La agonía de Nueva Orleans

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

El desorden ha reinado en Nueva Orleáns desde que el huracán Katrina azotó a la ciudad  el lunes 29 de agosto del 2005, y dejó a miles de personas atrapadas en vecindarios inundados y en los albergues del centro de la ciudad. Los saqueos empezaron el martes y han seguido sucediéndose. Vehículos con refugiados han sido secuestrados y se han escuchado esporádicos balazos de rifles cerca del Superdome. Algunos equipos de rescate han sido objeto de disparos, inclusive, helicópteros, y lo mismo ha pasado con reporteros que han llegado a la ciudad.

En el Superdome se refugiaron más de 20,000 personas que llevaban más de dos días sin comer. La desesperación se apoderó de los refugiados al ver que la ayuda y los alimentos no llegaban. Saqueos, tiroteos y pánico complicaron innecesariamente el mantenimiento del orden y el control en la distribución de ayuda. El alcalde de Nueva Orleáns, Ray Nagin, se expresó fuertemente contra el presidente George W. Bush y su Gobierno y dijo que “no tienen idea de la gravedad de la crisis existente y se necesitan más refuerzos” .

“Lo siento, pero estoy muy enfadado”, agregó el alcalde en una entrevista con la emisora de radio WWL en la zona devastada por el ciclón. Nagin también criticó a Bush  por observar los daños desde el aire, al sobrevolar la región el miércoles 31 de agosto cuando se dirigía a Washington después de acortar dos días sus vacaciones.

Lo cierto es que la ayuda enviada por el Gobierno Federal llegó con cuatro días de retraso a Nueva Orleáns, Esta tragedia reveló la vulnerabilidad del país, la primera potencia mundial en los momentos que confronta una tragedia nacional tan severa desde los ataques del 11 de septiembre del 2001, ya que estamos frente a una crisis sanitaria y de seguridad interior sin precedentes. El presidente debe hacer un doble esfuerzo por revertir y superar esta situación. (Hoy, lunes, 5 de septiembre en horas de la mañana arribó a Luisiana, visitará Nueva Orleáns y otros lugares devastados). El viernes 2 de septiembre aseveró “que los resultados no eran suficientes” en medio de un alaud de críticas tanto de republicanos como de demócratas.

Las autoridades olvidaron durante años las advertencias de que Nueva Orleans era vulnerable al paso de un huracán de fuerza 4 o 5 y se escatimaron fondos para protegerla. Los estudios y los planes fueron terminados por los técnicos en la materia a su debido tiempo y esto es imperdonable, porque se hubieran evitado las inundaciones y sobretodo las muertes de tantos inocentes hombres, mujeres y niños.

Bush prometió que el Gobierno hará respetar la ley en Nueva Orleáns y en toda la zona azotada por el huracán, donde prevalece ahora la delincuencia, apresurará la entrega de alimentos y medicinas a los necesitados y restablecerá el servicio eléctrico,

El Pentágono puso en efecto una gigantesca operación de rescate en Nueva Orleáns y las zonas adyacentes afectadas por el huracán Katrina enviando una flotilla marítima y aérea, 7,000 soldados y un navío hospital. Los sistemas de salud han colapsado en la ciudad y la ayuda de los militares es clave para evacuar a las personas y ayudar en las tareas de identificación de los heridos y el traslado de los cadáveres. El navío hospital Confort, que tiene 12 salones de operaciones y 1,000 camas, así como el portahelicópteros USS Bataan y otros barcos especialmente acondicionados para operaciones de rescate se dirigen hacia Nueva Orleáns. Adicionalmente en Ft. Word, Texas, se están acondicionando 48 helicópteros del Ejército para tareas de evacuación y patrullaje.

En la zona de desastre, 30 helicópteros de la Marina, los infantes de marina y el Servicio de Guardacostas ya participan en las operaciones de evacuación.

El Gobierno declaró la emergencia de sanidad pública en toda la costa del Golfo de México, por lo que prometió una respuesta de rescate y ayuda humanitaria sin precedentes debido a la devastación causada por el huracán Katrina. “Trabajamos sin descanso para asegurarnos que nuestros ciudadanos tengan el apoyo y la ayuda necesarias para superarse, para recuperar sus viviendas, sus vidas y sus comodidades” , declaró el secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff.      

Por su parte, el presidente George W. Bush dijo que su gobierno adoptó con premura medidas para salvar vidas y proporcionar ayuda a innumerables víctimas del huracán Kratina, y reconoció que la recuperación “llevará años”  “Nos encaramos a uno de los peores desastres naturales en la historia de nuestra nación”. “Será una recuperación difícil”, y agregó que el impacto del huracán podría extenderse más allá de los cuatro estados costeros más castigados”.

El pueblo norteamericano conmovido ha brindado su apoyo masivo económicamente, con su trabajo y su tiempo libre a servir a las víctimas del huracán. La nación norteamericana a través de su historia ha dado muestra de su valentía, su unidad y su patriotismo en defensa del bien común y no será la primera vez que nos demostrará que en la unión está la fuerza y que con fe y trabajo, y con la ayuda de Dios, todo se puede. Que así sea.

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9/05/05

              

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