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Cumbre silenciosa y parcial
Por
Francisco H. Tabernilla
Los jefes de Estado y de
Gobierno Iberoamericanos clausuraron ayer sábado 15, 2005, en Salamanca,
España, la XV Cumbre con una agenda común contra la pobreza y contra el
terrorismo que deberá coordinar la secretaria general que dirige Enrique
Iglesias.
Migraciones, prevención de
desastres naturales, terrorismo, apoyo a Cuba, proceso de una paz en Colombia y
educación centraron la Declaración Final de los 19 gobernantes iberoamericanos.
“Nada más urgente que lograr un desarrollo sostenido y enfrentar los desafíos
de la pobreza y la desigualdad”, afirma el texto final del que se hizo eco el
presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero, para quien ese punto de la agenda común iberoamericana es lo “más destacable”,
informa Gabriela Calotti, de la agencia AFP.
La entrega por parte de
España de 65 millones de dólares en fondos no reembolsables a El Salvador y
Guatemala para ayudar a los gastos por los estragos causados por el ciclón Stan, fue el primer anuncio concreto de la Cumbre que hizo
Enrique Iglesias, su portavoz.
La XV Cunbre
plasmó su preocupación por el terrorismo y en especial a los casos que afectan
directamente a América Latina en dos de los 16 comunicados especiales: uno de
apoyo general a la lucha antiterrorista, en que se destaca el valor “esencial”
de la extradición y otro que se refiere a los grupos armados colombianos.
La Cumbre apoyó en un
comunicado especial “las gestiones para lograr la extradición o llevar ante la
justicia al responsable del atentado terrorista a un avión de Cubana de
Aviación en octubre de 1976 que causó la muerte de 76 civiles, en referencia al
compatriota anticastrista Luis
Posada Carriles, detenido en Estados Unidos y reclamado por la justicia venezolana.
Las delegaciones de
Caracas, La Habana y Bogotá, acordaron el desarme de 18,600 miembros de grupos
armados ilegales que cometen actos de terrorismo en Colombia. El segundo tanto
que se anotó Cuba en esta Cumbre en la que por quinto año consecutivo volvió a
estar ausente el tirano Fidel Castro, fue el pedido a Estados Unidos de “poner
fin al bloqueo económico. (La Cumbre no usa la palabra correcta embargo,
sino bloqueo comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra
Cuba).
Como vemos la XV Cumbre
Iberoamericana que concluyó el sábado 15 de octubre, en Salamanca, aprobó dos
textos contra Washington relacionados
con Cuba y ninguno contra Fidel Castro. Ese desequilibrio obedece a la negativa
ideológica y la conveniencia política, pero no debe de haber duda en condenar
los crímenes de ese régimen. La Cumbre le otorgó la importancia necesaria a los
enormes problemas que reclaman solución inmediata, como la pobreza, la
emigración y los desastres naturales.
Pero guardó silencio sobre
otros igualmente graves, como son el avance del caos social, y la
desintegración de la sociedad civil venezolana. Tampoco se escuchó una palabra
de condena al dictador empecinado en mantener con puño férreo al pueblo cubano.
Nadie recordó a los disidentes presos, a los fusilados y la falta de libertad,
a la ley mordaza, a los muertos en el Estrecho de la Florida, a los que llenan
las cárceles de la dictadura y los millones de cubanos que se quedaron sin
país. En Salamanca imperó el silencio y la ceguera culpable de los tímidos que,
como el avestruz, enterraron sus cabezas en la arena sin hacer un reclamo digno
de democracia y pluralismo a Fidel Castro y a Hugo Chávez que han arruinado
demasiadas vidas y un país en pleno siglo XXI y otro a punto de arruinarse.
No obstante, vestidos de
negro y portando banderas cubanas manifestantes anticastristas
recorrieron el sábado las calles de Salamanca exigiendo la libertad de los
presos políticos.
Los manifestantes dice El
Nuevo Herald recorrieron unos 500 metros desde la
Puerta de Zamora, hasta el parque de la avenida de Marat.
La manifestación fue convocada por un grupo de organizaciones que combaten al
régimen de Fidel Castro en el exilio, entre ellas la Unión Liberal Cuba (ULC) y
Cuba Democracia Ya.
La posición iberoamericana
la han interpretado los Estados Unidos como un “inquietante” endurecimiento, y
el deliberado propósito de exaltar al régimen comunista que encabeza Fidel
Castro, que no ha cumplido ninguno de los acuerdos que ha firmado en las
distintas Cumbres que Cuba ha tomado parte…¿Por qué esa condescendencia con un
asesino reconocido mundialmente como Fidel Castro? ¿Por qué esa parcialidad tan
marcada y humillante contra Estados Unidos?
Ya en 1993 en su tercera reunión en Brasil, el Dr. Rafael Díaz Balart calificó a la llamada Cumbre Iberoamericana de una
cumbre infame, adjetivo que significa, según el Diccionario de la Lengua
Española
“que carece de honra,
crédito y estimación”, “muy malo y vil en su especie”. Y en una Cuba Libre
solicitaré que se retire de ese engendro tenebroso y reclamaré
. su
desaparición”.
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10/17/05