MEDALLA DEL VALOR

Por

Francisco H. Tabernilla

A veces los errores se suceden unos tras otro, sin uno imaginarse el por qué. La Administración del Presidente Clinton se  encapricha en premiar al atropello y tropieza otra vez con la misma piedra. Cuando el 22 de abril pasado fuerzas  “especiales” irrumpieron por la fuerza en la casa del compatriota Lázaro González y su familia que cuidaban al niño náufrago Elián González, el destierro cubano que sí conocía las causas y motivos de tan gran injusticia, quedó asombrado y estupefacto, al contemplar que en el país cuna de la democracia se violaran las leyes de manera tan flagrante por entregarle el niño a su padre y que después de consumado el hecho vil y  brutal, la prensa y los medios de información distorsionaran la verdad y respaldaran ciegamente el compromiso previo que el Presidente Clinton había adquirido con el tirano de Cuba, Fidel Castro, no obstante haber dado su vida la madre del niño con el solo fin de que viviera en tierras de libertad y no bajo el sistema totalitario marxista-leninista que hace 41 años subyuga a nuestra patria.

132 “agentes especiales” cumplieron la innecesaria orden de asalto. Allí no encontraron armas, ni oposición o resistencia por parte de la familia, es decir, efectuaron un operativo de rescate violento, destruyendo todo lo que encontraban a su paso, para llevarse por la fuerza, a un niño de 6 años y humillar a una familia decente exiliada que sólo aspiraba ser oída en Corte como disponen las leyes vigentes en estos casos. El exilio tuvo que asimilar este trago amargo producto de un gobierno amigo que se empeña en complacer a sus enemigos.

Y ahora, a los cuatro meses de aquel acontecimiento desgarrador y doloroso para un pueblo amigo en el destierro, el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) se propone otorgarle mañana 15 de agosto de 2000, en un pueblecito desconocido, lejos de Miami, Glynco, en Georgia, la “MEDALLA DEL VALOR” a los 132 agentes especiales que intervinieron en el mal llamado “rescate” en tierra del niño náufrago. Este homenaje sin sentido y sin razón a unos agentes del gobierno que sólo cumplieron órdenes superiores, “en circunstancias extraordinarias”, según declaró a la prensa María Cardona, portavoz de INS es una afrenta a todo el exilio y a todo ser humano que repudie las palabras pronunciadas por Fidel Castro en su discurso del 2 de diciembre de 1961, en la Escuela de Instrucción Revolucionaria, en La Habana: “soy marxista-leninista y seré marxista leninista hasta el último día de mi vida”.

El exilio ha reaccionado con dignidad contra este homenaje al VALOR. Los familiares de Elián en Miami dijeron sentirse indignados con la noticia. “¿Es normal que el gobierno decida gastarse $25,000 para premiar la brutalidad de un grupo armado que entró por la fuerza en una casa humilde y sacaron a un niño a punta de ametralladora?”, se cuestionó Armando Gutiérrez, vocero de la familia González.

El Movimiento Democracia convocó a la población miamense a una demostración con flores y coronas, el 15 de agosto a las 6:00 p.m., frente a las oficinas de INS en Miami. “Queremos rememorar simbólicamente las almas del INS por ser tan insensibles y continuar vertiendo veneno sobre las heridas que aún permanecen abiertas en esta comunidad”, afirmó Ramón Saúl Sánchez, presidente de la organización.

Bettina Rodríguez Aguilera, presidenta del grupo Nueva Generación Misión Elián manifestó, “esto es una bofetada en pleno rostro y no nos vamos a quedar con las manos cruzadas”. El congresista Lincoln Díaz-Balart exclamó: “El INS demuestra una vez más la insensibilidad de sus actos y la desfachatez de su dirigencia”.

La respuesta a esta actitud del gobierno norteamericano de todos los cubanos exiliados que ansiamos la libertad de Cuba, para liberar también al niño Elián, me atrevo a asegurar que es una mezcla de enfado y de total desilusión frente al empecinamiento del Presidente Clinton en defender y prolongar en el poder a un dictador que ha desolado a Cuba, saqueado las riquezas del país y mantiene a un pueblo oprimido obedeciendo consignas para poder vivir. En las elecciones presidenciales del 7 de noviembre el exilio cubano y los amantes de la libertad de Cuba harán valer la dignidad y la justicia.

 

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8/14/00

 

 

    

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