Un costarricense … Parte II de III

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Cuba estaba solo por debajo de Uruguay, Argentina y Costa Rica en el bienestar social de su pueblo y muy por encima  e ellas en sus índices económicos. El verdadero problema cubano no era social, como lo han tratado de hacer ver, el problema era el gobierno de turno. La dictadura de Batista era progresista, pero cruel y corrupta. Removerlo del poder era importante para Cuba, pero hacerlo por medio de una revolución comunista era innecesario y ha resultado un total fracaso. Cuba hubiese sido una nación poderosa, si tan solo se hubiera tomado un camino racional y moderado.

Existía la posibilidad de tomar algunas medidas sociales correctivas y de sanear la corrupción pública, pero todo dentro de un marco democrático y pacífico. El potencial de Cuba era ilimitado, su gente trabajadora y progresista, su posición geográfica inmejorable, su belleza natural, su avanzada infraestructura. Todo estaba servido para un glorioso futuro.

Sólo tienen que analizarse las tendencias de negocios de los últimos 35 años para realizar el potencial que tenía Cuba. Su belleza natural a solo 90 millas de Estados Unidos la hubiese convertido en el centro turístico más importante de América y quizás uno de los más importantes del mundo. La fertilidad de sus suelos y su cercanía al mercado americano la hubiesen convertido en la capital de la fruta fresca de América, los contenedores de fruta hubiesen llagado a sus destinos sin necesidad de refrigeración. Empresas tan importantes como la Bacardí y muchas otras, de capital cubano, hubiesen tenido su base en la isla generando millones de dólares en exportaciones.

No menos importante hubiera sido la actividad financiera. Cuba hubiese podido ser la capital de la banca latinoamericana, suplantando a lo que ahora existe en Panamá, Bahamas y Gran Caimán. Por último, La Habana hubiese sido la puerta de entrada de Latinoamérica a Estados Unidos, cumpliendo la función que le tocó desempeñar a Miami, una ciudad que en 1960 no era más que un pueblito comparado con La Habana. Se podría seguir imaginando lo que pudo ser, pero veamos un poco lo que es.

Hoy Cuba, a pesar de haber contado con millonarios subsidios rusos, no es ni la sombra de lo que era en 1959. Esa es la primera prueba de que el régimen no funciona. Sin contar lo que pudo haber sido la Cuba de hoy, el país está peor que en el inicio del régimen. Culpan al embargo norteamericano, pero se olvidan de dos factores, uno es el subsidio y la innegable deuda rusa.. El segundo es la razón detrás del embargo. Primero, el régimen cubano se benefició durante muchos años de los regalos que le hacía la URSS para mantener a un satélite estratégicamente importante para sus pretensiones comunistas en América Latina.

El segundo factor es la justificación absoluta que tiene el gobierno americano para embargar a Cuba. Si a usted un  amigo le robara todo lo que posee, ¿volvería usted a hacer negocios con él? En los años 60 el gobierno cubano nacionalizó, mejor dicho robó, billones de dólares en activo propiedad de ciudadanos estadounidenses sin ninguna justificación. ¿No cree usted que Estados Unidos tiene el derecho a proteger las inversiones de sus ciudadanos? Si algo parecido le sucediera a usted, ¿no esperaría que su gobierno le apoyara? Bueno, ¿Adónde están los millones de dólares que la URSS le regaló a Cuba en subsidios y en préstamos que nunca se pagarán? Ese es otro de los errores del régimen cubano. Gran parte de ese dinero se gastó en financiar al ejército más grande y poderoso de América Latina. Un ejército que ha cumplido misiones tan absurdas como pelear en Angola y Etiopía. El resto se dedicó a armar y a entrenar a las guerrillas comunistas de Latinoamérica, las mismas que han sembrado terror. muerte y desolación en todos nuestros países.

Pero dejando a un lado lo discutido, lo peor de Cuba no es su situación material por mala que se encuentre. Lo peor de Cuba es su situación mental.

Los cubanos son un pueblo domesticado, un pueblo sin esperanza y sin sentido de lucha. Los cubanos perdieron su libertad hace muchos años y nunca han tratado de recuperarla. El culpable de esta atrofia mental es un régimen que apalea, que estereotipa y que miente. Un régimen de adoctrinamientos y prohibiciones que, lejos de buscar el bien colectivo, busca perpetuarse en el poder. Un régimen que hizo olvidar, con su propaganda, la diferencia entre el bien y el mal. (Continuará)

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12/24/06

 

 

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