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LA ONU Y SUS 60 AÑOS
Por
Francisco H. Tabernilla
La Organización de las
Naciones Unidas (ONU), está llamada a desempeñar un papel más enérgico y
constructivo si quiere dar cumplimiento a los principios para lo que fue en
fundada en 1945 para suceder a la Sociedad de Naciones creada por el Tratado de
Versalles en 1919 y desaparecida en la Segunda Guerra
mundial por los Estados adheridos a la Carta de las Naciones Unidas, firmada en
San Francisco el 26 de junio de 1945, para salvaguardar la paz y la seguridad
mundiales, y para instituir entre las naciones una cooperación económica,
social y cultural. Su residencia está en Nueva York y
la constituyen la Asamblea General, Consejo de Seguridad, Corte Internacional
de Justicia, Unesco, Consejo Económico y Social y
Secretaria de las Naciones Unidas.
El viernes 16 de
septiembre, 2005, concluyó su reunión cumbre. Los Estados Unidos y los 190
países miembros perdieron la oportunidad histórica de rehacer las reformas
necesarias que demandan 60 años de trabajo y experiencia pero también muchos
errores y fracasos; 160 presidentes, primeros ministros y reyes reunidos en
esta Cumbre Mundial lograron pocos acuerdos para renovar el derrotero que
esperaba la Organización en sus próximos 60 años.
No hubo acuerdos sobre la
forma de luchar contra el terrorismo y la pobreza, concluyendo con un documento
final considerado insuficiente en lo que concierne a la reforma de la ONU.
Discutido al margen de los
debates, el programa nuclear iraní acaparó ampliamente la atención de todos, con
una iniciativa de los europeos de hacer regresar a Teherán a la mesa de
negociaciones para evitar una convocatoria del Consejo de Seguridad.
El anfitrión de la cumbre,
el secretario general de la ONU, Koff Annan, reconoció el miércoles durante la apertura de los
debates que el documento sobre el cual los Estados miembros se habían puesto de
acuerdo en la víspera era decepcionante. “Todos hubiéramos querido lograr más,
pero es un importante paso adelante”, declaró antes de anunciar el fracaso de
los Estados miembros a la hora de ponerse de acuerdo sobre uno de los grandes
asuntos del momento, el desarme y la no proliferación, que ni siquiera aparece
en el texto.
El documento proclama la
voluntad de Estados Unidos de crear un consejo de Derechos Humanos para
reemplazar a la actual y desacreditada comisión pero posterga para más adelante la puesta a punto de los
detalles concernientes al mandato, las funciones, la dimensión, la composición
y el método de trabajo.
El terrorismo “sucesor
ideológico del nazismo”, según el presidente ruso Vladimir
Putin, fue unánimemente condenado por los delegados
de los 170 países entre ellos 160 jefes de Estado o de Gobierno, que
participaron en la Cumbre Mundial. Los oradores no se pusieron de acuerdo, sin
embargo, sobre la manera de luchar contra ese flagelo.
George W. Bush pidió que se movilice más contra el terrorismo, en
momentos en que no se ha logrado que se acepte una definición universal sobre
ese fenómeno. En el documento final, los Estados se limitan a condenar el terrorismo
“en todas sus formas y en todas sus manifestaciones, quienquiera que sean sus
autores, los lugares y los fines” y llaman a realizar una convención global
sobre el tema, antes de un año.
El rey Abdalá
de Jordania pidió que hubiera cero tolerancia con los
promotores del extremismo islamista.
El presidente de Irak, Jalal Talaban, hizo un llamado desesperado a la comunidad
internacional para que ayude a su país a luchar contra las “fuerzas
oscurantistas” que intentan
desestabilizar a Irak.
Loa dirigentes de tres
países que están a la cabeza en la lucha contra la pobreza, India,Brasil y Sudáfrica, denunciaron los Objetivos del
Milenio para reducir la pobreza.
Uno de los más
avergonzados por el proceso de elaboración de lo que él mismo calificó como
documento maestro para el futuro de la Naciones Unidas es el secretario general
Koff Annan, pues a fin de
no paralizar la negociación y evitar la embarazosa situación de que los
gobernantes no tuvieran listo un documento final de su conferencia, los
negociadores dejaron de insistir en temas difíciles como la reorganización del
Consejo de Seguridad, el panel que da veto internacional a los países más
poderosos del mundo. La declaración dice que “respaldamos” una pronta reforma
del consejo para darle “una más amplia representación, eficiencia y
transparencia” y “nos comprometemos a continuar nuestros esfuerzos para
alcanzar una decisión a esos efectos y pedir a la Asamblea General que revise
el progreso de la reforma hacia fines de año”.
Esperemos, pues…
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9/17/05