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¿Victoria o derrota?
Por
Francisco H. Tabernilla
Por segunda vez en muchos
meses la Cámara de Representantes de los Estados Unidos rechazó, el viernes 16
de diciembre, 2005, el reclamo de retirar las tropas estadounidenses que
combaten a los terroristas en Irak con una votación de 279-109, reafirmando una
resolución que la Cámara está
comprometida a lograr la victoria en Irak y “marcar un tiempo artificial para
retirar las tropas” sería fundamentalmente inconsistente para obtener la
victoria.
Ese mismo viernes 16, dos
de los más altos funcionarios americanos en Irak llamaron a la formación de un
amplio gobierno después que se conozcan los resultados de las elecciones
efectuadas el jueves. “La gente particularmente los sunitas con quienes yo
hablé, quieren un gobierno representativo de todas las clases étnicas y grupos
disidentes de Irak, dijo el General del Ejército George
Casey, jefe de las tropas americanas en Irak en una
conferencia de prensa en Bagdad. “Esta es una cosa que ayudará a la unificación
del país en un tiempo relativamente corto”, agregó.
Una declaración similar
fue hecha por el Embajador de U.S. en Irak, Zalmay Khalilzad, un
afgano-musulmán que ha sido un enérgico conciliador en el país.
Las declaraciones públicas
de estos dos poderosos personajes norteamericanos en Irak
-el general que guiará la
estrategia militar y el embajador que aleccionará y entrenará disimuladamente a los políticos iraquíes-
fueron una rara y aparente coordinación y un despliegue demostrativo de la
influencia americana en Irak. En efecto, ellos parecen estar diciendo que las
elecciones del jueves 15 le han dado a los políticos
iraquíes la mejor oportunidad de controlar un movimiento que ha costado por lo
menos 30,000 civiles muertos, paralizadas grandes áreas del país y la
prolongación de 160,000 tropas norteamericanas en Irak. Los funcionarios
electorales han estimado que de 10 a 11 millones de votantes tomaron parte en
las elecciones Parlamentarias cuya cantidad exacta será anunciada en unos días.
Unas horas antes del
discurso presidencial del domingo 18 el Vicepresidente Dick
Cheney visitaba Irak, resaltando el optimismo de la
administración por el inmenso volumen de votantes en las elecciones
Parlamentarias del jueves 15, elecciones que señalan el comienzo de lo que ha
estado esperando el gobierno por más de dos años y que no podía haber sido
alcanzado si Bush no ordena el derribo de Saddam Hussein.
Anoche, domingo 18, el
Presidente Bush se dirigió a la nación desde su
oficina en la Casa Blanca. Su primer discurso en la Oficina Oval desde que él
anunció hace tres años la invasión a Irak. Dijo que la guerra iba bien pero que
los Estados Unidos tendrán que sufrir más pruebas y sacrificios hasta que la
democracia llegue a Irak, urgiendo a la dividida opinión pública estadounidense a no caer en
el “derrotismo” tras afirmar que
“estamos ganando la
guerra”.
Bush reconoció
las profundas preocupaciones sobre la guerra de Irak, pero advirtió que un
retiro precipitado de sus tropas en ese país podría volver a los terroristas islámicos
en todo el mundo “más peligrosos que nunca”. “Entregaríamos Irak a los enemigos
que han prometido atacarnos y el movimiento terrorista global podría sentirse
envalentonado y ser más peligroso que nunca, señala Oliver Knoxia/Agence France Presse.
El Presidente pidió
paciencia para su estrategia en Irak, se congratuló de las históricas
elecciones parlamentarias y las definió como un momento crucial, pero advirtió
“que esta elección no significa el fin de la violencia.”
“Esta noche les pido a
todos que consideren cuidadosamente la participación en esta guerra que se den cuenta
cuán lejos hemos llegado y el bien que hemos hecho, y que tengan paciencia en
esta causa difícil, noble y necesaria”, aseguró. Rechazó de plano los
reiterados pedidos de un cronograma para una retirada estadounidense total,
afirmando que Estados Unidos no puede irse del país “antes de que nuestro
trabajo esté hecho”.
“Nuestros comandantes
militares no creen en eso. Nuestras tropas en el terreno, que cargan con el
peso y hacen el sacrificio, no creen que Estados Unidos haya perdido. Sabemos
por sus propias comunicaciones que los (terroristas) sienten la soga cada vez
más apretada y temen por el avance de la democracia en Irak”. Desde la invasión a Irak en el 2003, al menos
2,156 soldados estadounidenses murieron en ese país, dijo Bush.
Las autoridades
estadounidenses esperan que las elecciones de la pasada semana en Irak abran
paso a una eventual salida estadounidense del país, al impulsar acuerdos entre
sunitas, chiitas y kurdos para el proyecto de una
versión final de Constitución.
“La buena noticia es que
los sunitas mostraron que estaban decididos a formar parte del proceso
político”, afirmó ayer la secretaria de Estado Condoleezza
Rice en la cadena de televisión Fox. “Juntarse es la palabra de orden”, José
Martí.
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12/19/05