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COMPRA DE VOTOS EN VENEZUELA

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

A un hombre tan ambicioso y desorbitado como el Presidente de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, no hay pueblo democrático por paciente que sea que lo pueda apoyar, su lenguaje procaz, provocativo, insultante, grosero, vulgar y chabacano ha llegado el momento en que nadie le hace caso, parece que los estadistas del mundo lo han dejado por incorregible. Mejor así.

          Evidencias, testimonios y denuncias públicas, según artículo del periodista Casto Ocando de El Nuevo Herald, la administración del presidente Chávez destinó decenas de millones de dólares para financiar una ofensiva de “dádivas”, incluso repartiendo dinero a manos llenas durante el mismo día de las elecciones regionales celebradas recientemente. A pesar de los “donativos”, el chavismo perdió la alcaldía del municipio de Sucre por una diferencia de 80,000 votos.

          En el municipio Sucre, donde se ubica Petare, el mayor barrio popular del país, un grupo de alcaldías bajo control oficialista realizó donaciones equivalentes a unos $10 millones que fueron repartidos en efectivo entre la noche del sábado 22 y la mañana del domingo 23 de noviembre, día de las elecciones, a razón de entre 300,000 y 1 millón de bolívares por persona (entre $140 y $480), confirmaron a El Nuevo Herald fuentes que participaron en el operativo.

          De acuerdo con fuentes independientes y de la oposición, el gobierno nacional y todas las gobernaciones bajo el control del chavismo condujeron una campaña masiva

Para distribuir gratuitamente desde colchones y tanques para almacenar agua, hasta teléfonos celulares y vehículos, pasando por toda clase de electrodoméstico y alimentos, a cambio de un voto favorable para los candidatos oficialistas.

          Según documentos a los que tuvo acceso El Nuevo Herald, varias firmas asociadas al gobierno, principalmente con la petrolera PDVSA, cotizaron y adquirieron productos y mercancías destinadas a la campaña electoral, con la ayuda de empresas comerciales ubicadas en Panamá y el sur de la Florida.

          Los masivos operativos fueron objeto de duras críticas desde antes de las elecciones, incluso por dirigentes del chavismo disidente, como el dirigente José Albornoz, secretario general del partido Patria Para Todos (PPT), que apoyó a Chávez en el pasado y en las elecciones regionales respaldó a los candidatos disidentes. En una declaración dos días antes de los comicios, Albornoz recomendó a los votantes beneficiados con donaciones chavistas: “voten sin miedo. Su conciencia vale más que lavadora, nevera o 210 bolívares fuertes”. En algunos casos, los activistas prochavistas ni siquiera ocultaron la operación sino que la promovieron abiertamente, utilizando diversos medios de propaganda masiva.

          En un panfleto con el encabezamiento que decía: “Construyendo la Revolución Bonita”, distribuido en zonas populares y rurales del estado Sucre se les prometía a los electores que votaran “por los candidatos de Enrique Mestre”, el aspirante chavista, un estipendio quincenal de 1 millón de bolívares, un pago único de otros 2.5 millones (alrededor de $1,160) para alimentos, además de una nevera, una licuadora y una lavadora, un saco de alimentos no perecederos y un congelador con diversas carnes.

El volante impreso en papel color rojo, termina con las leyendas: “hacia la economía social productiva” y “patria, socialismo o muerte”.-

          El día de las elecciones, batallones de activistas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se encargaron de asegurarse que los beneficiarios cumplieran con la promesa, trasladándolos a los centros electorales y llevándolos virtualmente hasta la máquina de votación.

          “En el pasado los partidos tenían la costumbre de regalar sacos de cemento, bloques, láminas de zinc a los votantes, algo totalmente indebido porque era usar las necesidades del pueblo para comprar votos”, dijo Carlos Berrizbeitia, dirigente del opositor Proyecto Venezuela. Sin embargo, agregó Berrizbeitia, “lo que ha pasado en estas últimas elecciones fue algo desproporcionado, sin precedentes en la historia política venezolana”.

          En otras regiones como el estado Bolívar, “el costo de publicidad, propaganda, compra y reparto de electrónicos o enseres del hogar, emolumentos, viáticos a funcionarios y recursos en efectivo, superaron los $8,000 millones (unos $26 millones), aseguró en un informe el dirigente José Ignacio Acevedo, del opositor Acción Democrática /AD).

          Según el abogado Gustavo Linares Benzo, columnista del diario El Universal de Caracas, el fenómeno de la compra de votos podría promover la ingobernabilidad en el país a mediano plazo, en un panorama de caída de los precios del crudo. “Si los votos se obtienen solo regalando casas y neveras, nadie podría gobernar, ni dominar la delincuencia, construyendo infraestructura o dominando la inflación. Este legado                                                                                                                        

 Chavista es el peor de esta década. Lo cierto es que bajo el dominio de Chávez la corrupción se extiende…

12/08/08

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