Los mapas y el terrorismo

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

El pasado lunes 27 de noviembre se conmemoró un aniversario más de uno de los hechos más injustos y deplorables ocurridos en Cuba: Ocho estudiantes de la Facultad de Medicina en la Universidad de La Habana fueron fusilados ante un pelotón de voluntarios españoles acusados por el régimen colonial de la isla de profanar la tumba de Don Gonzalo Castañón, un abogado español y periodista. El abogado defensor capitán del ejército español, Federico Capdevila, alegó que los jóvenes eran inocentes y partió su espada ante el tribunal que los había sentenciado a la pena de arresto mayor, pero el odio y la sangre que reclamaban los voluntarios movieron al régimen a ordenar un segundo juicio que los condenó a muerte por fusilamiento. Hoy a los 135 años de aquel hecho inolvidable Cuba aporta una situación análoga, miles de cubanos, igual que los mártires de 1871 han sido fusilados en su lucha por liberar a la patria del comunismo. Para ellos y los que han caído en estos 48 años de tiranía va  nuestro tributo de gratitud y de reconocimiento por su valentía y ejemplo de hidalguía y decoro.

          Ahora, en el año 2006, el Comando Central (CENTCOM) de la lucha global contra el terrorismo, trabaja con todos los recursos disponibles, uno de los más importantes son los mapas.

          Un  mapa de la página electrónica de Al Qaida, el principal grupo terrorista de mundo, muestra en verde los sitios ganados por el islamismo, nos dice Néstor Ikede de la AP. Otro, del mismo origen, proyecta un escenario de 100 años en el futuro: el mundo en su totalidad está coloreado de verde y los estrategas le llaman el “califato virtual”. En un tercer mapa, CENTCOM ha pintado de amarillo las áreas donde debe trabajar desde ahora para no llegar jamás a un “califato real”

          La mayoría de los sitios de amarillo que interesan a CENTCOM están en el Medio Oriente, parte del Asia y el Cuerno de Africa. Pero hay también dos áreas en las Américas: Venezuela y la Triple Frontera de Brasil, Argentina y Paraguay.

          ¿Qué le preocupa a CENTCOM de Venezuela y la Triple Frontera?, preguntó un  reportero integrante de un grupo de periodistas extranjeros invitados a la instalación estratégica. El mayor general Gerald P. Minetti, coordinador del trabajo de la Coalición de 64 naciones que participan en las operaciones de CENTCOM, se abstiene de contestar. Un oficial de alto rango que le acompaña levanta la mano y ofrece dar una respuesta. Minetti acepta y le cede la palabra diciendo solamente: “Nuestro hombre de inteligencia tiene una opinión…”

          “En esos sitios hay una considerable presencia islámica”, dijo el oficial de inteligencia. “Como consecuencia, Al Qaida ha estado haciendo esfuerzos para infiltrarse en esos grupos a fin de desarrollar una red de refugio seguro”. Ese no es un trabajo nuevo, indicó. En los 80, el Comando Sur del Ejército estadounidense ya había detectado acciones en Sudamérica de los grupos Hezbolá, libanés, y Hamas, palestino, con el mismo propósito.

          “Así como ocurre en otros países con presencia islámica, Al Qaida está realizando (en Venezuela y la Triple Frontera) actividades para conseguir apoyo financiero, reclutamiento, instalaciones y preparar a sus simpatizantes para ataques futuros”.

          “Esas son las razones por las cuales hemos identificado esos lugares”.

          Partiendo de un oficial que trabaja en el corazón de las operaciones antiterroristas, la opinión parece un juego de niños comparada incluso con la del Departamento de Estado acerca del actual presidente venezolano Hugo Chávez. En su informe anual para el 2006 sobre terrorismo en el mundo, ese departamento califica la cooperación venezolana en la campaña antiterrorista como “insignificante”. Dice que Chávez no sólo “persiste” en sus críticas a los planes estadounidenses sino que “ha elogiado públicamente a terroristas iraquíes, profundizando cooperación con estados promotores del terrorismo como Cuba e Irán, y demostrado incapacidad de negar refugio a miembros de grupos terroristas colombianos”.

          Debido a que, adicionalmente, está comprando armas a Rusia por decenas de millones de dólares y esparciendo un populismo izquierdista en el vecindario, el presidente venezolano se ha vuelto una preocupación para Washington.

          Otro oficial de alto rango proporciona, en este contexto, un poco más de información: Dice que Estados Unidos no considera ni tiene planes de considerar Venezuela como “un enemigo militar”, algo que el presidente George W. Bush ya expresó desde mediados de este año. Ello, agregó, significa que “no estamos planificando ir tras Hugo Chávez como se hizo con Manuel Noriega en Panamá, depuesto y capturado por soldados estadounidenses en 1989 luego que las relaciones se volvieron extremadamente tensas.

“Yo creo que los gobiernos latinoamericanos van a verlo así, y de hecho  están viendo  los resultados de elecciones recientes y decidirán aislarlo. “Pero Estados Unidos está mirando…”

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11/27/06

 

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