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Día sin luz para los cubanos oprimidos
Por
Francisco H. Tabernilla
Positivamente son temas de
actualidad: el Senador Joe Liebeman
se ha vuelto una figura indeseable en el Partido Demócrata por su apoyo al
Presidente George W. Bush
en la guerra de Irak; la policía china mata a 10 demostradores en el poblado de
Dongzhou; en Roma un grupo de teólogos y docentes
demuestran su desacuerdo con la beatificación de Juan Pablo II; el Presidente
Chávez acusa a la OEA y a la UE de desestabilizar el país; las Damas de Blanco
no recogerán el premio Sajarov si no están presentes;
Madrid protesta por la expulsión de dos españoles de Cuba; “Nada ni nadie podrá
borrar la Navidad”, nos dice Zenaida Bacardí de Agamasilla; Castro y
Chávez son en América los máximos enemigos de la democracia y la libertad,
escribe el destacado periodista José Ignacio Rivero en Diario Las Américas; No podemos estar solamente contra Bush, tenemos que mostrar nuestra propia visión del futuro,
expone el Gobernador (D) de Virginia, Mark Warner. El Avance de las izquierdas en Iberoamérica
es preocupante, afirma editorial del Diario Las Américas;
Manuel Prieres, en un interesante E-Mail nos expone
que, cuando en octubre de 1917 en Petrogrado los
“doce” cabecillas bolcheviques programaron cómo matar y someter a un pueblo, las
tres mejores herramientas a utilizar eran: A) El hambre como arma de matar. B)
El hambre dosificada como arma de sometimiento. C) Infiltración de espías
dentro de las filas contrarrevolucionarias, Esto, desde luego, son todos temas
pendientes a desarrollar en su oportunidad.
Pero bajo el título “Día sin luz para los cubanos
oprimidos”, recibo de NFC@NetforCuba. org,
el siguiente informe de Lázaro González Valdés:
Con el secretario general de la ONU involucrado en la
corrupción destapada a raíz de un programa petróleo por alimentos, llegó el día
de los derechos humanos de este 2005. Para nosotros, los cubanos oprimidos, es
otro 10 de diciembre sin luz porque
dentro de 21 días cumpliremos el aniversario 47 del inicio de la opresión
comunista en nuestra patria sin que los funcionarios de Naciones Unidas cesen
de mimar a los representantes del grupo criminal que nos oprime. Los comunistas
cubanos, expertos en el camino de Yerán, saben que
donde hay corrupción ellos pueden campear por su irrespeto de las normas
morales
Aunque importantes líderes y medios de prensa nos presentan
un paquete de medidas para presuntamente reformar la ONU, el asunto es más
propagandístico que efectivo pues la lógica elemental indica que como primer
cambio se impone el de echar a los corruptos de ese foro empezando por el
secretario general si se quiere enviar un mensaje creíble. Otra de las
incongruencias de esa entidad mundial es que, a pesar de la publicidad en torno
a la idea de impedir que los Estados Unidos violadores de los derechos humanos
puedan integrar algunos organismos de Naciones Unidas, nada se hace en cuanto
al hecho concreto que sería que los tratados en materia de derechos humanos
tuvieran jurisdicción penal sobre esos Estados violadores ni respecto a la
creación de procedimientos y organismos efectivos que rápidamente hicieran
cumplir las medidas punitivas sancionadas contra ellos. La impunidad con que
regímenes como el de Fidel Castro violan consuetudinariamente
los derechos humanos es el hecho fehaciente de la incapacidad de la ONU,
mientras que la aceptación de los castristas como legítima representación del
pueblo de Cuba en Naciones Unidas a sabiendas de que no hay elecciones
auténticas en ese país hace 47 años es la prueba irrefutable que a los
funcionarios del organismo mundial les importa un bledo las víctimas de la
opresión. De nada sirve lo que se diga en discursos porque son los hechos los
que cuentan. Por ejemplo el secretario general de la ONU, Kofi
Annan, sentenció que “para todo el mundo, tiene que
haber democracia, derechos humanos”. Eso lo dijo el 10 de diciembre de 1997
pero de esa fecha a este año 2005 la situación de los derechos humanos en Cuba
ha empeorado mientras el corrupto Annan y sus
oficiales siguen dándole espaldarazos al ilegal régimen del partido comunista
cubano y sus organizaciones oficiosas cuatro de las cuales fueron premiadas
inmerecidamente con el status de “consultiva especial” que otorga el organismo.
Sin embargo, las víctimas del castrismo no tienen ni voz propia ni votos en NacioPnes Unidas.
Por tanto, los cubanos que hoy estamos oprimidos con la
anuencia de Naciones Unidas cuando seamos libres debemos exigir la celebración
de un plebiscito para que se analice la actuación de ese organismo mundial y se
decida si es conveniente o no para el pueblo de Cuba estar afiliado a
organizaciones que sólo son buenas para malgastar el dinero que no producen y
para cerrarle las puertas de sus flamantes oficinas a las víctimas de la
opresión. Esta fecha de celebración de los derechos humanos, como sucede desde
1959, será otro día sin luz para la generalidad de los cubanos. Los
ineficientes procedimientos de la ONU sólo le dejan el recurso de la fuerza al
oprimido que quiera liberarse. Esta realidad es el signo del fracaso del
organismo mundial en materia de libertades básicas. Sin reformas auténticas
Naciones Unidas irá directamente a la bancarrota económica, moral y colapsará
inevitablemente. Esperemos que el organismo mundial escuche la voz de las
víctimas y salga del deplorable estado en que se halla.
“Juntarse es la palabra de orden”. José Martí
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12/12/05