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Generales contra la retirada de Irak
Por
Francisco H. Tabernilla
La presión izquierdista
mundial, a la que se ha unido el nuevo Congreso demócrata reclama diariamente
el retiro e las tropas de la Coalición que combaten en Irak al terrorismo
suicida aprovisionado indirectamente por países como Irán y Siria. El
presidente George W. Bush ha dejado perfectamente aclarado en más de una
ocasión que los Estados Unidos no abandonarán a Irak hasta que se alcance una
victoria total, es decir, hasta que las Fuerzas Armadas de Irak puedan por sí
solas controlar la situación en el país, sin la ayuda de las tropas de la
Coalición.
La secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice
dijo recientemente en Alemania que “no hay remedio milagroso” para resolver los
crecientes problemas que confronta Irak y no mostró disposición alguna a
solicitar ayuda a adversarios de los Estados Unidos en el Medio Oriente.
Los legisladores estadounidenses debatieron cómo cambiar el
cursso de la guerra en Irak, con la bancada republicana pidiendo un aumento de
tropas y los demócratas, que pronto asumirán el control del Congreso, abogando
por un pronto retiro de las fuerzas de Estados Unidos. En medio de la creciente
violencia y sin una clara estrategia de salida, los líderes estadounidenses han
continuado discutiendo el mejor curso de acción para eventualmente terminar con
la participación de EEUU en Irak.
El senador republicano John McCain, un constante crítico de
cómo el gobierno llevó a cabo la guerra, afirmó que Estados Unidos está perdiendo
y argumentó a favor del envío de más tropas, diciendo que mantener los niveles
actuales de fuerzas es inmoral. “¿Aún
podemos ganar? Sí, yo creo que podemos”, declaró a la cadena ABC. McCain señaló
que otro despliegue de fuerzas estadounidenses, que apoyen a los iraquíes,
tomará control de los bastiones insurgentes y ”minimizará
el impulso de los escuadrones de la muerte”. “¿Tenemos suficientes
tropas para hacer esto? No, no tenemos, agregó. “Creo que necesitamos una
presencia abrumadora en Irak en corto plazo”, comentó McCain.
Pero el presidente entrante de la comisión de Fuerzas
Armadas del Senado, el demócrata Carl Levin, aprovechando el impulso de la
victoria de su partido, renovó su pedido para que un retiro de tropas
estadounidenses se inicie en los próximos meses.
Por otra parte, líderes militares estadounidenses en
Washington y en Irak rechazaron el 15 de noviembre, 2006, los llamados a que se
fije un programa para el retiro de las tropas norteamericanas de Irak, lo que
muestra cuán difícil es alcanzar un consenso sobre la nueva política en torno a
ese país.
El general del Ejército George W. Casey, comandante en jefe
en Irak, dijo que la situación en Irak sigue demasiado inestable para que
ocurra una retirada de tropas, y que establecer una fecha para que los soldados
de EEUU comiencen a marcharse haría “que los individuos esperen a que nos
vayamos”.
Casey indicó que EEUU debe retirar sus tropas sólo cuando
las fuerzas iraquíes puedan actuar por sí solas. “Siempre hemos pensado que
reduciríamos gradualmente nuestras fuerzas. Así que no estoy en contra de una
reducción de las tropas”, afirmó Casey. “es que tiene que haber un balance con
las fuerzas de seguridad iraquíes y la situación en el terreno. Esa siempre ha
sido la estrategia”.
Por su parte el jede del Comando Central de las fuerzas de
EEUU afirmó que fijar una fecha para una retirada de Irak dificultaría el
trabajo de los militares. Las aseveraciones del general John Abizaid y de Casey
salen al paso de los pedidos de varios legisladores demócratas de que el
gobierno debe comenzar a reducir su presencia militar en Irak.
El general Abizaid habló a la Comisión de las Fuerzas
Armadas del Senado, que empezó a reexaminar la política de EEUU tras la
victoria electoral demócrata el pasado 7 de noviembre. Abizad dijo a la
Comisión que él y otros comandantes estadounidenses necesitan flexibilidad para
manejar las fuerzas y determinar cómo y cuando transferir la responsabilidad a
los iraquíes. “Los cronogramas específicos limitan dicha flexibilidad”, afirmó
el general. Abizaid opinó además que el nivel de soldados de EEUU, actualmente
unos 141,000, debe mantenerse estable pero que podría tener que aumentarse
temporalmente para entrenar y aconsejar a las unidades militares iraquíes. Dijo
que ninguna reducción es aconsejable hasta que las fuerzas iraquíes sean
capaces de lidiar con la insurgencia, de asegurar a Bagdad y hacer frente al
problema de las milicias chiitas.
Cuando se le preguntó
sobre su testimonio en agosto de que Irak podría precipitarse a una guerra
civil, Abizaid dijo que la situación ha mejorado, aunque sigue siendo
problemática.
Pensamos que un retiro de tropas sería terrible, le
estaremos pidiendo a la gente regresar una y otra vez. Tal vez incluso extender
su estadía. Pero hay una cosa peor, y es la derrota…
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11/20/06