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Benedicto XVI cauteloso y firme

Por

Francisco H. Tabernilla

 

 

   El Papa Benedicto XVI defendió con fuerza y firmeza a las familias tradicionales y los derechos de los nonatos, al criticar directamente las leyes españolas que permiten el matrimonio entre homosexuales, el divorcio  y el aborto mientras consagraba la Basílica de Barcelona, la Sagrada Familia. Fue la segúnda vez en su visita de dos días a España en que el pontífice criticó las políticas del gobierno socialista y pidió a Europa volver a descubrir las enseñanzas del cristianismo y aplicarlas a la vida cotidiana.

   Benedicto añadió que el anticlericalismo que se siente actualmente en España data de los años 30, cuando la Iglesia padecía una ola de violencia y oposición mientras el país desembocaba de una democracia inestable a la guerra civil. La Iglesia sostiene que 4,184 religiosos murieron a manos del gobierno republicano, que a su vez acusó a la Iglesia de respaldar al general fascista Francisco Franco.

   El pontífice recibió una calurosa bienvenida de miles de personas que entonaban “¡Viva el Papa!” pero también hubo marcada oposición. Unas cien personas se manifestaron contra la visita papal y unas pocas parejas de homosexuales se besaron ostensiblemente al paso de la caravana, en un anticipo de la protesta gay que le aguardaba en Barcelona. En un diálogo con los periodistas camino de Santiago de Compostela, Benedicto XVI dijo que creó una oficina en el Vaticano para combatir las tendencias seculares en el mundo.

Afirmó que España era de interés especial por haber desempeñado un papel tan importante para revitalizar el cristianismo en el pasado. “En España ha nacido un laicismo firme y agresivo, un anticlericalismo, una secularización como experimentamos en los años 30”, especificó. “Para el futuro de la fe, este encuentro –no un enfrentamiento

sino un encuentro- entre fe y laicismo, desempeña un papel central en la cultura española”.

   El pontífice hizo dos escalas en España, primero en la ciudad de Santiago de Compostela, término de peregrinaciones en el pasado y el presente, cuya catedral supuestamente contiene los restos de Santiago Apóstol.  En su mensaje a su llegada a Santiago, el Papa recordó que su antecesor Juan Pablo II había lanzado una exhortación similar a España y Europa a redescubrir sus raíces cristianas durante su visita a Santiago en 1982. Reclamó “una España y Europa preocupadas no solamente con las necesidades materiales de la gente sino también con sus necesidades morales y sociales, espirituales y religiosas, puesto que todos estos son requisitos genuinos de nuestra humanidad común”.

“Europa debe abrirse a Dios, debe encontrarse con El sin temor”, dijo Benedicto en español durante la Misa ante de millares de espectadores en la Plaza del Obradoiro, de Santiago. “La Europa de la ciencia y la tecnología, la Europa de la civilización y la cultura, debe ser a la vez una Europa  abierta a la trascendencia y fraternidad con otros continentes”.  Unas 6,000 personas asistieron a la Misa al aire libre a la sombra de la tradicional catedral, mientras unas 200,000 personas colmaron la plaza y las calles empedradas del hermoso sector medieval de la ciudad y se alinearon en la ruta del papamóvil. Todos los años, millones de fieles efectúan la peregrinación siguiendo el “Camino de Santiago” hasta esta ciudad gallega, particularmente en años de jubileo como el actual, debido a que la fiesta de Santiago, el 25 de julio, cae en domingo. El símbolo del apóstol es particularmente importante para el Papa: forma parte de su escudo de armas papal, Benedicto bendijo a la multitud a la entrada de la catedral y después oró en la tumba del apóstol y abrazó su estatua. No todo el mundo estaba entusiasmado por la visita del pontífice. Policía antimotines chocaron por la noche con manifestantes estatales.

    En Barcelona, la mitad de los manifestantes se besaron mientras los demás abucheaban al Papa a su paso en el papamóvil. Los manifestantes dijeron que se oponen a la visita de dos días del Papa, durante la cual éste criticó lo que consideró un “agresivo” movimiento  anticlerical en España. En protesta, cerca de 500 personas marcharon con pancartas que decían “La mujer decide ser madre” y “Los condones salvan, el Papa condena”.

   Durante la homilía dominical, el Papa señaló que el templo había sido construido en honor de Jesús, María y José, la Sagrada Familia para los católicos.

   Al consagrar el altar principal, Benedicto XVI vertió santos óleos sobre el altar de mármol y lo ungió por las cuatro esquinas con sus manos, criticó el divorcio y el matrimonio entre homosexuales, al decir que las familias se construyen sobre “el amor indisoluble de un hombre y una mujer”. Criticó las leyes que permiten el aborto, ya que dijo que “la vida de los niños debe ser defendida como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción”.

   Antes de abordar su vuelo de regreso a Italia el domingo 7 de noviembre, 2010, Benedicto XVI visitó un hogar para niños con problemas de comportamiento y autistas.

   Asimismo, el Papa se reunió con el rey Juan Carlos y la reina Sofía en el aeropuerto y luego con el jefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en una reunión informal de 10 minutos, un acto discreto pero cordial que pareció reflejar la divergencia en sus puntos de vista…

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11/08/2010

 

 

 

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