Cuba en el limbo

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Desde el lunes 31 de julio, 2006, cuando el secretario de Fidel Castro leyó al pueblo cubano por la televisión nacional la decisión del tirano de Cuba nombrando a su hermano Raúl como sucesor temporal mientras dure su recuperación del mal que le aqueja y como la ausencia del sucesor designado que no se le ve por ninguna parte ni ha hecho declaración alguna aceptando o no sus nuevas responsabilidades, esta actitud incomprensible, ha dado pábulo para que surjan numerosos rumores que hasta ahora no han sido confirmados y mucho menos creíbles por personas sensatas que contemplan con asombro a la patria marchando hacia el abismo.

          Lo único que ha destacado el régimen a través de la prensa esclava, la radio y la televisión y por sus voceros Carlos Lage y Ricardo Alarcón es que Fidel Castro se está recuperando de la riesgosa cirugía intestinal a que fue sometido al sufrir un masivo derramamiento de sangre interna.

Pero lo cierto de esta grave situación es que con la actitud de Raúl Castro, no se sabe, si ha aceptado o no las nuevas responsabilidades que le ha asignado su hermano Fidel Castro para que temporalmente dirija el gobierno de una manera aceptable y confiable conforme a los principios comunistas y terroristas que marcan la pauta del sistema que lleva más de 47 años padeciendo el pueblo cubano.

Todo esto crea incertidumbre y malestar y si no fuera porque las Fuerzas Armadas permanecen acuarteladas para responder de inmediato, por la fuerza, a un posible levantamiento popular que solo ha evitado el sistema de terror implantado por el régimen comunista, la población prefiere soportar con resignación el arriesgarse a perder la vida ante los tanques, las brigadas de respuesta rápida y demás armas que posee el ejército y la temible Seguridad del Estado para combatir al enemigo sea local o extranjero.

El desasosiego y la desesperación tienen sus límites, por días, las injusticias y el amor a la libertad se van abriendo paso y llegará el momento en que el pueblo y las fuerzas armadas rompan las cadenas de la esclavitud y la miseria y se unan para liquidar de una vez al gobierno más cruel, inhumano y degradante que ha conocido la América nuestra y tenga lugar el resurgimiento de una patria libre y democrática, producto de elecciones generales libres donde el pueblo pueda escoger sus dirigentes y vivan todos los cubanos en armonía y paz. Esto, desde luego, es a lo que aspira el pueblo de Cuba y, con la ayuda de Dios, lo obtendrá.

          Pero la realidad en estos instantes que escribo estas líneas, 7 de agosto, 2006,  no es nada halagüeña. No obstante, las manifestaciones de alegría de los exiliados políticos

en Miami que han despertado a parte de la prensa norteamericana y la posición firme del gobierno del Presidente George W. Bush en cooperar al establecimiento de la democracia en una Cuba libre y soberana, los terroristas y las naciones socialistas del mundo se aprestan a cooperar con el sistema comunista cubano para mantenerlo en el poder a toda costa.

          Hugo Chávez, el aliado de Fidel Castro, al regresar a Caracas después  de visitar por dos semanas países comunistas declaró que pretende instalar cohetes en su país con el pretexto de defenderlo de una agresión norteamericana. En Rusia compró armas por tres mil millones de dólares; 24 aviones de combate Sujoi 30, 53 helicópteros artillados Mg 17 y cien mil fusiles Kalachnikov. Además, la instalación en Venezuela de dos fábricas de producir los fusiles AK 47 y sus municiones. Visitó a Irán que es un gran enemigo para la paz del mundo.

          El vicepresidente de Cuba, Carlos Lage dijo en Bolivia que en unas semanas Fidel Castro volverá a trabajar. Lo mismo dijo Chávez, quien hablando por teléfono con el Presidente de Bolivia, Evo Morales le manifestó que se estaba recuperando muy rápidamente. El ex presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, que arribó a La Habana el sábado expresó “estar seguro que Fidel reanudará sus funciones pronto”. La secretaria de Estado, Condoleezza Rice dijo que “Estados Unidos quiere ser un socio y amigo del pueblo cubano al mismo tiempo que se mueve hacia delante bajo grandes dificultades, pero lo que Cuba no deberá tener es reemplazar a un dictador por otro”.

          Positivamente existe una gran pugna entre la cúpula comunista: Alarcón, Lage, los miembros de la Asamblea Nacional del Poder Popular y otros grupos no afines que pueden con sus ambiciones desestabilizar el poder en Cuba, no podemos predecir cómo y por dónde será, lo que si estamos seguro es que, por la voluntad de sus hijos Cuba volverá a ser libre y soberana.

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8/07/06

 

 

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