TRES VISITAS

Por

Francisco H. Tabernilla

 

En Cuba se sigue con marcado interés y con cobertura muy seleccionada las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, calificando a los partidos Republicano y Demócrata como las “dos caras de una misma visión imperial”. Los foros televisados son dedicados a la contienda electoral en los que funcionarios del gobierno comunista y los periodistas del Estado critican los millones de dólares derrochados en las Convenciones y en las campañas insinuando que deben gastarse en ayudar a los pobres. Fidel Castro afirmó que “cualquiera de los candidatos que alcance la presidencia manejará mortíferas armas y tendrá en sus manos el maletín nuclear”. Las críticas más fuertes son contra el candidato republicano, el Gobernador de Texas, George Walker Bush cuya plataforma incluye medidas y una posición firme contra el sistema totalitario marxista-leninista implantado en la isla por el tirano de Cuba, Fidel Castro.

George Bush visitó la Florida recientemente, su mensaje fue claro: el futuro de Estados Unidos está vinculado al futuro de Latinoamérica, económica y políticamente. En su discurso en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) en Miami, esbozó su proyección electoral hacia el sur del Río Grande al anunciar que la ayuda a Colombia estará asegurada, pues cuenta con su decidido apoyo. Sobre el régimen sanguinario de Fidel Castro comentó que mantendrá las sanciones económicas hasta que libere a los presos políticos, celebre elecciones generales libres y permita la libertad de expresión, añadiendo que “Cuba es el único país del continente donde no se respetan los derechos humanos”, exhortando a Fidel Castro a que permita a su gente a vivir en libertad.                       

El 23 de agosto el vicepresidente y candidato demócrata Al Gore y su compañero de boleta Joe Lieberman visitaron el sur de la Florida, determinados a ganar el Estado prometiendo exenciones tributarias para la clase  media, el fortalecimiento del seguro social y del Medicare, exclamando Al Gore: “Quiero ver el final de Fidel Castro bajo la administración Gore-Lieberman”, agregando: “Mi posición es muy clara: cero hacia Castro”.

La Florida –uno de los siete Estados denominados “campos de batalla”, porque las balas no se inclinan aún a favor de uno u otro candidato- es crucial tanto para Gore como para Bush.

La tercera visita es la anunciada por el presidente de Rusia Vladimir Putin a La Habana para entrevistarse con Fidel Castro sobre sus planes de reconstrucción del socialismo, aunque no sabemos si esta visita se realizará después del tamaño desastre sufrido por la flota submarina  rusa con el naufragio del submarino Kursk, que bien pudiera haber echado a pique sus sueños de que “Rusia fue, es y será una gran potencia”, pues ante la inmensa tragedia de la pérdida de 118 hombres y el submarino más nuevo y moderno de la flota (sólo cinco años de construido), el presidente Putin ni siquiera suspendió las vacaciones que disfrutaba en la playa, asumiendo una actitud muy extraña y tardía al no aceptar desde un principio la ayuda de rescate que le ofrecieron espontáneamente otras naciones. El pueblo ruso ha condenado con razón su falta de sensibilidad.                                                                                                             Rusia que venció a Alemania en la segunda guerra mundial por la ayuda que recibió de las fuerzas aliadas mantiene una posición de reserva más bien beligerante contra Occidente. Razones no tiene , pero en el lamentable caso del submarino Kursk salió a relucir el orgullo y la desconfianza que todavía a estas alturas, después de haberse derrumbado el comunismo, se palpa en la dirigencia gobernante que no es franca ni tan abierta como debiera de ser.¿Qué interés puede tener Putin en hablar con Fidel Castro que gobierna caprichosamente a una nación la cual  prácticamente ha destruido  económica y moralmente y es un enemigo acérrimo de Estados Unidos?

Por eso, el pleno de la Cámara de Representantes de Estados Unidos analizará próximamente la reducción drástica de la asistencia estadounidense  a Rusia a causa del mantenimiento en los alrededores de La Habana de una base de espionaje electrónico a cargo de los rusos. La iniciativa ha sido presentada en el Comité de Relaciones Internacionales por la congresista Ileana Ros-Lethinen, y prohíbe la renegociación de las deudas de Rusia con Estados Unidos hasta que deje de operar la base de espionaje que tienen en Lourdes, un poblado aislado cerca de 30 kilómetros al sur de la capital cubana. La base ha sido modernizada y ampliada y Cuba recibe unos 300 millones de dólares por el uso de las instalaciones que tienen capacidad para escuchar todas las comunicaciones telefónicas en la costa este de Estados Unidos.

 

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8/28/00.

    

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