La guerra sigue

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Durante la ceremonia de juramento del cargo de la nueva subsecretaria de Estado para Relaciones Exteriores Internacionales, Karen Hughes, cuya misión es promover la imagen de EEUU en el exterior, el presidente George W. Bush recordó ayer septiembre 11, 2005 que “ seguimos siendo una nación en guerra”. Los terroristas “continúan dispuestos a matar”, afirmó el presidente.

Repitiendo los argumentos en los que ha insistido frecuentemente –reportó la agencia EFE desde Washington- Bush exhortó a las naciones civilizadas a reconocer que “encaramos un enemigo común que nos odia por los valores que compartimos y que quiere nos retiremos, para que puedan derrocar a Gobiernos en Oriente Medio y convertir esos países en un santuario para el terrorismo”. “Seguimos siendo una nación en guerra. Para imponernos, debemos explicar nuestra política y nuestros valores de manera efectiva a la gente de todo el mundo”, añadió el presidente.

Para vencer al terrorismo, agregó, no sólo “debemos atacar a los terroristas, sino también a sus puntos de vista” y ofrecer “una alternativa de esperanza mediante la diseminación de la libertad”.       

Y casi simultáneamente, cuando hablaba el presidente, un representante de Al Qaida amenazó con nuevos atentados contra Los Ángeles y Melbourne en una cinta de video difundida ayer por la cadena ABC.

El portavoz de la amenaza fue identificado como Adam Gadahn, un estadounidense convertido al Islam, según ABC. “Ayer, Londres y Madrid. Mañana Los Ángeles y Melbourne, si Dios quiere. No cuenten con nosotros en este momento para que demos prueba de moderación o compasión”, advirtió el hombre, que hablaba en inglés y tenía la cara cubierta con un turbante negro que sólo permitía ver sus ojos detrás de unos anteojos. “Somos musulmanes. Amamos la paz, pero la paz según nuestras condiciones, la paz como la define el Islam, no la llamada paz de los ocupantes y dictadores”, expresó el hombre, vestido de blanco que agitaba la mano cuando hablaba y que parecía llevar un arma automática a la espalda.

Los servicios de inteligencia estadounidenses estiman que el orador es un norteamericano originario de California, que trasmitió un mensaje del mismo tipo en representación de Al Qaida en el 2004. En aquel entonces la grabación se consideró auténtica. La cinta divulgada ayer fue recibida en la oficina de ABC en Pakistán, precisó la cadena.

Durante el resto de la cinta de 11 minutos, el hombre afirmó que Bin Laden está con vida, antes de invocar los nombres de los terroristas que condujeron los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos.

El presidente Bush salió ayer de Washington, después de las ceremonias por el ataque terrorista del 9/11 para pasar la noche en el USS Iwo Jima, un buque de asalto anfibio atracado en el puerto de Nueva Orleáns. Hoy visitará Gulfport y Mississippi. Esta es su tercera visita a Nueva Orleáns, donde se espera enfrente más palabras duras sobre la reacción del gobierno federal a la tragedia producida por el huracán Katrina en la costa del Golfo.

Un alto funcionario de emergencias de Louisiana, emitió ayer una nueva queja, diciendo que la  Agencia de control de Emergencias (FEMA) ha sido lenta en proveer viviendas temporarias a los evacuados que viven en refugios. “Hemos presentado el problema hace dos días”, dijo el coronel Jeff Smith. director interino de la Agencia de Seguridad Territorial y Preparación de Emergencias del estado. “No creemos que el proceso se está moviendo los suficientemente rápido. Nos parece que ya debían estar llegando las casas móviles y que las cosas se estarían haciendo”.

Dos semanas después del azote de Katrina, dijo Smith, más de 58,000 personas siguen viviendo en los refugios de Louisiana. Culpó a los retrasos burocráticos y especificó que su agencia había apelado a FEMA y hasta el vicepresidente Dick Cheney, sin resultados, para que trajeran las casas móviles y ayudaran a encontrar apartamentos para los evacuados.

Varias secciones de Nueva Orleáns, así como los barrios vecinos de Jefferson y St. Bernard se habían secado lo suficiente ayer para el paso de los vehículos, permitiendo comenzar el duro trabajo de limpieza. A lo largo de la sección de St. John, equipos de trabajadores limpiaron las calles principales de árboles caídos, la mayoría de los cuales estaban cubiertos de una fina capa de fango seco. Las bombas continuaban extrayendo agua de las inundaciones. Un 40 por ciento de Nueva Orleáns está ahora inundada, bajando del 80 por ciento de hace una semana.

El esfuerzo humano, la fe y la decisión de restauración del pueblo son evidentes. La esperanza nos da fortaleza y seguridad en el triunfo… No obstante, la guerra sigue contra el terrorismo y debemos estar alerta.

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9/12/05

              

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