![]()
WASHINGTON CONSIDERA REPRESALIAS
CONTRA DIPLOMÁTICOS CUBANOS
Por
Francisco H. Tabernilla
La semana pasada
comentamos el hostigamiento que sufren los diplomáticos norteamericanos en la
isla esclava cubana. En estos momentos el gobierno americano estudia los pasos
que debe dar para iniciar represalias con los funcionarios diplomáticos cubanos
en Washington. Como ha sucedido siempre la iniciativa parte del gobierno
comunista de La Habana, que es quien pone las reglas del juego, es decir, ellos
rompen los canales y las costumbres normales que utilizan los cuerpos
diplomáticos de todo el mundo para zanjar sus diferencias.
Sin embargo, ha sido bajo el gobierno del presidente Bush que los diplomáticos cubanos parecen estar más
limitados de lo habitual, y hasta han reducido sus actividades sociales. Un
periodista encargado de cubrir los asuntos cubanos, recordó que durante la
administración de Clinton, la Sección de Intereses
trató de acercarse a los cubanoamericanos al
organizar diferentes eventos, como noches de proyección de películas cubanas.
La misión no ha eliminado por completo sus compromisos sociales. A principios
de este año, realizó una fiesta muy concurrida para el attaché
de prensa Lázaro Herrera, y un año antes, celebró un evento de gala donde se
destacó la cultura, la música y la comida cubanas. La fiesta fue organizada por
Profesionals in the City, un grupo que se ocupa de efectuar eventos para que
los jóvenes profesionales se conozcan. En esa ocasión un grupo de activistas cubanoamericanos trataron de distribuir literatura anticastrista en la cena, pero fueron obligados a la fuerza
a abandonar el lugar por miembros de la misión cubana. Los funcionarios de EEUU
insisten en afirmar que la vida de los diplomáticos cubanos en Washington es
más fácil que la de los diplomáticos norteamericanos en La Habana ya que
mientras los cubanos pueden recorrer con entera libertad los salones del
Congreso, a los diplomáticos destacados en la isla se les niega
sistemáticamente cualquier permiso para reunirse con miembros del gobierno,
entre ellos periodistas y funcionarios municipales. Igualmente cuando tienen que importar automóviles, y en muchas
ocasiones deben esperar largo tiempo en la aduana, mientras los cubanos pueden
comprar cualquier cosa en Washington, sin problema alguno nos dice Pablo Bachelet / The Miami Herald desde Washington.
Los diplomáticos cubanos que viven en esa ciudad
envían sus hijos a una escuela que creó
su misión. Sus esposas suelen trabajar en la sede, y a menudo cuatro o cinco
familias de diplomáticos viven en la misma cuadra de apartamentos en la exclusiba barriada del Condado Montgomery.
Trabajando y viviendo en la capital del gobierno que durante tanto tiempo ha
sido el enemigo de su régimen comunista, la vida de los diplomáticos cubanos es
mayormente tranquila y privada aunque, desde luego, siempre pendientes de que
el gobierno de Estados Unidos les vigile todos sus movimientos.
Los cubanos visitan el Congreso, esto, sin embargo podría
hacerse más difícil en las próximas semanas, pues la administración del
presidente Bush dijo que está considerando
represalias por los alegados hostigamientos que los diplomáticos
norteamericanos tienen que enfrentar en La Habana, incluyendo casos de mascotas
envenenadas y heces fecales lanzadas a los hogares de los funcionarios
estadounidenses.
El representante Lincoln Díaz-Balart está haciendo campaña para que se implemente una
medida que podría obligar a los diplomáticos de países que se cree apoyan el
terrorismo –entre ellos Cuba- a que inscriban todos los contactos de cabildeo
que tienen en el Congreso, una medida que al parecer haría que los congresistas
se vuelvan más renuentes a la hora de hablar con los cubanos.
Cuba cuenta con 25 diplomáticos acreditados en Washington,
encabezados por el jefe de la misión, Dagoberto Rodríguez. Otros 80
diplomáticos trabajan en la misión de Cuba ante las Naciones Unidas en Nueva York, según el Departamento de Estado.
En el año 2003, el cubanoamericano
Otto Reich, entonces asistente del secretario de
Estado, limitó los viajes de funcionarios cubanos fuera de las áreas designadas
a razones personales y consulares. Los permisos para hacer dichos viajes deben
solicitarse con 72 horas de anticipación. Los diplomáticos cubanos sólo
necesitan notificar al Departamento de Estado que saldrán o entrarán en el
país, pero únicamente pueden hacerlo a través de Miami, Washington y Nueva York.
Los funcionarios estadounidenses dicen que para los
diplomáticos de La Habana ocupar un cargo en Washington no es nada fácil, sobre
todo desde que los presupuestos se redujeron luego que la economía cubana se
sumió en una crisis cuando se acabaron los subsidios soviéticos a principios de
la década del 90. “Son revolucionarios dedicados”, dijo un ex funcionario
norteamericano que no quiso dar su nombre, ya que el caso de Cuba a menudo
implica asuntos confidenciales.
Los “revolucionarios dedicados”, en realidad son espías
entrenados que reportan directamente al tirano de Cuba, por eso no se quejan de
las limitaciones hasta ahora impuestas y callados, en silencio, cumplen con la
tarea asignada…
000ooo000
7/08/06