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Grave crisis reúne al Parlamento Cubano

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

 

En la primera de sus dos reuniones ordinarias del año, la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), abordó ayer domingo 1 de agosto, 2020, la agenda socioeconómica de la isla, agobiada por enormes deficiencias y limitaciones de su aparato productivo que afectan la vida diaria de la nación.

   “La situación es muy difícil, Cuba no tiene divisas y las soluciones que ha propuesto Raúl Castro son pequeñas medidas que no van a resolver el problema”, afirmó Jaime

Suschlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS) de la Universidad de Miami.

   Cuba encara una crisis asfixiante de liquidez de divisas duras que son necesarias para el pago de productos de primera mano y bienes de consumo desde el extranjero. El gobierno de Raúl Castro debe importar entre 60 y 80 por ciento de los alimentos de la canasta básica familiar para sus 11 millones de habitantes. La inversión representa un gasto anual de 1,400 millones.

   El freno de la economía y la agudización de la carencia de rublos (moneda rusa) esenciales en el 2009 también golpearon la meta de crecimiento fijada por el régimen de 6 por ciento a menos de 1.4 por ciento para el cierre del año. Además de la crisis internacional y el impacto de $10,000 millones en daños provocados por el paso de tres huracanes en la temporada del 2008, Cuba ha visto una disminución importante de sus ingresos y el cierre obligado de industrias. La isla tocó fondo por la depresión del sector turístico, que se contrajo 10 por ciento, y al vacilar por la caída del flujo de remesas, mientras vio desplomarse el precio internacional del níquel, su principal exportación, en 50 por ciento, apunta el periodista Juan Carlos Chávez de El Nuevo Herald.

   Oscar Espinoza, economista y periodista in dependiente residente en la isla, declaró que la población espera cambios efectivos para “arreglar” la economía. Sin embargo, señaló que no tiene mucha esperanza sobre los resultados de la primera reunión ordinaria dominical. “Creo que en el gobierno hay un sector reformista pero parece que ha habido un contraataque de los elementos reaccionarios. Es posible que en la reunión del domingo

1ro. agosto no pase nada y no escuchemos ninguna noticia de cambio. Estoy escéptico” anotó Espinoza.

   Aunque reiteró que Cuba “actualizará” su modelo a su ritmo y sin improvisaciones ni presiones externas, Raúl Castro desveló que su gobierno extenderá el empleo por cuenta propia y eliminará varias prohibiciones para otorgar licencias, comercializar algunas producciones y flexibilizar las contrataciones de mano de obra. Ya está  aprobada también, dijo, la aplicación de un régimen tributario específico para este sector, que servirá como alternativa de empleo a los trabajadores que sobran en las “abultadas” planillas estatales y que él mismo cifró en más de un millón hace unos meses.

   Precisamente uno de los anuncios de Castro fue la reducción por etapas de esas plantillas estatales y la supresión de “enfoques paternalistas” que no estimulan la necesidad de trabajar para vivir, lo que permitirá además disminuir los “gastos improductivos”. Raúl Castro garantizó que “nadie quedará abandonado a su suerte” y que “el Estado Socialista brindará al apoyo necesario para una vida digna” pero también avisó: “hay que borrar para siempre la noción de que Cuba es  el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar”.

   A pesar de la crisis internacional y de la caída de producciones como el azúcar, Castro dijo que este año ha aumentado el número de turistas, se ha cumplido la producción petrolera e incluso se “ha mejorado” el equilibrio monetario interno.

   Raúl Castro clausuró el pleno de la Asamblea Nacional de Cuba con un  discurso en el que además se refirió por primera vez de forma pública al proceso de excarcelación de presos políticos condenados en la represión  del 2003 sin mencionar a la Iglesia ni a España y refiriéndose a los presos como “reclusos contrarrevolucionarios” señalando que estas liberaciones han sido una “decisión soberana” y de acuerdo con las leyes cubanas.

No faltaron tampoco las críticas a Estados Unidos y el acento en subrayar la unidad la unidad de la Revolución cubana y su dirección.

   Sobre los presos de conciencia, subrayó que “ninguno de estos ciudadanos fue condenado por sus ideas, como tratan de hacer ver las brutales campañas de descrédito contra Cuba sino porque actuaron al servicio de Estados Unidos” y de su política de “bloqueo y subversión” radicalizada, a su juicio, en aquellos momentos del 2003 por el ex presidente George W. Bush.

   Enmarcó las excarcelaciones en la “generosidad” y “fortaleza” de la Revolución cubana pero también endureció el tono al hacer una advertencia: “no habrá impunidad para los enemigos de la patria y para quienes intenten poner en peligro nuestra independencia”.

   Durante su intervención, el presidente designado hizo hincapié en la unidad de la revolución frente a las campañas de la prensa extranjera que han hablado de “una lucha de tendencias” en la cúpula del régimen.

   “Aunque les duela a los enemigos, nuestra unidad es hoy más sólida que nunca”, manifestó Raúl  Castro. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces…

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  08/02/2010

 

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