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Doscientos
espías cubanos en la Florida
Por
Francisco H. Tabernilla
Cuba advirtió el miércoles 2 de julio, 2008,
que no tolerará actividades disidentes y acusó nuevamente a la representación
americana de organizar y financiar actividades contra la revolución, ya que
según la cancillería han tenido una escalada las acciones provocativas
dirigidas por la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana. El
portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo en Washington que
“Cuba es uno de los pocos lugares en la tierra donde tener una reunión es visto
como una amenaza para el gobierno”.
El
gobierno cubano detuvo el jueves 3 de julio a más de una veintena de
opositores, en su mayoría durante unas horas tras anunciar una escalada de
disidentes, mientras que Washington rechazó las acusaciones afirmando que
siempre apoyará a los presos políticos. La Comisión Cubana de Derechos Humanos,
calificada de ilegal por el gobierno de la isla, afirmó que durante la jornada
del jueves las autoridades detuvieron a por lo menos 23 disidentes, muchos de
los cuales fueron siendo liberados a lo largo del día. Al mismo tiempo Cuba está dispuesta a
“conversar” y “cooperar” con el Gobierno que será electo en Estados Unidos,
pero en condiciones de ”igualdad” y sin postrarse “de rodillas a pedir perdón”,
expresó el viernes el canciller Felipe Pérez Roque. “Nosotros seguiremos firmes
ahí, en el medio del mar Caribe y de allí no hay quien nos mueva. Como nadie
nos podrá mover de nuestra determinación de ser un pueblo libre e independiente”,
agregó Pérez Roque. Raúl Castro, al mando de Cuba desde hace 23 meses, primero
en forma provisional y desde febrero como presidente ante la enfermedad de su
hermano Fidel, propuso tres veces en este lapso un diálogo a Estados Unidos, cuyo
gobierno ha rechazado acusándolo de continuar con “la dictadura”, agregó el
canciller.
Por
otra parte el presidente venezolano Hugo Chávez estuvo personalmente
involucrado en el esfuerzo para ocultar la participación de Venezuela en el
escándalo del maletín de los $800,000, cuyo destino verdadero era presuntamente
la campaña electoral de la actual presidenta de Argentina Cristina Kirchner, de
acuerdo a testimonios recabados por el FBI citados en una moción presentada la
semana pasada en una corte de Miami.
Ahora,
cambiando el tema, el gobierno comunista de Cuba ha reconstruido su red de
espías en la Florida a los niveles existentes antes de que el FBI capturara a
una docena de miembros de la llamada “red Avispa” de espías cubanos, de acuerdo
con un experto en inteligencia cubana del Ejército de EEUU. El teniente coronel Chris Simmons, un oficial
de contrainteligencia del Ejército, declaró a The Miami Herald que entre 9 y 18
meses después del desmantelamiento de la red en 1998, el número de agentes y oficiales
de inteligencia cubanos en el estado había regresado a niveles anteriores a la
Red Avispa, cerca de unos 210. “La pérdida de cualquier red no compromete a
nada que esté fuera de su propia estructura”, dijo Simmons, quien hizo notar
que al parecer los espías de Cuba operan en células compartimentadas y aisladas
unas de otras.
Simmons
afirmó que, cuando comenzó a vigilar a los espías cubanos, los agentes y
oficiales de La Habana en la Florida llegaban a unos 300. Pero la pérdida de
los subsidios soviéticos al terminar la guerra fría a principios de la década
de 1990 forzó a La Habana a reducir su fuerza de espionaje. Parte de la
reducción, explicó, tuvo que ver con el
despido de agentes adicionales que vigilaban las organizaciones de los
exiliados cubanos.
Cuba
ha lanzado una campaña internacional con objeto de persuadir a Estados Unidos
de que ponga en libertad a los cinco condenados, conocidos como los Cinco
Cubanos de la Red Avispa.
Los
objetivos del espionaje cubano incluyen a los individuos y grupos del exilio
cubano que pudieran ser peligrosos para el régimen cubano, así como las
instalaciones militares americanas desde las cuales se podría lanzar un ataque
a Cuba, o cuyas actividades pudieran ser de interés para los servicios de
inteligencia de sus aliados extranjeros.
“Cuba
está bien enfocada en lo que necesita para defender el régimen y en lo que
necesita tomar de Estados Unidos en su papel de traficante de inteligencia”,
afirmó Simmons. “Así que ellos han configurado sus operaciones de modo que,
donde quiera que haya una población de exiliados cubanos, ellos tienen a
alguien. Nueva York, New Jersey, Florida, el suroeste de California, y además
las operaciones militares de EEUU. Las bases importantes que les interesan a
ellos están mayoritariamente en el sudeste.
En
la Florida, según Simmons, los espías cubanos vigilan las instalaciones militares
desde Cayo Hueso hasta Tampa y Jacksonville, mientras que los agentes en el
área de Miami siguen la pista a organizaciones e individuos clave del exilio.
Dijo que, de los 210 espías que se estima hay en todo el estado, cerca de dos
tercios, están en el sur de la Florida. Lo cierto es, que tenemos al enemigo en
nuestro territorio haciendo negocios y espiando…
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7/07/08