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VOZ DE ALARMA
Por
Francisco H. Tabernilla
El senador Mel Martínez dio la voz de alarma a Washington
advirtiéndole al presidente George W. Bush la necesidad imperativa de una política más agresiva
hacia Latinoamérica, porque de lo contrario se corre el riesgo de que la región
termine cayendo en manos de la propaganda antinorteamericana
impulsada por Fidel Castro y el presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías. Esta
llamada que nos da el senador Martínez es tranquilizante y gratamente acogida
por el exilio cubano beligerante que reclama acabar con los enemigos de la
democracia y la libertad, ya que cierto malestar levantaron sus recientes
palabras sobre el cierre de la base naval de Guantánamo en Cuba y en todo lo
concerniente sobre la aceptación al ofrecimiento del tirano Fidel Castro
queriendo introducir en los Estados Unidos a unos 1,886 médicos cubanos para
socorrer a las víctimas del huracán Katrina.
Martínez enfatizó, según
el periodista de El Nuevo Herald, Rui
Ferreira, “mirando al sur de Estados Unidos, creo que estamos en un momento
crítico para el hemisferio occidental”. Estas palabras fueron dichas durante
una conferencia televisada celebrada el último día de la Novena Conferencia de
las Américas organizada por The
Miami Herald en la ciudad de Miami. La aseveración
contrastó con el clima de tranquilidad y orden que un alto funcionario de la
administración del presidente Bush trató de trasmitir
a los integrantes de la Conferencia de Las Américas,
el subsecretario de Estado, Charles Shapiro, quien al
explicar la política exterior de su país, dio un tono mucho más suave a la
situación descrita por el senador Martínez y la resumió en la necesidad de
promover la democracia, combatir la corrupción y defender los derechos humanos.
“Nosotros creemos que el próximo año se presenta como una extraordinaria
oportunidad de consolidar todavía más los avances de las democracias
latinoamericanas en las dos últimas décadas”, dijo Shapiro,
refiriéndose a las 10 elecciones presidenciales y 15 legislativas que tendrán
lugar el año entrante en Latinoamérica.
Según el alto funcionario,
“el centro de la política de Estados Unidos en la región es que
“el crecimiento económico
y la estabilidad política sólo son posibles si los gobiernos conscientemente
amplían el poder político y las oportunidades económicas a todos, especialmente
a los pobres”.
Pero Martínez, quien
además de Latinoamérica, también sigue con interés la situación en el Medio
Oriente, estableció un paralelismo entre Estados Unidos y Europa, y recordó
como en este último caso el Levante ha sido el centro de la preocupación
diplomática europea. Mientras, acusó a la administración de aproximarse a la
región sólo con “respuestas esporádicas a crisis políticas”, y este “no es el
tipo de compromiso y acción que las condiciones actuales demandan”.
El senador también se
opuso al mantenimiento de las políticas actuales, ya que “no son una
alternativa”, porque si no se presta atención a “los problemas de nuestros
vecinos”, se verá “como las sociedades latinoamericanas tendrán un retroceso e
irán directas hacia un populismo chavista, lo cual es
intrínsecamente antiestadounidense.
Shapiro insistió en
que Estados Unidos no es un país perfecto, pero eso no impide que siga
exigiendo a sus aliados en la región luchar contra la corrupción y defender los
derechos humanos.
Ahora, “aquellos países
que toman decisiones difíciles, sobrevivirán. Y los que pierden el tiempo
buscando respuestas fáciles, no deben esperar que los demás los apoyen. Los que
quieran seguir este rumbo, pueden estar seguros de que estamos dispuestos a
ayudarlos firmemente. En caso contrario, no tenemos obligación de subsidiar
decisiones malas”, indicó Shapiro.
Es más, “no me voy a parar
aquí a decirles que esto es fácil y que no significa un reto enorme. Construir
la democracia no es fácil. Reinventar las instituciones políticas es difícil.
Crear una base económica sostenible es duro. Y parte de la dificultad está dada
en que nosotros no tenemos una varita mágica para enfrentarnos a la demagogia
en la región, tan sólo disponemos de nuestra honestidad”.
“La democracia no es
fácil. Estados Unidos no es un país perfecto, dijo Shapiro,
hay corrupción en todos los niveles de gobierno. No hay democracia perfecta,
tenemos problemas y lidiamos con ellos”, explicó. Tenemos la certeza de que si
alguien hace algo malo, será descubierto, sea por el público, los tribunales o
por el mismo sistema. No creo que los estadounidenses sean más honestos y puros
que los políticos o empresarios nacidos en otros países, pero tenemos instituciones
que dan resultados, no tan rápidamente como desearíamos, para que la corrupción
no suceda, dijo el subsecretario de Estado y ex embajador en Venezuela.
La Conferencia resultó un
éxito, porque es diciendo las verdades como podemos seguir adelante y servir a
la comunidad mundial, que tanto espera de sus líderes…
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10/ 02/ 05