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Cuba sin los Castros
Por
Francisco H. Tabernilla
Antes de entrar en materia
sobre mi artículo de esta semana, debo mencionar un reportaje no muy bien
intencionado publicado por The Palm
Beah Post (9-09-06) bajo el título Palm Beach Post Staffs Reports, es decir, no se
sabe el nombre de la persona que lo escribió: La foto de una mujer vendiendo un
juego de Monopolio en una calle de La Habana dijo: “algunos cubanos dicen que
ellos prefieren pasar hambre antes que los exiliados tomen el control después
de Castro”. Esto es, que los exiliados (más de 2 millones) no son considerados
como cubanos ni con derechos ni como parte de la población de Cuba, donde
tienen familiares y una vasta hoja de servicios que engrandeció a la nación
haciéndola próspera y feliz, no en ruinas y miseria como la ha transformado el
régimen comunista y ateo que gobierna en la isla. Por otro lado rechazan la
ayuda norteamericana (Plan Bush para una Cuba
democrática) ya que según reportó el Post: “no necesitamos el dinero, el que
paga manda, lo que queremos es libertad”. Desde luego, gran parte del pueblo
cubano la única información que posee es la que le da el régimen, por lo que
viven sin noticias, confundidos y manipulados de tal manera que no pueden
pensar y juzgar bien, pues la única preocupación que tienen es buscar el pan de
cada día y repiten todo lo que el régimen les dice y, desafortunadamente, es lo
que repite también The Palm
Beach Post.
Ayer, domingo 1ro. de
octubre, el presidente venezolano Hugo Chávez Frías, desde Caracas,
dijo sorpresivamente a sus seguidores que “Fidel Castro estaba dispuesto a
morir, que moriría tranquilo viendo que la revolución seguiría su curso”.
Al mismo tiempo el periodista Rui
Ferreira de El Nuevo Herald, publica las conclusiones
de una encuesta comisionada por el National Democrat Network y realizada por
la firma Bendixen & Associates,
de Miami, la cual El Nuevo Herald obtuvo en
exclusivo: La aplastante mayoría de los cubanos americanos del sur de la
Florida cree que Fidel Castro jamás volverá a tomar las riendas del poder, y
miran con buenos ojos un diálogo y negociaciones con el nuevo gobierno de la
isla sólo si éste da pasos positivos hacia el exilio y Washington. Se trata de
la primera encuesta hecha sobre política cubana entre exiliados después que
Fidel Castro traspasó el poder a su hermano, el general Raúl Castro, el 31 de
julio pasado. “Lo que más me llamó la atención es que casi el 80 por ciento de
los cubanos piense que la etapa de Fidel Castro ya terminó independientemente
de si se muere o no. Esto me parece interesante, considerando las historias que
han salido en la prensa con Hugo Chávez, las fotos y todo eso”, indicó el
presidente de la encuestadora, Sergio Bendixen. Según
el sondeo, el 71 por ciento de los cubanos y cubanoamericanos
cree que el enfermo gobernante cubano se encuentra en una etapa terminal; el 14 por ciento piensa que se recuperará de la
enfermedad pero no volverá al poder, y sólo el 12 por ciento estima que se
curará y volverá a tomar las riendas de la isla.
Pero cuando se les
preguntó si la transición democrática tiene más o menos posibilidades darse
ahora que Castro pasó el poder a su hermano, el 55 por ciento respondió que con
Raúl Castro esa posibilidad es mucho mayor, mientras que el 30 por ciento opinó
que es menor. Un 15 por ciento no contestó. “Esto muestra que se trata de una
comunidad informada de lo que está pasando en Cuba, y que ha llegado a una conclusión
sobre lo que sucede con Fidel Castro. En contrapartida, nos enseña que es una
comunidad que tiene un optimismo moderado con relación a otros puntos”,
interpretó Bendixen. Lo que más sorprendió a los
encuestadores fue la postura frente a un posible diálogo de Estados Unidos con
un gobierno presidido por Raúl Castro. Otro aspecto interesante, señalaron los
encuestadores, es que el 67 por ciento de los cubanos y cubanoamericanos
favorece una transición gradual sin violencia, mientras el 20 por ciento la
quiere rápida y violenta. Un 3 por ciento no se decidió. En el 2005, the Miami Herald hizo una
encuesta en la que le preguntó si los exiliados estaban dispuestos a regresar a
la isla una vez que la democracia se abriera paso allí. En ese momento, el 73
por ciento respondió no, y un 17 si. Ahora, Bendixen
repitió la pregunta y esa diferencia se ha incrementado: 80 por ciento no
piensa vivir en la isla frente a un 13 por ciento que está dispuesto a regresar
para siempre. Hay un 7 por ciento de indecisos. Además cuando se les preguntó
si las viviendas en la isla deben se devueltas a sus antiguos propietarios, el
67 por ciento contestó que deben quedarse viviendo en ellas sus actuales
ocupantes, pero el 20 por ciento se opuso. Una escasa mayoría aprobó la
política trazada por el presidente George W. Bush. El 53 por ciento estuvo de acuerdo con el Presidente,
el 28 por ciento rechazó su punto de vista y 21 por ciento no tuvo opinión al
respecto. No obstante, el 49 por ciento favoreció las restricciones en los
viajes a la isla y el envío de remesas, mientras que el 45 por ciento se opuso.
Sobre el embargo comercial, las cifras son claras. El 53 por ciento respondió
que debe seguir, mientras que el 36 creyó que hay que acabar con él. El 11 por
ciento no supo contestar.
La encuesta es
aprovechable, parece un gran trabajo. Pero lo esencial es que el régimen
comunista tiene que desaparecer para que la libertad y la democracia vuelvan a
Cuba. Habrá que legislar sobre los asuntos pendientes y los por venir. Pero sin
los Castros.
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10/02/06