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Cuatro Asesinatos Premeditados
Por
Francisco H. Tabernilla
No importa el tiempo, que todo lo vence, para que la
verdad se sepa y resplandezca con todo su fulgor, por eso el exilio histórico y
beligerante agradece a El Nuevo Herald, a la agencia
Nueva Prensa Cubana y a su directora Nancy Pérez Crespo por hacer llegar a
dicho periódico una copia de la grabación hecha por el personal técnico de
Radio Rebelde de 11 minutos y 32 segundos de duración registrando una
conversación en la sede provincial del Partido Comunista de Cuba, en Holguín,
donde se celebró un encuentro el 21 de junio de 1996 con la participación de
funcionarios gubernamentales y periodistas de la cadena nacional Radio Rebelde,
y donde se confirma que el general Raúl Castro ordenó el derribo de las dos
avionetas de Hermanos al Rescate efectuado el 24 de febrero de 1996 en aguas
internacionales. El periodista de El Nuevo Herald
Wilfredo Cancio Isla nos ofrece la narración de los
hechos que culminaron con el asesinato premeditado, en pleno vuelo, de los
cuatro pilotos que tripulaban las dos
avionetas indefensas, hechos que el mundo y el exilio, así como el pueblo de
Cuba deben conocer para que se pueda aquilatar con certeza la manera en que se
conducen los gobernantes comunistas en la patria de José Martí.
Raúl Castro en su propia voz manifiesta en la grabación:
“Yo decía que traten de tumbarlos arriba del territorio, pero ellos entraban en
La Habana y se iban…Claro con un cohetazo de esos, avión-avión, lo que viene
para abajo es una bola de fuego y que va a caer arriba de la ciudad”, relata
Castro en su cinta, refiriéndose a una reunión militar previa al 24 de febrero
de 1996. “Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan; si no, consulten los
que tienen las “facultades”.
La charla con los periodistas, a quien en dos ocasiones
Castro advierte que “no publiquen nada de esto”, tuvo lugar pocos días antes de
que se conociera públicamente un informe de la Organización Mundial de Aviación
Civil de Naciones Unidas (OACI), el cual confirmó que las dos avionetas Cessna C-337 fueron abatidas en aguas internacionales por
cazas MIG de la fuerza aérea cubana. El reporte de la OACI fue divulgado el 27
de junio de 1996.
Castro dice a los presentes que no quería dar opiniones
“hasta que la OACI se manifestara”, pero les advierte que “como lo tienen
redactado hasta el momento (los miembros de la OACI) no es beneficioso para
nosotros”.
Cuba siempre sostuvo que las avionetas fueron abatidas
dentro de las 12 millas que demarcan sus aguas territoriales. La conclusiones
de la OACI tomaron en cuenta los documentos aportados por ambos países, así
como las posiciones marítimas del crucero Majesty of the Seas y del barco pesquero Tri-Liner, cuyos respectivos
tripulantes presenciaron la destrucción de las avionetas.
Aunque la luz verde para actuar contra las avionetas
siempre se atribuyó al tirano Fidel Castro tras sus confesiones al periodista
Dan Rather, en julio de 1996, la grabación obtenida
por El Nuevo Herald apunta que Raúl Castro tuvo en
sus manos la planificación y la orden directa del derribo, que costó la vida a
los pilotos Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de
la Peña y Pablo Morales. Todo indica que la decisión se tomó premeditadamente
durante una reunión con altos mandos militares el 13 de enero de 1996, fecha en
que aviones de Hermanos al Rescate violaron el espacio aéreo cubano y lanzaron
proclamas sobre La Habana. “Yo aclaré que la decisión había que
descentralizarla si queremos que jugara su papel, y a cinco generales se les
dio las “facultades”, explica en la grabación el actual mandatario interino y
ministro de las Fuerzas Armadas. Ellos (Hermanos al Rescate) iban a ir
incrementando esto y no se tuvo más remedio que tomar esta decisión”. En una detallada descripción, Raúl Castro
confiesa que desde una incursión de las avionetas el 13 de julio de 1995, las
fuerzas militares cubanas estaban listas para actuar. “Yo me fui (en 1995) al
puesto de mando del MININT y trasladamos el mando de la Aviación para allí,
teníamos cámaras en el Morro, en diferentes azoteas, se captó y se filmaron. Un
MIG 23 se les puso detrás…Lo tengo, lo tengo, dijo. Déjalo que se vaya, se le
ordenó”.
La grabación corrobora múltiples datos de los sucesos
ocurridos en torno al incidente y aporta pormenores del estado de alerta extrema
que se generó entre la jerarquía militar
y las esferas gubernamentales en los días posteriores al 24 de febrero.
Familiares de los pilotos asesinados y José Basalto,
presidente de Hermanos al Rescate han insistido en llevar a Raúl Castro ante la
justicia estadounidense como responsable de la acción de los MIG cubanos. En
agosto del 2003, la fiscalía federal de Miami encausó a tres oficiales cubanos
vinculados directamente con el derribo: el general Martínez Puente, así como
los hermanos (PA) Alberto y Francisco Pérez Pérez..
“La acusación está vigente y los acusados no han sido
detenidos”, manifestó Alicia Valle, una portavoz de la fiscalía. Basulto, un sobreviviente de la persecución de los MIG
cubanos el 24 de febrero y crítico del comportamiento seguido por el gobierno
estadounidense en el caso, considera que la cinta “señala a Raúl Castro como
causante directo de la decisión de abatir a las avionetas”. “Es un recordatorio
del planeamiento del crimen”, manifestó Basulto.
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8/21/06