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Negocios vs. principios
Por
Francisco
H. Tabernilla
Muy dudosa ha sido la visita de la Alta Comisionada de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR), Sadako Ogata, quien el viernes 12 de mayo
concluyó una visita oficial a La Habana, durante la cual se entrevistó con el
tirano genocida Fidel Castro. El disidente cubano Oswaldo Payá Sardiñas
solicitó infructuosamente una entrevista con la "Alta Comisionada",
por lo que decidió enviarle una carta pública a través de la prensa no oficial,
desde luego. Payá, coordinador del
Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) denunció "la violación
sistemática del gobierno cubano al derecho universal a la libertad de viajar",
afirmando que "los cubanos que viven en el exilio tienen la condición de
desterrados y es el gobierno quien decide o no venir por unos días a su propio
país", por lo tanto, le pidió a la Comisionada a nombre del Movimiento que
representa que investigue y presente ante las Naciones Unidas la denuncia que
estaba remitiendo por su conducto. Payá agregó que las violaciones se ejercen
"contra todos los cubanos, incluyéndome a mí y a mi familia". En un
documento adjunto a la carta y entregado a la prensa independiente, Payá aclaró
que un hermano suyo que trabaja como médico en España desde 1994 no se le
permite viajar a Cuba para visitar a su anciana madre que está muy enferma.
Estas pequeñas
tragedias familiares se suceden por miles y nada pueden hacer los afectados
porque en Cuba nadie ayuda a nadie y si se compadecen por el martirio de
tantos, es tan férreo el control que ejerce el régimen sobre la población que
ni tan siquiera señalarse a comulgar con los problemas de otros se atreven, por
miedo a caer en desgracia ellos mismos. Muchas son las víctimas del terror del
gobierno que se caracteriza por encarcelar e intimidar a los opositores
pacíficos, a los que golpea, deteniéndolos arbitrariamente, acusándolos de
delitos inventados y liberándolos después de años de prisión injusta.
Mientras Cuba gime de dolor entre amenazas y atropellos una alianza
política entre los agricultores estadounidenses y los opositores tradicionales
al embargo económico contra el régimen genocida podría estar a punto de
disuadir al Congreso de ponerle fin a las restricciones sobre ventas de
alimentos y medicinas al gobierno del dictador Fidel Castro, reporta A.
Radelat, de The Miami Herald, desde Washington. La legislación que la Cámara
espera aprobar esta semana, le prohíbe al Presidente la inclusión de
prohibiciones a la venta de alimentos y medicinas en futuros paquetes de
sanciones. Los opositores encabezados por la Fundación Nacional Cubano
Americana, advierten que tal prohibición daría un impulso al gobierno del
dictador y eventualmente conduciría al fin del embargo. Donald Trump declaró
hace unos meses, sí, el embargo es costoso para capitalistas estadounidenses.
Si yo formara una sociedad inversora con socios europeos, podría ganar millones
de dólares en Cuba; pero prefiero perder esos millones que perder el respeto de
mí mismo. Prefiero prescindir de ese tipo de ganancias antes que convertirme en
respaldo financiero de uno de los más brutales dictadores del mundo, un hombre
que estuvo en una ocasión deseoso de colaborar a la destrucción de mi país.
Para mí, no hay dudas con respecto al embargo, debemos mantenerlo hasta que
Castro se vaya.
El bloque de cabildeo
contra el embargo está compuesto por grupos liberales religiosos, por
representantes como Charles Rangel y el senador Chris Dodd, asiduos visitantes
de Fidel Castro. Los agricultores estadounidenses esperan obtener nuevos y
rentables mercados en Cuba. La gente está pensando más en los intereses
americanos que en lo que es malo para Castro, dijo Nethercutt, refiriéndose a
los agricultores. Pero el representante Lincoln Díaz-Balart y otros defensores
de la línea dura con Cuba han prometido continuar la lucha contra cualquier
relajamiento del embargo.
Cuba figura en la lista
de países terroristas del Departamento de Estado, que incluye también a Irán,
Libia, Sudán y Corea del Norte. En conclusión, los miles de muertos, civiles y
militares, que ha causado el terrorismo de Estado, para muchos norteamericanos
no cuentan, lo importante es ganar la mayor cantidad de dólares posible,
enriquecerse antes que nada, los principios mientras más se ultrajen mejor, la
dignidad y el decoro son cosas del pasado, lo esencial es ayudar al tirano
genocida a mantenerse en el poder y que siga esquilmando a4l sufrido pueblo
cubano. ¿Hacia dónde vamos?
5/15/00
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