COMUNISMO BRUTAL

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

Fidel Castro, el tirano de Cuba, persiste en su sueño de revivir el comunismo y él figurar ante la historia entre los grandes del “comunismo universal” y, desde luego, junto con los más grandes criminales de la época: Lenín, Stalin y Castro. Vladimir Putin y Fidel Castro sostuvieron conversaciones al margen de la Cumbre del Milenio de la ONU en New York. Castro invitó a Putin a La Habana y se espera que la visita se realice a fines de este año. Putin recientemente viajó  a Corea del Norte donde logró una promesa de Pyonyang de que detendrá su programa coheteril a cambio de ayudarle a realizar lanzamientos espaciales, y aceptó una invitación para visitar a Libia. Castro y Putin están tratando por todos los medios de revitalizar las relaciones con los aliados tradicionales de la era soviética. El mundo democrático debe comprender que los comunistas derrotados, nunca se conformarán con su merecido fracaso en bien de la humanidad, por lo que estarán en perenne acecho de oportunidades para recobrar su poderío.

Ahora mismo, en los primeros días de octubre, el presidente iraní Mohammad Jatami compartía con Castro en La Habana. Es la primera vez en 40 años que un presidente de Irán llegaba a Cuba de visita oficial. Jatami fue condecorado en el Palacio de la Revolución por el tirano con la Orden José Martí, la más alta distinción que se concede a dignatarios extranjeros. Vladimir Putin seguramente que la recibirá también. Lo significativo de esta visita de Jatami es que ambos países son enemigos de los Estados Unidos y los dos sufren de un embargo comercial. Jatami está muy interesado en recorrer el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, generador de vacunas y otros medicamentos que la isla exporta o intercambia con países del tercer mundo.

Hay otro tema de actualidad donde la ira del gobierno cubano se ha desatado contra los familiares de Angel Lenín Iglesias, el piloto del avión ruso Antonov NA-2 que se fugó de Cuba con su esposa, sus dos hijos y seis personas abordo amarizando cerca del carguero panameño Chois Dream que los rescató del mar. “Duele oír cómo mancillan sus nombres”, dijo Aleida Martínez Paredes, madre de Yudel Puig Martínez el único de los que escaparon de la tiranía que murió el 19 de septiembre del 2000.

Dicen que Angel Lenín tratará de cambiarse el nombre. No sé por qué. Ese fue el nombre que le pusieron sus padres cuando nació; además, si se lo deja será una acusación perenne contra el régimen más degradante y brutal que ha conocido la América nuestra y él (Angel Lenín) será reconocido como un hombre que arriesgó su vida por salvar a su familia de un infierno donde sólo los que se doblegan y adulan, ya sea por miedo o por terror, pueden vivir. Angel Lenín Iglesias, un cubano nacido y criado bajo el régimen comunista implantado en Cuba será de ahora en adelante un signo de Rebeldía y Paternidad.

Para hacer más trágica la tragedia y el sufrimiento de la familia de Angel Lenín Iglesias, tenemos que agregar la absurda estupidez cometida por un alto funcionario de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana que, cumpliendo instrucciones del Departamento de Estado, le negó una visa humanitaria a la Sra. Aleida Martínez Paredes, madre de Yudel Puig, que sólo pedía trasladarse a Miami para darle un beso de despedida a su hijo antes de su entierro señalado para mañana martes 3 de octubre. La señora Martínez Paredes ha pasado estos días bajo un estado de tortura y desesperación incalificables por la incomprensión de las autoridades americanas, ya que prometió no causar trastorno alguno a los funcionarios de Inmigración, pues regresaría a Cuba donde tiene a un hijo de 10 años de edad y un nieto de un año a los que nunca abandonará. El gobierno comunista le expidió el pasaporte, el gobierno democrático sin causa justificada ni derechos que lo justifiquen le impide a una madre en medio de su dolor despedirse de su hijo muerto trágicamente en un accidente de aviación cuando en unión de otros compatriotas decidieron abandonar a Cuba en busca de libertad y en la seguridad que en el país cuna de la democracia se respetaban los derechos humanos...Tamaña decepción para una madre y para un exilio que enarbola el mensaje democrático y de respeto a la dignidad plena del hombre. ¿Dónde comienza y dónde termina la solidaridad humana en este país? Decimos que el comunismo es brutal. ¿Y esta acción criminal contra una madre llena de angustia qué es?

 

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10/03/00

 

    

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