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Milicia chavista se prepara para la guerra

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

 

En Venezuela hay preocupación, la oposición contempla con asombro los preparativos militares contra un enemigo fantasma, las fuerzas armadas ven con recelo y desconfianza la formación de una fuerza militar personal paralela a sus instituciones. Chávez ha hecho una prioridad la construcción de la milicia, que ha absorbido a algunos miembros del anterior cuerpo de la reserva y en varias ocasiones ha repetido sobre las amenazas potenciales a la nación: los Estados Unidos, Colombia y también “la oligarquía venezolana”, como él llama a sus oponentes. Como dictador al fin, el presiente Rafael Hugo Chávez Frías no concibe la existencia de una oposición a su régimen.

          Los miembros de la fuerza de voluntarios la integran desde desempleados a electricistas, empleados bancarios y trabajadores sociales. La mayoría de los entrevistados durante el entrenamiento de la segunda semana de abril señalaron que algunos de ellos son beneficiarios de los programas gratuitos de educación del estado o son trabajadores del sector público. No cobran  una remuneración, pero reciben alrededor de $7 para compensar los costos de transporte para cada evento al que asisten, por lo general los fines de semana.

          Como parte del entrenamiento se alinean en un campo de tiro con fusiles

Automáticos Livianos de fabricación belga, que tienen décadas de antigüedad, apuntando a blancos con marcas en color rojo, ubicados a unos 75 metros de distancia. Practican la reacción a una emboscada en la selva, camuflados con las caras manchadas de barro y con hierba seca pegada como collares en el cuello de sus uniformas, reporta Ian James de la AP en  El Nuevo Herald. En la práctica de guerra urbana, se agachan para protegerse detrás de un corral de cochinos y usan municiones de fogueo en un edificio abandonado tomado por asalto a secuestradores. Los proyectiles caen sobre el piso de cemento y, en medio del eco de los disparos, alguien grita ¡despejado!.

          Uno de los objetivos de los instructores, que incluye tropas de la milicia con experiencia y oficiales militares, es prepararlos para la “guerra asimétrica”, que consiste en usar medios ajenos a la tradición militar para resistir y enfrentar una fuerza superior de ocupación. Aluden a insurgentes que luchan contra las tropas de Estados Unidos en Irak y Afganistán.

          Cuando las tropas se reúnen para un ejercicio, estalla una granada de simulacros y se lanzan todos al suelo. Una mujer miliciana lloró del susto y enfermeras le dieron oxígeno para calmarla. La mayoría parecen entusiasmados al marchar bajo el sol, con uniformes que terminan sudados y sucios. También disfrutan de la camaradería, afirmando que pasaron una noche juntos de excursión y viendo una película china. Varios voluntarios se disponen a disparar un cañón antitanque de 106 milímetros y un motero. “Abre la boca”. dijo un joven que advierte que el cañón está cargado y que así pueden protegerse los oídos. El aire se agita con la ensordecedora explosión, la tropa reacciona y en seguida estallan en aplausos. El humo los envuelve, y levantan sus puños y gritan: ¡Viva Chávez!

          Chávez se dirigió a unos 35,000 miembros de las milicias en un mitín al aire libre el 13 de abril, 2010, aniversario de su regreso al poder tras el fallido golpe del 2002, y afiró que cualquier intento de derrocarlo volvería a fallar. Usando una boina roja distintiva de sus años en el ejército, Chávez desenvainó una espada que perteneció al prócer de la independencia sudamericana Simón Bolívar –que según el mandatario inspira su  proyecto político socialista que el llama Revolución Bolivariana—la sostuvo en alto cuando juramentó a las tropas de la milicia.

          “Listos deben estar ustedes para en cualquier momento tomar las armas que allí tienen y salir a dar la vida si hubiera que darle por la revolución bolivariana”, gritó Chávez. Denunció entonces, sin dar detalles, que algunos opositores quieren asesinarlo. Si lo hicieran…ahí están mis milicias, ahí está mi pueblo, ustedes saben lo que tendrían que hacer, sencillamente tomar todo el poder en Venezuela, absolutamente todo, barrer a la burguesía de todos los espacios políticos y económicos, profundizar la revolución”, agregó. No está claro que tanto están comprometidos y cuántos milicianos entrenados Chávez podría contar en una crisis. Un cercano colaborador, el ministro de Obras Públicas Diosdado Cabello, indicó que ya hay 120,000 personas en la milicia y que podría crecer hasta 200,000.

          Los adversarios de Chávez sostienen que esas cifras son muy exageradas, pero sigue siendo alarmante  que los partidarios del gobierno están siendo armados en todo el país. Además condenan que Chávez haya gastado más de $4,000 millones en armas, entre ellas fusiles, helicópteros y cazabombarderos Sukhoi, que con frecuencia retumban en los cielos de Caracas. Chávez, quien buscará la reelección en el 2012, ha visto mermada su popularidad en momentos en que su gobierno enfrenta cortes de electricidad, una recesión y una inflación de 26 por ciento, aunque sigue teniendo un apoyo importante.

          La milicia es “un ejército personal, una guardia pretoriana”, declaró el contralmirante retirado Elías Bucheser, un opositor de Chávez. La realidad es que Chávez cada día complica más todo en Venezuela y le cierra el camino a la Libertad y a la Democracia.                                                                                           

05/10/2010

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