4 DE SEPTIEMBRE

Por

Francisco H. Tabernilla

 

En la madrugada del 4 de septiembre de 1933, en el campamento militar de Columbia, los estudiantes, clases y soldados del Ejército, secundados por los de la Marina de Guerra y Policía Nacional, asumieron la responsabilidad de reorganizar a las Fuerzas Armadas y derrocar al gobierno del presidente Carlos Manuel de Céspedes, procediendo a deponer a la oficialidad que, dirigidos por el coronel Horacio Ferrer ocuparon el Hotel Nacional en la ciudad de La Habana y cuyos cargos no pudieron recuperar al consolidarse la revolución.

Se formó un gobierno (colegiado) nombrándose  para esos cargos a los doctores Ramón Grau San Martín, Guillermo Portela, José Miguel Irizarry, Don Porfirio Franca y al periodista Sergio Carbó, quien asumió el cargo de Secretario de Gobernación, designando al Sargento Taquígrafo Fulgencio Batista y Zaldívar Jefe del Ejército con el grado de Coronel. El gobierno de los Estados Unidos que apoyaba el gobierno de Céspedes fue sorprendido por el golpe de estado, aceptando con disgusto los hechos consumados, aunque se negó a reconocer el gobierno de los “cinco”conocido por la “Pentarquía”. El 8 de septiembre los dirigentes del movimiento revolucionario reunidos en Palacio designaron Presidente de la República al Dr. Ramón Grau San Martín.

Comienza el ascenso de la República, es derogada la Enmienda Platt, viene la Constitución de 1940, se establece el proceso democrático hasta 1952 que es interrumpido por el golpe del 10 de marzo hasta el primero de enero de 1959 que arriba al poder por la fuerza de las armas el tirano de Cuba, Fidel Castro y sus hordas comunistas que llevan 41 años destruyendo y subyugando al sufrido pueblo cubano.

Y el domingo 3 de septiembre del 2000, a los 77 años, en la víspera de aquel histórico suceso, que  abrió a Cuba nuevos derroteros y esperanzas, en un almuerzo patriótico en el Club Big Five de Miami, nos reunimos más de 500 (quinientas) personas convocadas por  el Tte. Coronel Roger Rojas Lavernia. Presidente, Capitán Luciano Prieto, Secretario y el Ing. Flamen González, Tesorero de la organización Fuerzas Armadas Constitucionales de Cuba en Exilio, para conmemorar el 4 de septiembre. Fue un acto de cálida confraternidad humana y de imborrables recuerdos entre compañeros y amigos de la Fuerzas Armadas Constitucionales. Rojas-Lavernia actuó de Maestro de Ceremonias y nos presentó un agradable programa artístico. Actuaron de locutoras Eunice Rodríguez e Ivón Calvo. Entre los artistas: Oskill Ramírez, Borrero, el corneta del PAU, la cantante “Bibi”, y el admirado Tito Hernández. Entre las personalidades notamos al general Manuel Benítez y al querido político Millo Ochoa y al Cmdte. Ret. US Army, Martínez Roy, Presidente de CAVA. El Dr. Eduardo Borrell Navarro, delegado de la JPC en México habló por espacio de 15 minutos resaltando los logros alcanzados por la República desde el 4 de septiembre, en sus leyes sociales, en la educación, la medicina, el trabajo, la higiene, la niñez, la construcción, la Constitución de 1940, la libertad de expresión,  en fin, tantos adelantos, esfuerzos y dedicación situando a Cuba a la cabeza de otras repúblicas Latinoamericanas. También mencionó a los ex presidentes Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarras  figuras nacionales que nacieron junto a la revolución del 4 de septiembre de 1933. Antes de terminar sus palabras, el Dr. Borrell citó con profundo respeto a tres mártires de las Fuerzas Armadas víctimas del comunismo: el general (PN) Rafael Salas Cañizares, Tte. coronel Antonio Blanco Rico y comandante Jesús Sosa Blanco, dignos representantes de los miles de compañeros que cayeron en el infame paredón de fusilamientos. Seguidamente ocupó la tribuna la señora Gisela Guerra, Vda. del capitán Oscar Guerra Amador para relatar como ella habló con la esposa del Dr.Sorí Marín autor de la Ley de Fusilamientos de la Sierra Maestra, para pedirle que su esposo fuera juzgado en La Habana y no en Holguín, contestándole la Sra. Marín que “la revolución era justa y si lo consideraba inocente no tendría por qué preocuparse” a lo que le contestó ojalá que usted pase algún día por lo que yo estoy sufriendo, y cuando llegó el tiempo Sorí Marín fue fusilado y estando la Vda. de Guerra Amador ya exiliada en Miami le envió una carta explicándole lo desengañada y atribulada que debería sentirse con la “justicia de la revolución”.        

Las Fuerzas Armadas Constitucionales cumplieron con su deber. Los países democráticos le negaron toda ayuda abriéndole paso al comunismo. La experiencia la tenemos ahora en Colombia han decido ayudarla para que no se repita lo de Cuba.

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9/04/00

 

 

    

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