CUBA es eterna; el castrismo temporal

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

En mi artículo anterior “Cumbre del Milenio” comentaba sobre el fracaso de la visita del tirano de Cuba, Fidel Castro a dicho evento, donde prácticamente encontró un vacío que no esperaba por parte de los asistentes, de la prensa, la televisión, personalidades políticas, empresarios, etc. Su rostro, al regreso, lo descubría muy afligido y disgustado y me imaginé que debería de haber pensado lo que todo el mundo siente y exterioriza “que su cuento está terminando y el mundo pasando a mejor época”.

Las huestes izquierdistas o liberales como le llaman algunos se percatan de un final inmediato al engaño y a la traición de que han sido víctimas los pueblos. La prensa con  The New York Times a la cabeza serán juzgados por la opinión pública, por el peso de los acontecimientos y la realidad imperante, ellos saben que  han cometido un error al apoyar a Fidel Castro y a su régimen comunista de 41 años, pero no tienen el valor ni la dignidad de reconocerlo, sabiendo que están protegiendo a un dictador  que ha destruido a la nación cubana, y que el día llegará, igual que la liberación de Cuba, en que no tendrán más remedio que anteponer el calificativo de “dictador” al nombre de la figura más brutal y sanguinaria que ha conocido la América nuestra.

El gesto del escritor chileno Roberto Ampuero pone de relieve la verdadera historia del régimen de Cuba que con tanta pasión defiende The New York Times, tratando de ocultar la verdad.  La historia personal de Ampuero es el testimonio de un desencanto político.  Militante de la juventud comunista chilena (llamada Jota), abandonó su país al producirse el golpe militar de 1973 y se instaló en la antigua Alemania Oriental donde conoció a una estudiante cubana llamada Margarita Flores, hija del Fiscal General de Cuba, Fernando Flores Ibarra, y convertida después en dirigente de la Federación de Mujeres Cubanas. El amor lo llevó a La Habana, donde vivió hasta 1979, cuando reiniciaría un nuevo exilio en Bonn, Alemania. Ampuero ha editado tres libros y es reconocido como una personalidad indiscutible dentro de la narrativa chilena contemporánea. En entrevista con Wilfredo Cancio Isla de El Nuevo Herald (9-17-00) le dice: “mi desilusión comenzó cuando comienzo a exigir, desde mi organización comunista en La Habana libertad de expresión, de asociación, de desplazamiento y el fin de la represión en Chile”, pero al plantear allí mis demandas antipinochistas, me di cuenta de que eran al mismo tiempo anticastristas. Tras rodearse con la cúpula castrista , Ampuero se vió un día en la calle. Fracasado su matrimonio y escéptico de todo lo que fuera ortodoxia revolucionaria. Me percaté –dice- que la vida cubana no transcurría en el reparto Miramar y las embajadas, agregando “si la izquierda latinoamericana no juzga honestamente el sistema imperante en la isla, se hundirá por mucho tiempo junto a Castro cuando el régimen se desplome”. Y sigue diciendo : “Una izquierda que condena a Augusto Pinochet por haber violado sistemáticamente los derechos humanos durante 17 años en Chile, y que al mismo tiempo elogia o calla ante el régimen de Castro que lleva 42 años sin haber permitido jamás un partido ni un diario opositor, es un movimiento político que carece de autoridad moral”.

“Pinochet antepuso el país a su destino personal; el problema es que Castro cree que él es el país”, manifestó el escritor. “Pinochet podía verse a sí mismo sentado en un sillón del parlamento, integrando una  banca  opositora; Castro no puede vivir sin el poder”.  Cuba permanece en Ampuero como una obsesión, allí quisiera irse a vivir en un futuro postcastrista. No es mi segunda patria sino mi otra patria, confesó; “siento amor por Cuba y rechazo los intentos de identificarla con el castrismo, Cuba es imperecedera; el castrismo, temporal”. Aborrezco esas preguntas de si estás o no a favor de Cuba, identificándola con el régimen, afirmó Ampuero, uno está siempre a favor de Cuba, pues está contra el castrismo, que es lo más anticubano que hay”, concluyó.

Los editorialistas de The New York Times y The Palm Beach Post debieran leer la entrevista completa del escritor chileno. Todavía tienen tiempo de rectificar, nuestra lucha por la libertad de Cuba continuará mientras Castro esté en el poder. Nosotros luchamos por la democracia, la libertad de prensa, los derechos humanos, elecciones generales, partidos políticos, la libertad de los presos políticos, en fin, por los mismos principios que los Estados Unidos dicen sustentar y The New York Times y The Palm Beach Post dicen defender...

 

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9/18/00

 

 

 

    

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