus guantes están ligeramente
humedecidos para evitar que pierda agarrar y retener el fusil en su mano. 4.¿ El lleva el fusil en el mismo hombro todo el tiempo, y
si no, por qué no? 4. El lleva el rifle
sobre el hombro distante de la Tumba. Después de su marcha a través de la
senda, él ejecuta una media vuelta y mueve el rifle sobre el hombro más
distante de la Tumba. 5. Cada qué tiempo se cambia la guardia? 5. Los centinelas se relevan cada 30 minutos, durante
veinte y cuatro horas por día, 365 días al año. 6. ¿Qué riesgos físicos limitan a los guardias? 6.
Para una persona aplicar como centinela de la Tumba debe tener entre 5´10” y
6´2” de alto y su cintura no puede pasar de 30”. Otros requerimientos son :
deben dedicar 2 años de su vida a custodiar la Tumba, vivir en las barracas
debajo de la Tumba y no pueden beber bebidas alcohólicas dentro y fuera del
servicio por el resto de sus vidas. No pueden blasfemar en público por el resto
de sus vidas y no pueden deshonrar el uniforme o la Tumba de cualquier manera.
Después de dos años, al custodio se le da un pasador con una corona que
significa que han servido como centinelas de la Tumba. Hay 400 que lo usan. El
custodio debe obedecer estas reglas por el resto de su vida o devolver el
pasador.
Los zapatos son especiales con una gruesa suela para
proteger los pies del calor y del frío. Tienen unas planchas de metal que se
extienden hasta el calcañar para producir un sonido
alto cuando hacen un alto. No pueden haber arrugas en
el uniforme. Los guardias se visten para servicio en frente de un gran espejo.
En los primeros seis meses de servicio el guardia no
puede hablar con nadie. No puede ver TV. Todo el tiempo libre se consume
estudiando las 175 notables personas que descansan en el Cementerio Nacional de
Arlington. El guardia debe memorizar quiénes son y
dónde están sepultados. Entre ellos están: el Presidente Taft,
Joe E. Lewis (el boxeador)
y el ganador de la Medalla de Honor Audie Murphy, (el soldado más condecorado de la II Guerra
Mundial), famoso en Hollywood.
Cada soldado
pasa cinco horas cada día preparando su uniforme.
En el año 2003 cuando el huracán Isabelle
estaba acercándose a Washington, DC el Congreso tomó dos días de asueto. Se
había reportado el peligro del huracán, y a los militares que custodian la
Tumba del Soldado Desconocido se les dio permiso para que suspendieran el servicio.
Ellos respetuosamente declinaron la oferta, “De ninguna manera, Señor”. Y
mojados, bajo el viento y la lluvia continuaron su cometido. Dijeron que custodiar la Tumba no era
solamente una misión, sino el más alto honor que pudiera asignarse a un miembro
de las Fuerzas Armadas. La Tumba ha sido patrullada continuamente desde el 24
de julio de 1930.
ETERNO DESCANSO CONCÉDELES SEÑOR, Y QUE LA LUZ
PERPETUA BRILLE SOBRE ELLOS.
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8/21/05