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Sistema podrido y destartalado
Por
Francisco H. Tabernilla
Al
fin, los dos médicos cubanos que solicitaron asilo político en Zimbabwe, el Dr.
Leonel Córdova Rodríguez y la Dra. Noris Peña Martínez llegaron a Suecia. Las
Naciones Unidas y el mundo entero respaldaron su decisión. ¡Ya estamos en
Libertad!, fue la primera expresión de ellos al arribar a Estocolmo. Lenta pero
segura la democracia y la libertad se van abriendo paso...
En
Cuba existe la doble simulación, es decir, el pueblo simula ser feliz y los
opresores simulan creer que el pueblo es feliz, pero Fidel Castro que vive con
los pies en la tierra es el primero en reconocer que el brutal sistema
comunista implantado por él a la fuerza está llegando a su fin por múltiples
razones. La principal derrota económica la acaba de sufrir: para comprar en los
Estados Unidos, el desajustado sistema cubano tiene que usar su escaso capital
ya que los fondos de crédito internacional, que ayudan a los gobiernos en
crisis, están fuera de su alcance. Los Estados Unidos por otra parte, me
refiero a la Administración Clinton, han percibido que Fidel Castro se mantiene
aferrado a su comunismo sin esperanzas de rectificación, tal como lo ha
ratificado el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez por la estación de
radio La Poderosa en entrevista con el locutor Oscar Haza: "en varias
reuniones con Castro, tratamos de convencerlo de que el desastre caería sobre
él paulatinamente, pero el confiaba en la KGB, en que la Unión Soviética
volvería sobre Cuba y que Mijail Gorbachov sería derrotado para restaurar el
partido comunista. Llevé a Castro a La Orchila, una isla ubicada frente las
costas de Venezuela, antes de la primera Cumbre Iberoamericana que se celebró
en Guadalajara, México, en 1991, para tratar de demostrarle que se le
presentaba un escenario extraordinario donde estarían todas las naciones
hispanoamericanas, sin la presencia de Estados Unidos, y que podría utilizarlo
para anunciar cambios fundamentales en su política". Castro ignoró el
consejo.
Mientras,
en Cuba, declaró la oposicionista Marta Beatriz Roque Cabello, en una carta
pública escrita recientemente: "Para los cubanos la palabra futuro es
incierta, al salir de la prisión he encontrado un escenario político donde se
repiten los discursos de los años 60 y las muestras de poder a través de la
masividad...todo conlleva a la pérdida del interés social para resolver los
problemas más individualmente. Esto trae como consecuencia el surgimiento de
una autocensura social, que lleva a la mayoría a obedecer los deseos de la
dictadura, y crea una especie de realidad irreal. No es necesario buscar en
otro país lo que nosotros podemos tener, sino acabar con el síndrome del miedo
al cambio", dijo.
En
La Habana centenares de disidentes cubanos y familiares de presos por delitos
políticos y comunes asistieron a una Misa que ofició el Arzobispo de La Habana,
cardenal Jaime Ortega, y en la que se lanzaron gritos de ¡Libertad! ¡Libertad!,
según constataron varias agencias de prensa. "Roguemos por los presos, que
la Iglesia no los olvida nunca", dijo el cardenal en su homilía en la que
también insistió en su deseo de realizar misas en las cárceles de Cuba, algo no
autorizado por el gobierno comunista. A la ceremonia religiosa, celebrada en la
Iglesia de La Caridad, en Centro Habana, asistieron entre otros opositores
Marta Beatriz Roque, René Gómez Manzano y Félix Bonne, líderes del Grupo de la
Disidencia Interna, liberados después de cumplir casi tres años de cárcel
acusados del delito de sedición. En comentarios después de la Misa los
opositores llamaron al gobierno unipartidista de Fidel Castro a otorgar una
amnistía a los presos políticos.
"La
libertad la siembra Dios en el corazón y eso no se puede callar", dijo
Oswaldo Payá, católico que encabeza el Movimiento Cristiano de Liberación. El párroco de la Iglesia, padre Ramón Suárez
Polcari llamó a la calma, "no aprovechemos situaciones, vamos a mantener
el orden y el espíritu religioso", exigió. Los gritos de Libertad, aseguró
Payá, fueron espontáneos, cuando un hombre viene a la Iglesia y la falta la
libertad tiene deseos de gritarlo. Marta Beatriz Roque dijo al salir que oró
por su compañero de causa Vladimiro Roca, el cuarto miembro del Grupo de la
Disidencia Interna y el único que sigue en prisión. Tras la Misa, Roque, Bonne
y Gómez Manzano, autores del documento La Patria es de Todos, tuvieron una
breve charla con el cardenal Ortega en la sacristía. La Misa estuvo vigilada de
cerca por decenas de miembros de la Seguridad del Estado vestidos de civil.
Fidel Castro está siempre en acecho.
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7/10/00