Tercer Año en Irak

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Al cumplirse el tercer aniversario, el sábado 18 de marzo del 2006, del incio de la guerra en Irak hubieron demostraciones de protesta en todo el mundo pero esta vez mucho más débiles que en los dos primeros años. La prensa liberal le dio una amplia propaganda, inclusive, hasta a los más pequeños grupos, como sucedió en West Palm Beach donde The Palm Beach Post calculó a unas 100 personas protestando por la guerra y donde la Dra. Entisar Mohammad Ariabí, de nacionalidad iraqui levantó su voz insultando al Presidente George W. Bush al calificarlo de mentiroso. La Dra. Ariabi está aprendiendo por lo menos a vivir en democracia, la democracia que la Coalición de naciones envueltas en esa guerra quiere llevar al pueblo iraquí para que pueda vivir democráticamente en paz, orden y justicia.

No obstante, el presidente Bush dijo el domingo 19, que se sentía alentado por los avances hacia la formación de un gobierno  de unidad en Irak y pidió a los estadounidenses que recuerden los sacrificios de los soldados en el tercer año de la invasión. “Exhorto a los dirigentes iraquíes a que sigan trabajando denodadamente para poner en marcha este gobierno”.

Tras agradecer a los soldados “en el tercer aniversario del comienzo de la liberación de Irak”, Bush dijo que “estamos aplicando una estrategia que conducirá a la victoria en Irak”.

Altos funcionarios del gobierno sostuvieron que a pesar de la muerte de más de 2,300 soldados estadounidenses y la violencia que ha matado a decena de miles de iraquíes, se avanza en la construcción de un gobierno unificado.

“Ahora es el momento de la firmeza, no de la retirada”, escribió el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, en el diario Washington Post. “Volver la espalda al Irak de posguerra hoy sería el equivalente moderno de devolver la Alemania de posguerra a los nazis”.

El vicepresidente Dick Cheney dijo que Irak no está en medio de una guerra civil, y sostuvo que la violencia es un intento desesperado de los terroristas en el país para impedir el avance hacia la democracia. “Lo que hemos visto es un esfuerzo serio de su parte para fomentar una guerra civil”, dijo Cheney a la televisora CBS en ocasión del tercer aniversario de la invasión a Irak. “pero no creo que tuvieron éxito”. Cheney discrepó con lo dicho por el ex primer ministro interino Ayad Alaul, quien dijo en una entrevista que la situación en su país sólo cabe caracterizarla como una guerra civil. “Es una desgracia que estemos en una guerra civil. Perdemos en promedio 50 a 60 personas

diarias o más en todo el país. “Si esto no es una guerra civil, entonces sólo Dios sabe lo que es una guerra civil”.

En otras entrevistas, el comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak dijo que éstas permanecerán allí durante varios años, aunque se reducirán sus números a medida que las fuerzas se fortalecen. “Veo unos años más de esto con una presencia de la coalición que se reduce gradualmente en Irak…a medida que avanzan las fuerzas de seguridad iraquíes”, dijo el general George W. Casey. Casey dijo que en esa época no pensaba que la insurgencia iraquí sería tan fuerte como resultó ser. Entrevistado por la cadena de televisión NBC, Casey opinó que Irak no está en peligro de caer en la guerra civil, aunque era posible debido al incremento de las tensiones sectarias y la violencia. “La situación aquí es frágil”, añadió. “Sospecho que seguirá siéndolo hasta que tengamos un nuevo gobierno, un gobierno de unidad nacional, ya formado”.

 Tras mencionar el entrenamiento de las fuerzas iraquíes y las elecciones recientes, el jefe militar dijo que se está avanzando política y militarmente en el país.

Un destacado opositor de la guerra, el congresista John Murtha, reiteró su llamado a retirar las fuerzas en un período de seis meses para que no participen en lo que llamó una guerra civil. “Debemos decirles a los iraquíes, ésta es vuestra guerra. Ha dejado de ser nuestra guerra. Ustedes han elegido a un gobierno. Ahora les toca a ustedes resolver esta situación”, añadió Murtha.

La coalición y el gobierno iraquí conocen que las fuerzas insurgentes-terroristas no pueden triunfar en una guerra frontal contra las fuerzas de la coalición. La táctica de ellos es provocar la guerra civil, que se generalice el caos, por eso ellos atacan las mezquitas y lugares sagrados buscando el enfrentamiento entre chiíes y suníes que ha dejado centenares de muertos desde el atentado que destruyó, el 22 de febrero, un importante santuario chií en la ciudad de Samarra.

Conociendo las intenciones y planes del enemigo podría lograrse que el pueblo comprenda la realidad y no preste apoyo alguno a los enemigos de la paz y de la democracia.

La coalición bajo la presión enemiga jamás se retirará de Irak para evitar que se intensifique la violencia, por eso como dijo el presidente Bush “no podemos abandonar nuestros compromisos, y serán necesarios más sacrificio y más lucha para alcanzar la victoria”.

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3/20/06

        

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