HOSTIGAMIENTO  A  DIPLOMÁTICOS

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

“En cualquier parte del mundo, a uno le suceden cosas raras”, dijo Bill Hawkins, ingeniero de seguridad asignado a la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana. “Aquí, uno nunca sabe realmente si son únicamente cosas cotidianas que ocurren o si es alguien quien las está haciendo”, agregó, en entrevista con el periodista N. Waller del The Miami Herald en La Habana. En estos días la vida es tensa para los 51 norteamericanos que trabajan en la Sección de Intereses de EEUU, la misión diplomática en el único país del hemisferio occidental bajo un gobierno comunista, y “una espina que Washington tiene clavada desde hace mucho tiempo”.

          Entrevistados en la Sección de Intereses el mes pasado, en una sala repleta de copias en español de la Constitución estadounidense y de libros a favor de la democracia disponibles para entregar a cualquier cubano que los visite, varios diplomáticos norteamericanos hablaron sobre lo que significa tratar de llevar una vida normal en La Habana. Al igual que Hawkins, casi todos dicen ser blanco de una campaña de hostigamiento dirigida por el gobierno cubano que busca entorpecer las actividades de la misión y molestar la vida de sus miembros. Los diplomáticos norteamericanos hablan de teléfonos cuyos timbres suenan sin parar, de heces de perros tiradas dentro de sus casas, de toallas empapadas en orine dejadas en una mesa de cocina y hasta de perros de la familia que han sido envenenados. Una vez, un alto miembro de la misión en contró que su enjuague bucal había sido sustituido por orine.

          Según los norteamericanos, los agentes del régimen cubano los siguen en la calle, y los provocan en eventos sociales. Algunos hablan incluso de insinuaciones por parte de extraños, una táctica cuyo fin es comprometerlos o dañar sus matrimonios. “Todo lo que hacen es sólo para recordarnos que ellos están en todas partes”, le expresó a The Miami Herald, Drew Blakeney, portavoz de la misión, durante una visita al edificio de siete pisos que se encuentra en pleno Malecón habanero. En una fiesta que se celebró en mayo, un desconocido se le acercó a la esposa de Blakeney y le dijo que su marido le había sido infiel. Tras reconocer enseguida que se trataba de una provocación, la mujer le dijo al individuo que se alejara de ella, señaló Blakeney.

          Sin embargo, la persistencia de los agentes cubanos “hace que los agentes de la Rumania de Ceaucescu parezcan verdaderos aficionados”, observó Michael Parmly, jefe de sección, refiriéndose al notoriamente duro dictador comunista de Rumania.

          Tanto Blakeney como otros le restan importancia al hostigamiento, argumentando que las molestias no tienen comparación con la persecución que deben sufrir los disidentes cubanos.

          Los diplomáticos afirman que las pequeñas cosas con que se les hostiga no resultan nada nuevo para ellos, pero lo cierto es que las acciones de Cuba parecen haberse intensificado desde enero, cuando la Sección de Intereses comenzó a mostrar noticias y comentarios anticastristas en una pizarra electrónica. Rápidamente el gobierno de Cuba respondió, y envió a más de un millón de personas a una marcha de protesta frente a la misión de EE.UU, y construyó una especie de bosque de 138 mástiles de banderas frente a la sección para de este modo bloquear la vista de la pizarra.

          Las tenciones han continuado aumentando y los funcionarios norteamericanos se quejaron de que los cubanos le cortaron la electricidad a la misión durante varios días. Los esfuerzos que se hicieron para hablar con la Sección de Intereses de Cuba en Washington fueron inútiles. Las misiones se conocen con el nombre de Sección de Intereses, ya que los dos países no tienen entre sí relaciones diplomáticas formales desde los años 60. Las dos misiones funcionan en los mismos edificios donde una vez estuvieron las embajadas.

          “Nuestra revolución jamás atacaría ni violaría una oficina diplomática”, dijo el periódico Granma. Sin embargo, los diplomáticos de Estados Unidos dicen que a menudo se encuentran con desagradable sorpresas: algún mueble fue ligeramente movido, ventanas dejadas abiertas o congeladores que fueron desconectados de la corriente. Algunos afirman haber encontrado un polvo blanco disperso alrededor de pasillos de entrada y puertas. Se le prohíbe a la misión que contrate empleados cubanos para los trabajos de mantenimiento y de oficina, lo que hace que existan 25 puestos vacíos en la misión.

          Ahora la comisión que dirige la política sobre Cuba de la administración del Presidente Bush está recomendando crear un fondo de 80 millones para impulsar la oposición al régimen de Fidel Castro y apretar las sanciones económicas en la isla. El informe resume el trabajo de más de 100 funcionarios de 17 departamentos y agencias del gobierno para la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre, copresidida por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez. Las recomendaciones deben ser aprobadas por el Presidente Bush y el borrador del reporte de la comisión también recomienda un gran esfuerzo diplomático para contrarrestar al “eje Venezuela-Cuba” e identifica al presidente Hugo Chávez como el personaje central cuya riqueza petrolera podría ayudar a extender el sistema comunista.

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07/03/06

    

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