Crisis electoral en Venezuela

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

El oficialismo barrió en las elecciones legislativas del pasado domingo 4 de diciembre, 2005, en Venezuela. El gobierno había planteado esta elección casi como un segundo referendo, llamado a vencer el “paro electoral” como han calificado a la retirada de la oposición. A menos de 3 horas de que se cerraran las urnas sólo había votado el 10% del electorado. El desencanto de la población ha sido una demostración formidable de indiferencia. Posiblemente el primer sorprendido ha sido el presidente Hugo Chávez al contemplar la apatía de sus seguidores por concurrir a las urnas, por eso no quiso hacer declaraciones a la prensa hasta tener el resultado oficial de la votación.

Según Jorge Rodríguez, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), una vez escrutado el 79.1% de los votos, el nivel de abstención ascendía al 75% . El oficialista Movimiento V República (MVR) señaló que los partidos gubernamentales obtuvieron los 167 escaños que estaban en disputa, ya que los cinco principales partidos de oposición anunciaron su retiro de los comicios por falta de garantías. Sin embargo, antes de que se dieran a conocer los resultados, Jesse Chacón, ministro del interior y justicia, había dicho que cualquier cifra que emita el Consejo Nacional Electoral que sobrepase al 17% de participación en las elecciones parlamentarias legitimaría a la Asamblea Nacional.

Otro tema que marcó controversia el domingo en Venezuela fue el hecho que el CNE decidió extender el proceso por una hora en todo el país, cuando no había público para votar ni líneas esperando su turno.

Alejandro Paz, director de Súmate, una organización civil de control electoral aseguró en rueda de prensa que esa extensión viola la ley ya que sólo se puede hacer si hay personas esperando a votar en los centros  electorales y, según él, la abstención era notable en muchas zonas del país y no se justificaba ampliar el horario de votación.

Una parte del oficialismo, en boca del vicepresidente José Vicente Rangel, quiso dejar atrás la polémica y el debate de los últimos días al realizar un llamado a renovar el diálogo a partir de este momento.

“El mejor regalo que le podemos dar a esta democracia, luego de esta actitud de la oposición, es que podamos sentarnos todos los venezolanos, los que llamaron a votar y los que llamaron al no votar; mañana mismo o pasado mañana, a discutir acerca de los grandes temas nacionales”.

Por su parte Julio Borges, candidato presidencial de Primero Justicia, dijo que “en Venezuela se ha encendido, de alguna manera, una alarma silenciosa que está dejando un mensaje bien claro, que es la desconfianza frente a lo que está pasando en el país”.

“Vamos a poner todo nuestro corazón, toda nuestra lucha, toda nuestra energía y nuestra generación, para que este día no se vuelva a repetir en Venezuela y la gente pueda tener confianza en las instituciones, y tener confianza en la posibilidad de expresarse. Este es el compromiso nuestro y vamos a poner todo hasta la última gota de sudor, de sangre, de esfuerzo para que esta realidad nunca más se repita” .

Por otra parte la nombrada Mesa de Reflexión Democrática, en documento dirigido a EU, OEA, Carter Center, exige elecciones transparentes, un árbitro imparcial y la inmediata suspensión de las Elecciones Parlamentarias, ya que en Venezuela –dicen- no tendrá legalidad ni legitimidad ningún Poder Público surgido de comicios carentes de credibilidad.

(1) La situación política y electoral venezolana se ha agravado por la permanente y demostrada parcialización del Consejo Nacional Electoral (CNE). Esto se ha puesto en evidencia en cada uno de los instrumentos y mecanismos reglamentarios, tecnológicos y administrativos que el poder electoral ha implementado desde el inicio mismo del proceso que condujo al Referéndum Revocatorio Presidencial del pasado 15 de agosto de 2004, y que nuevamente se han manifestado en el proceso para la elección parlamentaria del 4 de diciembre de 2005. Para esto último se ha demostrado que el secreto del voto ha sido violado en Venezuela con lo cual se deja al desnudo el carácter ilegítimo del CNE, se coarta el libre ejercicio del sufragio, y se abren nuevamente las puertas a la perscución política.

(2) Las irregularidades y vicios demostrados de nuestro sistema electoral son conocidos por la sociedad venezolana y también por la comunidad internacional. Los observadores de la OEA y de la Unión Europea que actualmente están presentes en nuestro país son testigos de algunas de estas graves irregularidades, particularmente las referidas a la violación del secreto y escrutinio del voto, y la manipulación del Registro de Electores.

(3) En consecuencia exigimos la renuncia del actual Consejo Nacional Electoral y la designación inmediata de uno nuevo, imparcial y competente que, de acuerdo a la Constitución y leyes de la República, pueda organizar ahora y para siempre elecciones libres y justas.

Por la Mesa de Reflexión Democrática. (Firman  18 ciudadanos)

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12/05/05

 

       

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