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La historia se repite
Por
Francisco
H. Tabernilla
La verdad
siempre se abre paso y triunfa, exaltando a la justicia, colocando en su lugar con
luz radiante, luminosa y resplandeciente protegiendo a los perseguidos y
calumniados. Dos hechos trataré a continuación demostrando que Fidel Castro Ruz
y Hugo Chávez Frías alanzaron el poder que ahora ostentan con el apoyo y la
complicidad de altos funcionarios del gobierno de los Estados Unidos. Qué
casualidad que estos dos enemigos de la democracia, estos dos izquierdistas,
socialistas-comunistas, que tanto odian a los Estados Unidos hayan recibido favores
del enemigo considerado por ellos como el “eje del mal”.
En el caso de Fidel Castro no hay
dudas que recibió ayuda del Departamento de Estado de los Estados Unidos por
los funcionarios Roy Rubottom y William Weiland que lograron del presidente Eisenhower
suspender la compra de armas al Ejército cubano que combatía a los comunistas
alojados en la Sierra Maestra y autorizando al jefe naval de la Marina de Guerra Norteamericana en
Guantánamo a suplir de pertrechos de guerra y comida a la guerrilla comunista
que operaba en Cuba. La CIA desempeñó un papel importantísimo en la ayuda a
Castro, pues repartía dinero y trataba de hacer contacto con oficiales al mando
de tropas para que conspiraran contra el gobierno constituido. El levantamiento
en el puesto naval de Cienfuegos fue una obra directa de la CIA y a muchos de
los complotados se les ocupó grandes cantidades de dinero americano.
La mayoría
de los oficiales contactados por la CIA dieron cuenta a sus superiores, el
presidente de la República estaba impuesto de todo lo que ocurría y en su
despacho estaban las pruebas de los oficiales reportando lo sucedido con los
funcionarios americanos. Allí quedaron esas pruebas y jamás el gobierno hizo
una declaración enjuiciando la actitud de la CIA y las atribuciones que se
había tomado conspirando abiertamente contra el gobierno.
Ahora, publicado en El Nuevo Herald el
12 de abril, 2008 aparece un reportaje
de los destacados periodistas Gerardo Reyes y Casto Ocando. Se trata de un
libro publicado por Ed Geary el ex – capitán de navío del Servicio de
Guardacostas de Estados Unidos quien se quedó frío cuando un agente de la CIA
le dijo que la Agencia de inteligencia estaba apoyando un nuevo golpe del
teniente coronel Hugo Chávez Frías. “Yo le dije: “Pero si ése es un militar
izquierdista”, afirmó el ex oficial, quien se opuso al plan presentado por el
agente. Sin salir de su asombro, Geary escuchó entonces de boca del agente que
la CIA estaba financiando a Chávez dado que, en medio de la incertidumbre que
vivía Venezuela el carismático militar era el único capaz de garantizar el
flujo ininterrumpido de petróleo a Estados Unidos, Geary asegura que el
encuentro ocurrió en noviembre de 1993 en la Base Roosevelt Roads de Puerto
Rico, entre él y Joseph L. Vellin entonces agregado comercial en la embajada de
Estados Unidos en Venezuela, a quien identificó como agente de la CIA. El libro
publicado el año pasado bajo el título “La Conspiración Venezolana”, “una
historia verdadera basada en hechos reales”,
describe la saga del ex oficial ante las presiones de la CIA, que se
empeñaba en reclutarlo por su gran amistad y confianza con altos mandos
militares de Venezuela. Según el relato, el supuesto agente le dijo a Geary que
la entidad había financiado a un grupo
de apoyo a la conspiración golpista de Chávez en febrero de 1992 contra el
gobierno de Carlos Andrés Pérez. Pero a última hora el grupo decidió no
participar. Parte de los fondos “para allanar el camino al poder” de Chávez,
aseguró Geary en su testimonio de la conversación que sostuvo con el agente de
la CIA en Puerto Rico, serían entregados por la National Endowment for
Democracy, un organismo patrocinado por el Congreso de Estados Unidos para
apoyar la democracia en el mundo.
Geary insistió en que a pesar que hoy
suene como una locura, la CIA creía entonces en Chávez. Geary aseguró que la
CIA le hizo una oferta económica por su colaboración. El vicealmirante retirado
Jesús Briceño García, comandante general de la Armada venezolana, mencionado
por Geary en el libro, confirmó a El Nuevo Herald la actuación del capitán
estadounidense en las operaciones auxiliares del Servicio Guardacostas
venezolano.
Lo cierto es que Estados Unidos ayudaron
a Fidel Castro y a Hugo Chávez a llegar al poder y por esa equivocación Cuba y
Venezuela están sufriendo las consecuencias. La verdad seguirá abriéndose paso…
Y también el 12 de abril, 2008 el “zar” antidrogas de la Casa Blanca, John
Walters, según la agencia EFE, pidió a los países de la Unión Europea que
traten de influir en el gobierno venezolano para que deje de colaborar con el
tráfico de drogas de las FARC. “Seguimos dispuestos a colaborar con Hugo
Chávez, pero él rechaza trabajar con el Gobierno de EE.UU, Sé que algunas
naciones de la UE tienen una relación mejor con el presidente venezolano y
estamos tratando de ver qué cooperación pueden brindarnos”, dijo Walters en un
encuentro con periodistas en Bruselas, agregando que lamenta la decisión del
Congreso de Estados Unidos de aplazar la ratificación del Tratado de Libre
Comercio con Colombia.
Siempre he pensado que la política
exterior de EE.UU deja mucho que desear.
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4/14/08