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TRES REVESES
Por
Francisco H. Tabernilla
Un lamentable revés naval ha sufrido la Marina de
Guerra de Estados Unidos en el puerto de Adén, República Democrática del Yemen,
Estado de Arabia: el destroyer USS Cole fue atacado por un bote de goma, al
parecer tripulado por dos suicidas, que hicieron explotar su carga explosiva
junto al Cole en un deliberado acto
criminal de terrorismo muriendo 17 marineros y el heroísmo y los ingentes
esfuerzos realizados por la tripulación evitaron que el buque se hundiera. Los
yemenistas siempre han sido hostiles a los Estados Unidos, ya que Adén y Yemen
como país fueron rechazados por Occidente por sus conexiones con la
desaparecida Unión Soviética y en la actualidad han expresado su disgusto por
la política norteamericana en el Oriente Medio, sobre todo los musulmanes que
están muy resentidos y bien pueden responder con fuerza a Occidente aunque
viven bajo su sombra y protección.
Ali Abdullah Saleh, Presidente de Yemen, se
entrevistó con la embajadora norteamericana Barbara Bodine, el domingo y
anulando previas declaraciones, por primera vez dijo que el ataque al barco
norteamericano era obra del terrorismo y no lo que anteriormente había
mantenido de que un “accidente” provocó la explosión a bordo del destructor Cole. Nadie ha podido aclarar qué motivó al
presidente Saleh cambiar de opinión, aunque cualquiera que observara al
destroyer desde el puerto , podía ver claramente que las planchas de acero de
una pulgada de espesor estaban pandeadas de afuera hacia el interior. Por eso
que una explosión o accidente interno fue rechazado desde el primer momento. Además,
hay una declaración a la prensa de un Comandante del Ejército de Estados Unidos
que se encontraba a bordo del destroyer Cole en el momento del ataque que vio
aproximarse a un bote de goma con dos personas (suicidas) de pie que
situaron su carga junto al destructor
Cole e hicieron estallar el material explosivo que contenía. Al expresar
nuestra solidaridad con la Marina de Guerra de Estados Unidos nos adherimos al
luto que hoy lleva el pueblo norteamericano por la pérdida de 17 valientes
tripulantes del destroyer USS Dole y hacemos votos porque los heridos recuperen
su salud y puedan retornar al desempeño de función tan alta y digna como es la
de servir y proteger a la Patria.
Los otros dos reveses que voy a relatar
corresponden al tirano de Cuba, Fidel Castro. Nadie duda que Fidel Castro se ha
regocijado con el crimen perpetrado por el terrorismo internacional contra el
destructor Dole, pero también le ha tocado su cuota de pesar por dos reveses
que le ha propinado el Exilio: El que se envalentonó con el triunfo del regreso
del niño náufrago Elián González a Cuba, entregado por la administración
Clinton-Gore en violación de las leyes de este país, no le quedará más remedio
que reconocer el poder del Exilio en su lucha por la libertad de Cuba y la
reconquista de los derechos individuales del ciudadano común, tal como son
concebidos en la Carta Fundamental de los Derechos Humanos de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) , con la aprobación por el Congreso norteamericano
autorizando la venta de alimentos y medicinas a Cuba. ¿Cómo le explicará Fidel
Castro al pueblo cubano que el tal “bloqueo” no existe y al no llegar estos
productos se comprobará el engaño de que podía comprar de todo en el mundo y si
no lo hizo o lo hace es por falta de efectivo y de crédito, porque la economía
del país está en bancarrota?
Otro serio revés ha sido la ley aprobada el 11 de
octubre del 2000 por el Senado que permite compensar económicamente a los
ciudadanos norteamericanos víctimas del terrorismo utilizando los fondos que
estos países terroristas tienen congelados en los bancos estadounidenses. Esta
legislación permitirá a los familiares
de los pilotos de Hermanos al Rescate –Armando Alejandre, Mario de la Peña y
Carlos Costa- asesinados en aguas internacionales por aviones MIGs cubanos el
24 de febrero de 1996, recibir 90 millones de dólares entre compensaciones y
pagos de sanciones jurídicas. Los fondos serán tomados de una cuenta congelada
que el estado cubano tiene en el Chase Manhattan Bank de Nueva York. Los
familiares de los pilotos derribados destinarán un tercio de los 58 millones
iniciales que recibirán próximamente a promover el respeto a los derechos
humanos en la isla, becas para niños balseros y otras actividades
filantrópicas. Como Pablo Morales, la cuarta víctima, no era ciudadano
estadounidense no pudo beneficiarse con la ley, las tres familias decidieron
crear un fideicomiso valorado en 3 millones de dólares para el sustento de Eva
Barba, la madre de Morales. “Esta ley –afirmó Ileana Ros-Lethinen- honra a las
víctimas del terrorismo, lo que importa no es su valor compensatorio, sino el
mensaje que envía a las dictaduras y regímenes terroristas”.
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